El presidente del Banco Central (BCU), Guillermo Tolosa, sostuvo el miércoles que el excesivo conservadurismo financiero de los uruguayos es uno de los factores que explica el bajo crecimiento económico del país y afirmó que el miedo heredado de crisis pasadas lleva a tomar decisiones que terminan perjudicando tanto a las personas como a la economía.
Durante una conferencia organizada por la autoridad monetaria en el marco de las Jornadas Anuales de Economía, Tolosa aseguró que los uruguayos mantienen carteras de ahorro "ultraconservadoras", con una fuerte preferencia por los depósitos bancarios, la liquidez, el dólar y los activos inmobiliarios, en detrimento de otras alternativas de inversión con mayor rendimiento.
Como ejemplo, señaló que los activos que los uruguayos mantienen en el exterior obtienen un retorno cercano al 1,6%, mientras que los inversores extranjeros que colocan capital en Uruguay logran rendimientos próximos al 5%. "Estos resultados gritan quiénes somos", afirmó.
Según explicó, alrededor del 80% de los depósitos se encuentran a la vista, una de las proporciones más altas del mundo, y más del 70% están denominados en dólares, pese a que Uruguay registra actualmente una inflación inferior a la de varios países desarrollados. También destacó la preferencia por depositar dinero en bancos públicos, por la presencia del "Estado protector", la elevada inversión en inmuebles y el hecho de que aproximadamente la mitad de los uruguayos mantiene efectivo en su casa. A su juicio, las empresas también reflejan esa cautela, con una inversión privada entre las más bajas en la comparación internacional.
Para Tolosa, todas esas decisiones tienen un elemento común. "Hay un factor que atraviesa todas las decisiones que les vengo mostrando y ese factor es el miedo", afirmó. Ese temor, agregó, responde en buena medida a "las cicatrices del pasado", pero hoy termina generando costos muy altos para los propios ahorristas y para el conjunto de la sociedad.
El "peaje" del dólar y el costo del crédito
El presidente del BCU sostuvo que quienes privilegian los depósitos a la vista renuncian al rendimiento que podrían obtener con otras alternativas y que existe una percepción equivocada de que ahorrar en dólares garantiza estabilidad. "El uruguayo, en su opción preferida, ahorra dólares y cree psicológicamente que está a salvo de la inflación", dijo. Sin embargo, sostuvo que el poder de compra de esos ahorros es altamente volátil y que la volatilidad del ahorro en dólares es siete veces mayor que la del ahorro en pesos desde que Uruguay consolidó la baja inflación.
Para explicarlo, comparó al tipo de cambio con "una especie de peaje entre tu ahorro y tu consumo". Mientras quien ahorra en dólares queda expuesto a ese peaje cada vez que utiliza sus ahorros para consumir, quien ahorra en pesos mantiene un poder adquisitivo mucho más estable.
Tolosa afirmó que esa preferencia por la liquidez y la moneda extranjera no solo reduce el rendimiento del ahorro, sino que también "asfixia" el crédito, uno de los principales motores del crecimiento económico. Según explicó, el crédito al sector privado permanece prácticamente en los mismos niveles que hace dos décadas. "Uruguay está funcionando con un motor apagado", sostuvo.
A su juicio, el escaso crédito hace que las empresas se apalanquen menos, crezcan menos, generen menos empleo y enfrenten costos más altos, mientras que el financiamiento termina concentrándose en préstamos al consumo con elevados niveles de morosidad. "¿Vale la pena la póliza de ese seguro que estamos pagando?", planteó al cuestionar el costo de la sobreprotección financiera.
El presidente del Banco Central del Uruguay, Guillermo Tolosa.
Foto: Leonardo Carreño
Un blindaje real frente a viejos fantasmas
El presidente del BCU sostuvo, sin embargo, que la economía uruguaya cambió de forma estructural desde la crisis de 2002 y que hoy existen "muchos elementos de buen clima" que no se reflejan en las decisiones de ahorro de la población.
En ese sentido, repasó el proceso de fortalecimiento macroeconómico que, según dijo, permitió reducir la exposición comercial, financiera y energética del país —un proceso que definió como de de-risking—, aumentar las reservas internacionales, fortalecer el sistema bancario y consolidar un régimen de metas de inflación creíble.
Según Tolosa, esos cambios modificaron la capacidad del país para absorber los shocks externos. Recordó que Uruguay atravesó en los últimos años la crisis financiera internacional, la caída de los precios de exportación, la pandemia, las crisis argentinas, los shocks energéticos y las turbulencias derivadas del nuevo escenario comercial global sin repetir episodios como los de 1982 o 2002.
Como prueba de esta transformación, destacó que, frente a los sacudones del pasado, el Banco Central solía endurecer las condiciones financieras por el miedo; sin embargo, ante el último shock negativo registrado a mediados del año pasado, la autoridad monetaria pudo aplicar por primera vez una política monetaria contracíclica que apoyó la actividad y permitió que el crédito siguiera aumentando.
A su entender, cambió la "fisonomía de la adversidad" y el "mapa de riesgos" del país. "Los peligros solo sobreviven en la psiquis de los uruguayos", afirmó.
También aseguró que Uruguay logró desacoplarse de los shocks financieros provenientes de Argentina y destacó que, en el último año y medio, registró la menor volatilidad cambiaria de la región sin necesidad de intervenir en el mercado de cambios. Agregó que la consolidación del régimen de metas de inflación permitió alinear las expectativas con el objetivo del Banco Central y aplicar una política monetaria que acompañara la actividad económica sin perder credibilidad.
Según sostuvo, esa transformación también se refleja en los mercados financieros internacionales. "Los mercados financieros ven lo que los uruguayos no vemos", afirmó, al recordar que Uruguay registra el menor riesgo país de su historia y que su deuda es percibida como una de las más confiables de la región.
La trampa de la cautela y el ahorro como palanca
En el tramo final de su exposición, Tolosa apeló a conceptos de economía del comportamiento para explicar por qué los uruguayos siguen tomando decisiones excesivamente defensivas. Sostuvo que el país permanece atrapado en una "trampa de liquidez, de conservadurismo y de exceso de cautela", donde la evaluación incorrecta de los riesgos termina generando daños mayores que aquellos de los que se busca proteger.
"Seguimos mirando para atrás al cuco de las devaluaciones", dijo, aunque sostuvo que hoy "ese cuco es un mero cusco". A su juicio, las historias que los uruguayos se cuentan sobre el dinero, el riesgo y el futuro siguen condicionando las decisiones económicas, aun cuando los fundamentos del país hayan cambiado.
Sobre el cierre, el presidente del BCU llamó a que los ciudadanos asuman un rol más activo en sus decisiones financieras. "Los uruguayos estamos tomando decisiones en piloto automático y eso es una decisión en sí misma", afirmó. Según sostuvo, no se trata únicamente de una discusión sobre políticas públicas, sino también de las decisiones cotidianas de ahorro e inversión que toman las personas y que terminan condicionando el acceso al crédito, el desarrollo de las empresas y el crecimiento económico.
Como síntesis de su planteo, concluyó que el desafío es construir una cultura en la que "el ahorro no sea solo refugio, sino también palanca" para el desarrollo del país.