14 de diciembre 2025 - 21:00hs

Desde su creación, el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) ha sido un aliado clave para el desarrollo de las principales cadenas agroindustriales del país. A lo largo de seis décadas, la institución consolidó un rol estratégico: brindar servicios analíticos, certificación, metrología, investigación aplicada y transferencia tecnológica que permiten a los sectores productivos mejorar su calidad, innovar y acceder a mercados globales. Entre ellos, destacan tres cadenas fundamentales para la economía uruguaya: la oleaginosa, la forestal y la láctea, que en los últimos años han profundizado su vínculo con el LATU y con Latitud, su fundación para investigación, desarrollo e innovación (I+D+i).

Tecnología para los oleaginosos: calidad, información y nuevas herramientas

El LATU mantiene una colaboración histórica con el sector oleaginoso, integrando tanto el trabajo de laboratorio como el impulso a la innovación aplicada. Un ejemplo reciente es el acuerdo entre LATU, Latitud y URUPOV para desarrollar una herramienta de inteligencia artificial capaz de identificar cultivos de soja en todo el país con 97% de precisión. El proyecto, basado en redes neuronales y nueve años de información satelital, aspira en una segunda etapa a reconocer variedades de soja a partir de datos genéticos, lo que permitirá mejorar la gestión productiva, la planificación territorial y la trazabilidad.

En paralelo, el LATU ha fortalecido las capacidades del sector mediante programas específicos que apuntan a la calidad analítica. Entre 2021 y 2024 se ejecutaron dos proyectos consecutivos para estandarizar y mejorar los laboratorios de la cadena de oleaginosos, desarrollando el Manual de Buenas Prácticas de Laboratorio de Granos y capacitando a más de 100 referentes en soja y colza. Este proceso no solo generó reconocimientos formales para laboratorios que cumplen los requisitos, sino que también permitió mejorar la comparabilidad de resultados entre empresas, un aspecto crítico para la exportación.

A ello se suma el desarrollo de servicios de ensayos de aptitud en soja y colza, que permiten evaluar la competencia técnica de los laboratorios involucrados. Esta herramienta, ya disponible para otros cereales como trigo, maíz, arroz y cebada, incrementa la robustez de los procesos analíticos y aporta confianza a toda la cadena de valor.

El acompañamiento del LATU también se extiende a espacios de articulación sectorial como la Mesa Tecnológica de Oleaginosos (MTO), cuyo Encuentro Nacional se desarrolla cada año en el Parque de Innovación del LATU. Allí confluyen productores, técnicos, empresas, cámaras y autoridades gubernamentales para discutir avances en productividad, calidad, certificación, sostenibilidad y mercados, en un entorno donde ciencia y producción conversan de forma directa.

Un impulso tecnológico decisivo para el sector forestal

El LATU tiene un rol fundamental en el desarrollo de la cadena forestal y maderera, apoyando la industrialización de productos de alto valor agregado y fortaleciendo la competitividad del sector. A través de su Departamento de Materiales y Productos Forestales, la institución desarrolla, adapta y transfiere tecnología, realiza análisis y ensayos especializados, y acompaña procesos industriales orientados a optimizar productos y mejorar la eficiencia en toda la cadena.

El trabajo del laboratorio abarca el estudio de las propiedades físicas, mecánicas y químicas de las maderas provenientes de plantaciones nacionales, promoviendo el conocimiento de las materias primas y su relación con los usos finales. Sus líneas de acción incluyen áreas como producción forestal, aserrado y secado, protección y biodeterioro, materiales de construcción, mobiliario y uso energético de biomasa. En cada una de ellas, el LATU ofrece asesoramiento técnico aplicado y servicios de análisis que permiten a las empresas mejorar procesos y responder a las exigencias de mercados internacionales.

El acompañamiento al sector tiene más de tres décadas. En los años 80 y 90, mediante cooperación técnica con Japón, se instalaron equipamientos y se desarrollaron programas de capacitación que fortalecieron las capacidades nacionales en celulosa, papel y tecnología de la madera. Entre 1998 y 2003, una segunda fase de cooperación impulsó proyectos de caracterización de las plantaciones de Eucalyptus y Pinus siguiendo normas internacionales, generando información clave para definir destinos y usos de la madera. También se crearon grupos de trabajo con la industria, cuyos estudios continúan disponibles como referencia técnica.

Hoy, el LATU complementa ese camino con equipamiento de última generación, como el refinador LR40 Frank-PTI instalado en su Unidad Fray Bentos, que posiciona al país entre los pocos laboratorios independientes capaces de simular condiciones reales de producción en la refinación de pulpa. Esta tecnología, sumada al trabajo continuo del laboratorio, refuerza el compromiso institucional con la excelencia y la innovación, y consolida al LATU como socio técnico estratégico del desarrollo forestal uruguayo.

nuevo refinador forestal LATU
Nuevo refinador LR40 Frank-PTI

Nuevo refinador LR40 Frank-PTI

Lácteos: innovación, calidad y apoyo integral a una cadena estratégica

La industria láctea es otro de los sectores donde el LATU tiene una presencia decisiva. Uruguay es el primer exportador de lácteos de Latinoamérica y depende en gran medida de su capacidad para cumplir estándares de calidad, trazabilidad e inocuidad. Para ello, el LATU sostiene un esquema integral basado en cinco verticales.

La primera es la certificación y el monitoreo normativo. El LATU emite certificados de exportación, realiza auditorías y lidera ensayos de intercomparación entre laboratorios para validar análisis críticos para el comercio internacional. Estas acciones, que se brindan sin costo a la industria exportadora, garantizan que los productos lácteos cumplan los requisitos nacionales e internacionales.

La segunda vertical es la investigación, el desarrollo y la innovación conducidos por Latitud. En los últimos años, la Fundación ha trabajado con CONAPROLE y otros actores para mejorar la calidad microbiológica y enzimática, desarrollar nuevos ingredientes lácteos, impulsar productos con beneficios nutricionales y avanzar en la formulación de alimentos. Entre los proyectos se destacan innovaciones vinculadas a vitamina B12, el desarrollo de fórmulas infantiles y el análisis de contaminantes orgánicos persistentes (COP), una técnica inédita en Uruguay.

La tercera vertical es la infraestructura de la calidad y la metrología, donde el LATU opera como Instituto Nacional de Metrología, asegurando que los métodos analíticos y los patrones de medida utilizados en el sector mantengan reconocimiento internacional.

La cuarta vertical es la transferencia tecnológica, especialmente hacia las queserías artesanales y pequeñas industrias, mediante manuales de buenas prácticas, validación en plantas reales, formación de auditores y programas con instituciones como INALE, MIEM y MGAP.

Finalmente, la quinta vertical es la cooperación técnica internacional, clave para asegurar el ingreso y desempeño de los productos lácteos en mercados globales.

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