Los comicios de este domingo que cerrarán el ciclo electoral que comenzó en octubre auguran pocas sorpresas más allá de la disputa más o menos pareja que, se espera, se dará en algunos departamentos. Así, a menos que suceda un terremoto político, la prevalencia del Partido Nacional en el interior será un hecho –hoy gobierno 15 de los 19 departamentos- la izquierda se alzará con Montevideo y Canelones, y los colorados harán lo propio en Rivera.
En un clima de apatía casi general, hay ciertas expectativas en Río Negro, San José, Lavalleja y Soriano – en manos del Partido Nacional y con aspiraciones del Frente Amplio- y en Salto- gobernado por la izquierda y donde la Coalición República busca el cambio de mano.
Según la consultora Opción, a nivel general "se perfila un escenario con más continuidades que cambios en el color político de los gobiernos departamentales, aunque con probables acortamientos significativos de distancias en algunos departamentos".
Río Negro y Salto, departamentos habituados a la alternancia, los datos adelantan un probable cambio partidario en el sillón municipal. En Soriano y Lavalleja, siempre según Opción, los liderazgos de los blancos no son concluyentes. Otros analistas incluyen en esa situación también a San José.
La Coalición Republicana es el lema bajo el cual coinciden blancos, colorados, cabildantes e independientes y, además de Salto, estará presente en Montevideo y Canelones. Dado que en estos dos últimos departamentos la izquierda es amplia favorita, si la coalición pierde también en Salto será un duro golpe para la estrategia del bloque anti-Frente.
En Soriano los blancos parecían claros favoritos hasta que el exintendente y candidato a la comuna Guillermo Besozzi fue imputado por varios delitos de corrupción.
Luego del escándalo, el Frente recortó la distancia en cuatro puntos porcentuales y, según un sondeo de la empresa Ágora de fines de abril, el Partido Nacional aparece con 37,5% de las adhesiones y la izquierda con un 35,5%.
“No tanto”, contestó Besozzi cuando la periodista de El Observador Natalia Roba le preguntó si se tenía fe para triunfar este domingo. “Siento que he sido muy vapuleado por la prensa, fundamentalmente la de Montevideo. Han hecho creer que soy un tránsfuga, han hecho creer que mi familia, mis nietos, mis hijas, mi madre, mis hermanos tienen un padre, un abuelo tránsfuga. Es cierto que debería tener el cuero duro. Creo que hay un tema político atrás de todo esto”, apuntó el dirigente nacionalista.
En Montevideo, el nacionalista Martín Lema suma sus votos a los de la colorada Virginia Cáceres y del cabildante Roque García, para intentar destronar al FA tras 35 años de gestión ininterrumpida. La izquierda se presenta con las candidaturas de Mario Bergara –el favorito- Salvador Schelotto y Verónica Piñeiro.
Según la última encuesta de la empresa Cifra el oficialismo suma un 51% de los votos y la Coalición Republicana un 40%. La última encuesta de Opción en tanto le dio 49,5% al FA y 41,9% a la Coalición Republicana.
En las elecciones de 2020 el Frente Amplio había obtenido un 52,06% del total en Montevideo y la coalición alcanzó el 40,03%, con la candidatura única de Laura Raffo.
El desafío de Lema, entonces, pasa por acortar la distancia que el oficialismo le sacó a la oposición Montevideana cinco años atrás.
En definitiva, las elecciones de este domingo son, principalmente, un desafío para el Partido Nacional que espera tomarse revancha de la derrota en el balotaje de noviembre. Mantener los 15 departamentos que hoy tiene en su poder sería considerado exitoso, y aún más si recupera Salto. El triunfo en menos de 14 intendencias, estiman los propios blancos, representaría un fin de ciclo electoral con gusto a muy poco.