Leticia Jorge: Un día Anita me contó una idea que tenía, que se llamaba Tres chicas y un bebé. Y al otro día nos vimos y le dije "vamos a hacer una película con esto". Ella medio que ya sabía que yo le iba a decir eso.
Ana Guevara: Fue en enero de 2020.
LJ: Creo que necesitábamos algo que nos reuniera y nos hiciera estar juntas de manera natural. La respuesta a lo que nos pasaba era hacer una película. Había pasado un montón de tiempo desde la última vez que habíamos armado un proyecto.
En Agarrame fuerte, Adela (Chiara Hourcade) y Lucero (Eva Dans) lloran la muerte de Elena (Victoria Jorge), su mejor amiga. A la salida del velorio, Adela se sube a un ómnibus con destino al balneario Solís y la realidad se trastoca: de repente tiene la oportunidad de volver a vivir un fin de semana allí junto a Elena y Lucero. Igual a como era antes.
AG: Es importante que ambas compartamos esta sensibilidad que construimos juntas, porque sabemos lo que a la otra le gusta. Además, en este caso sabíamos lo que queríamos que sintiera el personaje. Era una sensación que se relacionaba con cómo nos sentíamos nosotros, que era tristes. Tristes e irrecuperables. Hay un momento del duelo que es tan profundo y no lo entendés, que conecta en un lado básico. Queríamos que el personaje se sintiera así y regalarle algo.
LJ: La película nació de encontrar un lugar donde Elena estuviera, como si fuera un globito de nieve.
Agarrame fuerte bebe directamente de películas como Mi vecino Totoro de Hayao Miyazaki, Five Easy Pieces (Mi vida es mi vida) de Bob Rafelson o Bungalow de Ulrich Köhler, y es la forma que encontraron estas cineastas para exorcizar el dolor. De todos modos, no es solo eso: libre y con una pátina de belleza etérea que la sobrevuela, el último título de Jorge y Guevara es un viaje emocional que también alcanza a tocar al espectador. No hay golpes bajos, alegorías descabelladas o un verosímil que no satisface, solo la pintura simple y conmovedora de tres amigas que, al final, sí pueden volver a estar juntas. Dos días que significan mucho más que eso.
El camino hasta acá
Jorge y Guevara se conocieron en los pasillos de la Universidad Católica, estudiando comunicación audiovisual, colaborando en cortos de diferentes clases, porque no compartían generación.
LJ: Ahí nos divertimos.
AG: Sí, nos divertimos.
LJ: Pero no éramos amigas todavía.
AG: No. Nos hicimos amigas después.
De repente, en la entrevista, se dan cuenta que primero estuvo el cine, o algo que buscaba parecerse al cine, con esos rodajes entre compañeros y tiempo muerto en facultad, y después llegó la amistad. Y después, otra vez el cine.
Empezaron a ir a ver películas. Se acuerdan de ver ¡Al fuego, bomberos!, de Milos Forman, en la sala de Lorenzo Carnelli de Cinemateca, y poco más. Empezaron a salir de noche. Se prestaban y regalaban libros de Dostoievski y Faulkner. Descubrían cosas, se las compartían.
LJ: Nuestras sensibilidades son parecidas, ahí las estábamos formando. Teníamos mucha afinidad, pero pasábamos mucho tiempo juntas porque era divertido. Compartíamos prejuicios.
AG: A los veinte años son re importantes los prejuicios. Solamente tenés eso: prejuicios.
Leticia Jorge, Ana Guevara
Foto: Leonardo Carreño
Después llegó la posibilidad de trabajar juntas en serio, por primera vez: un concurso de cortos para una marca de shampoo.
LJ: Era una marca de shampoo, así que debía ser algo del pelo.
AG: ¿Algo de una mujer con pelo rojo?
LJ: No sé.
Después, ya no hubo más marca de shampoo que respetar, pero sí el impulso por ir a buscar un cine propio. En 2007 estrenaron su primer corto formal: El cuarto del fondo. Once minutos que sellaron su conexión profesional.
LJ: No me acuerdo quién de las dos dijo "hagamos esto".
AG: Yo tampoco. Ni siquiera me acuerdo de cómo escribíamos. ¿Nos mandábamos las cosas por mail?
LJ: Fue cuando me compré la primera computadora.
AG: Me acuerdo de vos llamando mucho por teléfono público.
LJ: Ese primer corto fue un aprendizaje para entender de qué se trataba trabajar juntas.
AG: Y de qué se trataba trabajar en general, porque no habíamos casi filmado nada.
LJ: Y no fue que fluyó de toque trabajar juntas. Hubo idas y vueltas. Vos tenías dudas, a veces querías, a veces no.
AG: No me acuerdo de nada de eso. Pero sí sentía que no sabía nada, que me faltaba experiencia.
LJ: Lo que sí hemos tenido claro en nuestra relación, que es larga, es que cuando llegamos a un punto muerto, lo conversamos.
AG: Con una cerveza. En ese momento eran varias cervezas. Ahora cada vez menos.
LJ: Encontramos nuestra forma y la reinventamos cada vez.
AG: No siempre son iguales los procesos.
LJ: No, porque siempre son diferentes las películas. Pero nos tenemos confianza. Yo siento que Ana lo puede hacer, y ella siente que yo lo puedo hacer.
AG: Yo, por ejemplo, tengo pila de confianza en su sentido del humor. Sé que ella va a lograr en ese aspecto algo que está buenísimo, y para mí es re importante.
Justamente, un humor reposado marca los compases de su obra en conjunto, pero más aún lo hacen los vínculos cercanos, familiares, que de repente son sometidos a examen bajo una lupa tragicómica, como la de Alelí, o en contextos de aislamiento y quietud, como en Tanta Agua. Para ellas se ha tratado de eso.
Y de escapar de la ciudad. De las historias que pasan en balnearios y en las vacaciones. Pasó en la primera película, en la que Jorge dirigió en solitario, y en Agarrame fuerte.
LJ: Sabés que lo re pensé, ¿no? ¿Otra vez vamos a irnos para afuera? ¿Y con un duelo?
AG: Lo discutimos. Pero al final no nos importó. Otra vez un balneario. En seguida sentimos que no pasaba nada. Esta historia es la que queremos contar.
Agarrame Fuerte 16x9_20.jpg
De ahora en más
El cine uruguayo está en una situación rara. En 2024, las películas nacionales fueron más bien pocas, y de hecho, Agarrame fuerte es casi que la única producción de ficción mayoritaria uruguaya del año.
Para las cineastas es algo desalentador. Sienten que de repente el sector está de capa caída. Y esperan que no vuelva a suceder algo así: que se estrene una ficción casi como una isla, que es, en definitiva, el caso de Agarrame fuerte en en 2024.
LJ: No estamos teniendo muchas películas en general.
AG: Es medio desesperanzador pensarlo. A nivel anímico, para quienes nos dedicamos a esto es difícil.
LJ: Es difícil tener una idea de proyección y continuidad así.
AG: Los fondos siguen siendo los mismos y hay cada vez más proyectos.
LJ: Y además hay una debilitación del Fondo de Fomento. Hay una herramienta de cash rebate, que en realidad es una herramienta de incentivo industrial, que pretende compensar ese debilitamiento, pero no lo hace porque la plata se está usando en general para financiar lo que se llaman películas uruguayas minoritarias, que en realidad son servicios de producción para películas extranjeras. Y eso es un problema. Las herramientas que hay hoy no están pensadas para el cine, y al cine no le están llegando.
Ambas tratan de que eso no afecte demasiado sus proyectos futuros, pero en algún sentido no pueden evitar estar en ese esquema. De todas formas, ahí tienen sus intenciones e ideas que, por esta vez, desarrollan por separado: Jorge trabaja en Melódico internacional, una película que define como “romántica familiar, de enredos”, y Guevara planea llevar el proyecto teatral Audiencias, que escribió junto a Inés Bortagaray y que estrenó la Comedia Nacional, a una serie de televisión.
La estela de Nora E.
El galardón que se llevó Agarrame fuerte en Nueva York en junio sorprendió a las cineastas. Ellas estaban allá, claro, y asistieron a la función, escucharon con emoción las palabras de los organizadores cada vez que la presentaban, pero la sorpresa llegó porque ni siquiera tenían en cuenta que había un premio. Pero sí: había. Y era para ellas.
LJ: Ya estábamos contentas igual.
AG: Estábamos nerviosas. Fuimos a mostrar la película, estuvimos en una alfombra roja. Ya estábamos copadas de estar en un festival. No es tan fácil ir. Puede pasar y puede no pasar. Tribeca es un barrio lindo, es un festival que tiene sus años, fue divertido. A veces es exigente estar en uno, pero nos dimos cuenta que tampoco tanto. Es demandante si te dejás demandar. El premio fue lo más inesperado. Primero, porque no sabíamos que existía, porque somos unas pazguatas y no habíamos leído nada. La fiesta de premiación fue de día, a las 3 de la tarde, pero en un boliche, con barras, luces negras, todo eso.
El premio que se trajeron tiene rotulado el nombre de Nora Ephron, la escritora de películas como Cuando Harry conoció a Sally y Tienes un e-mail. Jorge y Guevara dicen que “ojalá” algo del cine de la neoyorquina se vea reflejado en el suyo, sobre todo porque se declaran admiradoras y, de hecho, hasta festejaron en uno de los puntos icónicos de la película de Billy Crystal y Meg Ryan.
LJ: Ella era una crack absoluta. Era muy graciosa, tenía un sentido del humor muy cínico. Era muy buena escritora. Y nosotros tenemos algo cholulo... De hecho nos fuimos a festejar a Katz’s, que es el bar de Cuando Harry conoció a Sally.
AG: Nos sacamos una selfie.
LJ: Ya habíamos ido, pero ahora conseguimos la mesa de ellos, todo. Sentimos que nos representó.
AG: Y nos copó estar las dos solas ahí, festejando, tomando cerveza.
LJ: Es una gran película Cuando Harry conoció a Sally. La vimos miles de veces.
AG: Es muy buena. Y ellos dos son buenísimos. Lo pensás hoy, a Billy Crystal haciendo de lindo…
LJ: Imposible.
AG: Imposible.