Los Hermanos Láser es una banda que siempre está volviendo. En 2013 sacaron un primer disco que los posicionó casi enseguida como una de las referencias de la escena indie montevideana. Fue recién en 2018 que salió su sucesor, El problema de la forma, y ahora pasaron seis años hasta que en febrero llegó Paisaje fósil.
Este tercer disco, que expande la paleta sonora de la banda aunque sin perder las conexiones con lo que vino antes, es uno de los álbumes destacados de la música local de este año, y ahora tendrá su presentación oficial en La Trastienda, este viernes 27 de setiembre.
Antes del show, el guitarrista, armonicista y parte del equipo compositivo de los Láser, Sebastián Cáceres, habló con El Observador sobre este disco, en una conversación en la que también explicó por qué el grupo prefiere que pase tanto tiempo entre sus trabajos antes que “decir boludeces”, y también sobre la necesidad de defender el factor humano en la música en tiempos de inteligencia artificial generativa.
Cáceres también habló sobre el vínculo del grupo con el tiempo, ese que pasa entre cada disco y el que termina atravesando también el proceso de las canciones que componen.
“El tiempo siempre es un enemigo, porque nadie se baña dos veces en el mismo río. El momento en que tirás el último acorde y terminás una canción, ya no te sorprende como mientras la estabas haciendo. Entonces después tenés que seguir trabajando en ella, pero vos ya no sos la misma persona”, dijo. “Y ahí el tiempo es un enemigo, porque te puede pedir cambios solo para que vos sigas sintiendo lo fresco y tal vez no necesita cambios”.
Embed - Hermanos Láser - Nota de voz (Video oficial)
Hablando del tiempo, entre cada uno de los discos de los Hermanos Láser hay cinco y seis años respectivamente. ¿En algún momento piensan sobre ese espacio de tiempo?
El tiempo que hay entre disco y disco está dentro del disco. Todo lo que haya pasado en ese periodo de alguna manera queda plasmado. Las experiencias, las anécdotas, las ideas. Somos perfectamente conscientes de que el ritmo de edición que nosotros tenemos con nuestra música va a contrapelo de lo que pide la industria. No somos tontos, lo sabemos. Más aún en estos tiempos donde desde los teléfonos inteligentes y luego las redes sociales en adelante, está la necesidad de que vos estés hablando todo el tiempo. De hecho, en este mundo de algoritmos, el algoritmo privilegia al que está hablando todo el tiempo, y para que alguien pueda escuchar lo que vos decís, tenés que estar hablando todo el tiempo. Entonces, básicamente estás diciendo boludeces todo el tiempo hasta que tenés una buena cosa para decir. Creo que lo que intentamos simplemente es llamarnos a silencio y cuando tenemos algo para decir, decirlo. Y de nuevo, eso va a contrapelo de lo que piden los algoritmos y la industria. Y por eso nosotros no vivimos de la música.
¿Entonces el silencio puede ser una ventaja en ese contexto, al no tener una presión comercial?
Tiene más desventajas que ventajas. Porque cada vez que vos querés hacer algo, convocar a la presentación del disco, o convocar a que escuchen el disco, quedaste último en la fila, porque como no estuviste hablando todo el tiempo, quedaste enterrado en el algoritmo. A nivel creativo tiene ventajas, a nivel de lo demás no tanto. Ojo, no quiero hacerme el coso, también entiendo que los tiempos de los Láser también refieren un poco a la neurosis de los Láser y los podríamos mejorar, pero no es el centro del asunto.
Pero al final terminan siendo una banda que siempre vuelve, que se va y regresa, de alguna forma.
Lo mejor que podrían decir de nosotros algún día es que cuando hicimos discos, hicimos buenos discos. Porque todas las malas canciones fueron quedando por el camino entre uno y otro. No las editamos, no las mostramos. Hay tanto diciéndose al mismo tiempo, tanto ruido, que no es necesario sumar a eso salvo que haya algo bueno para decir.
El disco, ya desde el título, entre un paisaje y lo fósil, hay contraposiciones, y también en lo musical hay canciones más familiares que siguen la línea de lo que ya han hecho, y al mismo tiempo cosas nuevas. ¿Cómo atraviesan esa búsqueda?
En cada disco siempre aparece algo que parece romper un poco, y luego en el disco siguiente eso ya es parte del asunto. Hay cosas que ahora que están un poco lejos de lo que se esperaría de los Láser, pero somos nosotros también, o es lo que hemos sido en estos últimos años. Ahora hay otras herramientas, pero no soltamos las anteriores, y eso también hace que en vivo nos hayamos ido enriqueciendo, agregando otras dimensiones, también por los cambios que tuvo la banda en su integración. Quiero pensar que siempre los cambios son para mejor, que abajo está siempre esa tracción a sangre que no se puede apagar. El factor humano es fundamental, y errar es fundamental.
¿El factor humano está en el vivo también en la transmisión de las canciones, en que pasen a ser del público?
Creo que después de que las editás, las canciones ya no son más tuyas. No importa sobre qué hayas escrito, cuál era el sentimiento que estabas capturando ahí adentro, después cada uno va a hacerse la cabeza de que ahí dice lo que quiere o necesita escuchar. Incluso entre nosotros en la banda no nos preguntamos mucho “de qué estás hablando”. A veces puedo intuir de qué estás escribiendo en esta canción. Y a veces creo que lo sé y no tengo ni idea. Eso es parte de la magia de la música y del arte, que hay un humano transmutando sentimientos en sonidos o ecuaciones musicales, matemáticas. Y hay gente recibiendo eso y viendo que le pasa.
En este momento en que tecnológicamente lo humano y la creación están siendo sacudidos por la inteligencia artificial, ¿ustedes se plantan en la defensa de lo humano?
No me gusta ser un ludita de la música, pero es verdad que lo que está sucediendo en este momento es particularmente intenso. Y me lo pregunto todo el tiempo, porque me amenaza no solo en la música, amenaza mi trabajo, amenaza el tuyo. Creo que probablemente no estamos considerando cuán profundo es esto. Y es un poco triste que los robots, que siempre nos ayudaron porque se fueron quedando con la parte más difícil del trabajo, ahora también están viniendo por la parte más disfrutable. Pero supongo que encontraremos alguna manera, no sé cuál es, pero habrá alguna manera. Picasso decía que explotó como artista cuando empezó a disfrutar como niño. Y en un punto es eso, ya no importa cuán perfecto puedas hacerlo, sino que vamos a intentar volver a un lugar en el que la expresión de los sentimientos sea el centro del asunto. Ir a lo más genuino. Supongo que habrá una vuelta a eso. Veremos cuál y cómo. Entre tanto seguiremos escuchando covers de Viejas Locas cantados por Oasis o de Ricardo Iorio haciendo temas de Cerati.