8 de diciembre 2024 - 14:24hs

Una madre graba a una niña que baila en la puerta del Antel Arena. Brillos bajo los ojos, conjunto negro, dos trenzas enmarcan el rostro y una sonrisa gigante le ilumina la cara. Hace un trend, una de las coreografías que Emilia Mernes comparte en sus redes de sus canciones. Será cuestión de minutos hasta que la vea por primera vez en vivo y esa emoción contenida se le desparrame.

Este sábado el Antel Arena se llenó de voces cantando sus canciones, cuerpos imitando sus movimientos, celulares grabando cada segundo. Emilia trajo finalmente su .MP3 Tour a Montevideo y fue la jefa indiscutida de un espectáculo redondo. Un tour que viene rodando desde la salida de su segundo disco y para cuando sube al escenario no deja un detalle al azar.

Embed

Un punto brillante debajo de cada ojo es una marca distintiva para Emilia y la marca de fanatismo de las miles de adolescentes que se apretujan contra una valla de contención en medio de la arena. Una chica con un outfit rosado de paillete con volados que caen desde sus brazos y sus caderas se pone de puntas de pie para intentar ver si aparece. Dos jóvenes intentan una dos, tres, incontables, selfies con el escenario de fondo y sonríen cada vez hasta que no pueden soportar la luz del flash.

Más noticias

Mientras suenan las canciones que sonaban en mi reproductor mp3 allá a principios de los 2000 –Rihanna, Destiny's Child, Beyonce, Britney Spears– una multitud espera ver a la artista que lo volvió a poner de moda. “Me aprendí todas las coreos completas”, le dice un padre a otro. “No tienen idea lo que es un mp3. Son de la generación de Spotify, no saben lo que era estar una hora para bajar una canción”, le responde el de al lado con los brazos cruzados sobre el abdomen.

Emilia, que se consagró como la arista más escuchada por los uruguayos este año en la plataforma, llegó al Antel Arena y desplegó un espectáculo que se estuvo a la altura de las circunstancias. La primera de dos noches brillantes, en el sentido más literal de la palabra.

Mala pero cutie

Emilia Mernes escucha The eye of the Tiger cada vez que se prepara para salir al escenario. Sube con la energía de Rocky Balboa pero la estética de Britney Spears a un escenario que la espera desde hace siete meses, cuando anunció por primera vez un show que sería suspendido por recomendación médica.

Una estrella gigante se abre al medio y Emilia sale a escena entre una docena de bailarines. Boina, pantalón tiro bajo y chaleco fucsia, que al rato se convertirá en un bikini top, la cantante de Entre Ríos las hace gritar solo con su presencia. Y el recinto parece convertirse en una noche de karaoke con miles de voces cantando al mismo tiempo con ella. Dejando la voz. Exclusive.mp3, Facts.mp3 y Cuatro veinte abren un show de dos horas y más de 20 canciones.

“¿Están listos para la mejor noche de sus vidas?”, dice la argentina y el Antel Arena parece temblar. Jagger.mp3 e Intoxicao, su colaboración con Nicki Nicole, continúan en una noche de éxitos de reproducciones y canciones que suenan en las radios pop.

Con coreografías exigentes llevadas a la perfección por un cuerpo de baile que la acompaña y la refuerza, Emilia baila y se desplaza en el escenario con fuerza pero delicadeza. O incluso fuera del escenario. Lleva el show hasta los pasillos y los entre telones del Antel Arena con una cámara que la sigue hasta el camarín.

Estoy haciendo el show de mi vida, el que siempre soñé desde niña. Si preguntáis a la Emilia de hace unos años jamás se lo hubiera imaginado”, dijo hace poco en una entrevista con Los 40. Y es fácil verlo: el mundo de fantasía que ha construido al rededor de este tour es el sueño de cualquier niña nacida a mediados de los 90.

Lo que para las niñas que la miran con brillos en los ojos es una estética, para ella (o para cualquiera mayor de 25 años) son disparadores de recuerdos, referencias de la infancia, nostalgia pop con sampleos de Fergie y de Madonna.

_DSC6851.jpg

Regresa con JET_Set.mp3 y la fuerza que la imprime la participación de Naty Peluso en una versión algo más oscura, poderosa, fuerte. Y el primero de varios cambios de la noche: un conjunto beige, que mantiene el tiro bajísimo, las estrellas al lado del ombligo y los brillos constantes alternados con plumas.

"¿Cuál viene ahora?", le pregunta una niña a otra. Adivinan las canciones con los primeros acordes y gritan de emoción cuando reconocen que está a punto de cantar Ojitos_Verdes.mp3 o IConic.mp3.

Las pantallas llevan a la habitación vintage que marcó la propuesta visual de la salida del álbum. Emilia juega a un videojuego en una consola, crea su propio avatar y pasa pantallas mientras enfrenta fantasmas y recolecta estrellitas. Cuando vuelve lo hace a un segundo escenario montado al fondo del arena. Suena La Chain y canta para el público que hasta ahora no la había visto desde cerca, les tira besos, los saluda con las manos.

Desde ese mismo lugar le dedica su próxima canción a lo que no creyeron en ella, a “toda las personas que alguna vez nos hicieron dudar de nosotros mismos”, y canta Cielo en la mente con la guitarra celeste que le regaló su abuelo. “Para los que no saben yo soy de Entre Ríos, Argentina, de una ciudad llamada Nogoyá. Fue la primera guitarra que me regaló mi abuelo, con la que comencé este sueño que veía muy lejano por ser de una ciudad muy pequeña. Eso pensaba yo, pero estoy acá frente a todos ustedes cumpliendo este sueño. Muchas gracias por esta oportunidad”, le dice al público.

Emilia, que comenzó su carrera en la música como parte del proyecto Rombai, cantó por primera vez en el Velódromo de Montevideo en lo que parece otra vida. Desde entonces la artista lanzó su carrera solista y se consolidó como una de las cantantes argentinas de mayor proyección internacional. “Yo viví cosas increíbles acá en su país, me han dado alegrías increíbles desde hace años”, recordó.

Ese diálogo con el público se convierte en un momento para leer sus mensajes y hacer lugar a sus pedidos, desde una muchacha que le pidió que dibuje una estrella para tatuarse ("Vos no te vas a tatuar sin permiso de tus papás") o una que le muestra su outfit ("Devoraste"), hasta una propuesta de matrimonio sobre el escenario ("¿Puedo ser la madrina?").

"Si subo a cantar se casa conmigo”, decía un cartel. Valentina subió a cantar La Balada y el muchacho se arrodilló ahí mismo para pedirle matrimonio. “Decirte que te amo y preguntarte si te querés casar conmigo”, dijo el hombre con un anillo en la mano mientras Emilia Mernes filmaba el momento con un celular. “Estoy un poco en shock con lo que acaba de pasar”, diría después.

Embed - https://publish.twitter.com/oembed?url=https://x.com/carlaacolman/status/1865591298993832235?s=48&t=Fm83HxNDyc68BtmDW4SiUg&partner=&hide_thread=false

El momento de interacción con el público no podría haber terminado mejor. Emilia entonces presenta una canción que fue un antes y un después en su carrera: Como si no importara, la canción que hizo junto a su pareja, el también artista Duki. Banditas, curitas, ositos. Colores pasteles e ilustraciones. Un envoltorio rosado e inocente para canciones de alto voltaje y sensualidad.

El juego Emilia.mp3 avanza y pasa pantallas como un Mario Bros. glamuroso hasta llegar al Sad Level, que abre la noche a las canciones de tristeza y desamor.

Llega con otro cambio de ropa: una top y una minifalda celeste con largos guantes brillantes. Canta Uno los dos, la colaboración que grabó con el dúo Miranda! en su último disco Hotel Miranda, antes de regresar al álbum de la noche con A_1000_Km.mp3

“Es una canción para ustedes, para los que han estado ahí siempre. La escribí cuando me siento vacía. Cuando estoy mucho tiempo lejos de casa muchas veces esa soledad ustedes la transforman en amor y alegría. Así que no importa si estamos a más de 1000 km, yo los siento muy cerca”, dijo antes de bajar del escenario y caminar lentamente cerca del público que la abraza, le toma fotos, le grita que la ama.

Con un nuevo cambio de ropa (conjunto blanco con más plumas y más billos) abre un espacio de cumbia con Perdonarte para qué, la colaboración con Los Palmeras en la que se va directamente a la bailanta. Y si una pareja se había comprometido, otra se acababa de romper en medio del show. Ella, que hasta hace algunos minutos le decía a él que se había terminado para siempre ahora canta con las manos arriba una canción desamor.

“A ver si Uruguay conoce esta canción”, adelanta Emilia antes de lanzarse a Una foto, la colaboración con el uruguayo Mesita que se convirtió en un éxito. Pero sigue directo hacia Brasil con Alegría, el electro funk que se convierte en el mayor momento de fiesta de la noche.

_DSC6870.jpg

Durante este año de gira Emilia no sólo ha viralizado canciones y prendas de vestir sino también movimientos, trends. Pasos de baile que se repiten en la arena cuando los hace y las chicas gritan sin parar mientras imitan exactamente sus movimientos. Ella sonríe y un suave viento la sigue por el escenario como si fuese propio. El pelo, las plumas, las telas se mueven levemente como en un videoclip permanente.

“Quiero presentar esta próxima canción que se la escribí con mucho amor a mi novio gangsta”, dice la cantante y su rostro aparece rodeada de corazones y flores en fileteado porteño como un símbolo de su Argentina natal para noviogangsta <3. Así, y con una declaración de que no "planean un baby" pero quizás en "unos años", despeja los rumores de separación sobre la pareja con el trapero.

Después de una breve versión de Los del espacio se sienta en un tocador rodeado de luces. Con el público de espalda le canta al espejo y la gente se ve reflejada en la pantalla grande para 24_Hs.mp3, en uno de los momentos de mayor vulnerabilidad del show (Soy la protagonista de una peli que me hago en la mente / Hay una voz en off que intenta detenerme / Tengo muchos días que se me olvida quererme / Hoy no me siento suficiente).

Pero la balada se quiebra hacia lo electrónico para terminar en un tono casi de celebración, porque en el .MP3 Tour incluso de los momentos de tristeza, vulnerabilidad y melancolía ella parece salir más fuerte. Así inicia la porción más electrónica de la noche con Muñecos.mp3, La_Playlist.mpeg.

“Me voy con esta canción que escribí con una amiga que quiero con todo mi corazón. Ella y yo deseamos con toda el alma que cada uno siempre pueda ser quien quiera ser”, dice antes de cantar La_Original.mp3, el sencillo que grabó junto a Tini.

GTA.mp3 y No_se_ve.mp3 cierran la noche de Emilia Mernes en Montevideo, con la actitud, el carisma y el despliegue de una verdadera estrella de pop.

Temas:

Emilia Antel Arena

Seguí leyendo

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos