El ingeniero Juan Pechiar, de Seriema Robotics, sostuvo que los robots humanoides están viviendo un auge gracias a los avances tecnológicos, pero aclaró que todavía no alcanzan verdadera autonomía. “La gran mayoría de los robots que se ven por ahí no son autónomos. Siempre hay alguien en la vuelta con un control remoto diciéndole qué hacer, para dónde caminar, etc.”, afirmó.
Pechiar explicó que estos dispositivos, que imitan la forma humana con dos piernas, dos brazos, un torso y, a veces, una cabeza, lograron una gran evolución en su capacidad de movimiento. “Los avances recientes en actuadores, baterías y capacidad de cómputo dentro del mismo robot han permitido realizar robots que se pueden mover con bastante agilidad y destreza, sin perder el equilibrio, e incluso corriendo, haciendo piruetas, boxeando o caminando por superficies irregulares”, detalló.
El ingeniero destacó que esta destreza es impresionante para una máquina que debe mantener el equilibrio y ejecutar tareas coordinadas. Señaló que uno de los mayores progresos en este campo fueron los modelos de control basados en aprendizaje por refuerzo (Reinforcement Learning). “En un ambiente puramente virtual se simulan estos robots intentando realizar actividades una y otra vez, miles y miles de veces, ajustando los parámetros del modelo hasta lograr la configuración que se comporte mejor”, explicó.
Aunque los precios actuales de los robots humanoides son altos, Pechiar aclaró que no resultan tan costosos si se considera la tecnología que incorporan. “Si bien son caros para un juguete, son muy baratos para quienes tenemos una idea de la tecnología y capacidad de producción que hay detrás”, expresó.
Sin embargo, enfatizó que el gran desafío pendiente es la autonomía cognitiva. “Lo que todos prometen y todavía no está es la autonomía”, sostuvo. Según el ingeniero, los robots que más se viralizan en redes —como Unitree G1 y modelos similares— aún son teleoperados por humanos. “Es el caso de los robots que más se viralizan en redes. Siempre hay alguien detrás con un control remoto”, agregó.
Pechiar mencionó también el reciente lanzamiento del robot Neo, presentado como un ayudante doméstico. “Por el momento no es más que un deseo, y esos robots están siendo teleoperados siempre por un humano”, indicó. A su juicio, la autonomía requiere mucho más que movimientos coordinados o respuestas automáticas.
“Para la autonomía se necesita lo que se conoce como modelo del mundo (World Model), donde el robot comprende su entorno, entiende las órdenes que se le da y elabora un plan para llevar adelante esa orden”, explicó. Añadió que esa comprensión implica procesos cognitivos complejos, imposibles todavía para la robótica actual. “Por ejemplo, para lavar los platos, el robot debe comprender de vajilla, de suciedad, de manipulación cuidadosa para no romper nada, de agua, jabón y esponja, de en qué orden hacer las cosas, y muchos procesos cognitivos y corporales más. Esto es algo complejísimo y que ningún robot sabe hacer”, subrayó.
Consultado sobre qué empresas lideran el desarrollo de esta inteligencia, Pechiar mencionó a Boston Dynamics, Figure AI, Agility Robotics y Tesla. “Atlas, Figure 03, Digit y Optimus son ejemplos de robots avanzados que buscan entender el mundo y realizar tareas por su cuenta. Están avanzando, pero no me quedan dudas de que estamos en una burbujilla de humo para captar capital inversor”, afirmó.
Además de analizar la evolución internacional, Pechiar lidera en Uruguay el desarrollo de HUGO, un vehículo autónomo diseñado por Seriema Robotics para el transporte de carga en entornos interiores y exteriores. El sistema está equipado con una variedad de sensores de navegación y percepción, que le permiten desplazarse con precisión y adaptarse a distintos tipos de terreno. Según el ingeniero, HUGO representa un paso concreto hacia la autonomía funcional en entornos industriales y logísticos.
Pechiar concluyó que la robótica humanoide atraviesa un momento de auge y expectativa, pero insistió en que la inteligencia autónoma todavía no está resuelta. “Estamos viendo avances increíbles en hardware y control, pero la comprensión del mundo sigue siendo el gran límite”, expresó.