Rosario Central derrotó este sábado por 3-1 a Estudiantes de La Plata y conquistó la Supercopa Internacional en el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero, en un partido en el que también se lesionó el uruguayo Gabriel Neves, que debió retirarse en ambulancia.
La final resultó opacada por una tángana entre jugadores y un reclamo del presidente del conjunto platense, Juan Sebastián Verón, al árbitro Darío Herrera.
Se trata del decimocuarto título de Rosario Central, que suma cinco campeonatos de Primera División y nueve copas nacionales.
El encuentro, que enfrentaba al ganador de la clasificación anual de 2025 con el vencedor del Trofeo de Campeones de ese año, comenzó con un gol de Estudiantes a los 53 segundos. Joaquín Tobio Burgos desbordó por la izquierda y envió un centro que Guido Carrillo bajó para Alexis Castro, quien empujó la pelota al fondo de la red antes de cumplirse el primer minuto.
El conjunto platense sufrió poco después dos bajas por problemas físicos. Gabriel Neves debió abandonar el campo en ambulancia por una lesión en la muñeca izquierda, luego de ir a buscar una pelota de cabeza y ser desestabilizado en el aire por un rival. Para colmo su reemplazante, Jalil Elías, también tuvo que salir minutos más tarde.
A los 23 minutos, Di María igualó el partido con un tiro libre que se metió en el ángulo de Fernando Muslera. El delantero, uno de los principales referentes de Central, volvió a marcar sobre el cierre de la primera parte, esta vez de penal.
La pena máxima fue sancionada por Herrera a instancias del VAR, después de revisar una caída de Enzo Copetti en el límite del área tras un contacto con Leandro González Pirez. La decisión generó reclamos del conjunto platense y de Verón.
La definición llegó en el tiempo añadido. El arquero uruguayo fue al área de Central para buscar el empate en un tiro de esquina, pero el conjunto rosarino recuperó la pelota y salió rápidamente de contraataque. Julián Fernández recorrió varios metros con el arco vacío y marcó el 3-1 definitivo.
El gol desató una pelea generalizada entre futbolistas de ambos equipos, con empujones y golpes de puño. El encuentro no llegó a tener un pitido final y hubo corridas hacia los vestuarios antes de que los jugadores regresaran al campo.
En medio de la tensión, Verón ingresó al terreno de juego y se dirigió hacia Herrera para cuestionar su actuación. Según las imágenes de la transmisión, el presidente de Estudiantes le dijo al árbitro: “Toda tuya”.
La tensión entre ambos clubes arrastraba un antecedente desde noviembre de 2025, cuando los jugadores de Estudiantes realizaron de espaldas el tradicional pasillo de homenaje a Rosario Central después de que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) reconociera al conjunto rosarino como campeón de Liga por haber terminado primero en la tabla anual.
Aquella decisión generó el rechazo público de Verón y una fuerte polémica. Futbolistas Argentinos Agremiados cuestionó entonces la actitud del plantel de Estudiantes y pidió evitar gestos que pudieran contribuir a la violencia en el fútbol. Esta vez, Estudiantes se quedó a ver cómo Rosario recibía la copa, pero también aprovechó para aplaudir de forma irónica a los jueces cuando recibieron las medallas.
Para Estudiantes, la derrota llega antes de sus semifinales de la Copa Libertadores, instancia en la que enfrentará al Flamengo brasileño, primero en La Plata el 15 de octubre y luego en el estadio Maracaná de Río de Janeiro el 22.
FUENTE: Con información de EFE