¿Qué ocurrió el lunes?
En un hotel de Punta Carretas donde el lunes sesionó el consejo de fútbol profesional, con 25 votos a favor y 21 en contra o abstenciones, una leve mayoría (54%) de clubes que tenían a Peñarol como buque insignia, consideraron que quedó aprobado el estatuto que dará marco a la LFP.
Sin embargo, el lunes el delegado de Nacional, Enrique Campos, dijo que "no se aprobó el estatuto" y este martes la AUF manifestó que no habían conseguido los votos “para la aprobación de la constitución, la legitimación y el debido consentimiento de la liga y de dicho proyecto para su reconocimiento de conformidad a lo previsto en el artículo 20 de FIFA y 17 de la AUF”.
En este mapa político, la votación del lunes dejó a Peñarol en una situación incómoda. Quedó en la vereda opuesta al gobierno del fútbol y a Nacional. Sin mayorías especiales para avanzar en su objetivo de aprobar el estatuto, con lo que quería fortalecerse políticamente tras la llegada a la presidencia de Ignacio Ruglio, lo obligó a moverse este martes con la AUF y Conmebol en un tono conciliador y con el compromiso de no dar más pasos hasta tanto consigan un punto de acuerdo para lograr una amplia mayoría que apruebe el estatuto.
¿Cuál es el problema?
La AUF se mantiene dividida en dos grupos de clubes, por un lado los que responden, son afines o votaron asuntos que impulsa Tenfield, y por otro los que apoyan o votaron asuntos que promueve el ejecutivo que preside Ignacio Alonso.
En esta división, Nacional quedó del lado del ejecutivo de la AUF y Peñarol del otro, aunque con Jorge Barrera como presidente los grandes fueron claves para que en marzo de 2019 Alonso ganara las elecciones.
C. DOS SANTOS Sebastián Bauzá, Alejandro Domínguez e Ignacio Alonso Además, se plantea una subdivisión de uno de los lados: surge una tercera fuerza que Alonso fue construyendo silenciosamente, con el objetivo de fortalecer al fútbol uruguayo: las SAD.
El presidente de la AUF impulsa desde hace dos años el desembarco de grupos empresariales internacionales. Entiende que de esa forma conseguirá elevar la capacidad de los clubes de resolver en forma independiente.
Este lunes lo consiguió porque los clubes que funcionan bajo el regimen de SAD se plantaron firme en el consejo profesional y se negaron a la aprobación del estatuto. Eso les permite presumir tanto peso como Nacional o Peñarol, además de fortalezas económicas para resolver lo mejor para sus intereses.
Quién es quien en esta historia y la única solución
Los 16 clubes que el lunes votaron la aprobación del estatuto fueron Peñarol, Liverpool, River Plate, Wanderers, Fénix, Cerro Largo, Progreso y Boston River, de Primera, Danubio, Defensor Sporting, Juventud, Cerro, Rampla, Uruguay Montevideo, Villa Teresa y Rocha, de Segunda. Ellos alcanzaron 25 votos.
Los 12 clubes que votaron en contra o se abstuvieron se dividen en dos: Nacional, Villa Española y Racing, que se abstuvieron, y Plaza, City Torque, Cerrito, Sud América, Rentistas, Deportivo Maldonado, de Primera, y Atenas, Central Español y Albion, de Segunda, que votaron en contra. Totalizaron 21 votos.
Para destrabar el conflicto que se plantea con el estatuto existe una sola solución: que los 16 clubes que lo aprobaron el lunes acepten modificar las mayorías especiales comprendidas en el estatuto de la Liga y en tres temas medulares lo eleven a 3/4 del consejo (75% de los votos).
Los tres puntos claves son:
1) Modificación del estatuto,
2) venta de derechos comerciales de explotación de contenidos audiovisuales, de transmisión, televisivos, streaming o por cualquier medio, publicidad, asociaciones con terceros, o cualquier otra forma de compromiso, incluyendo sponsorizaciones, publicidad y cualquier otra, que supere la suma de U$ 500.000,
3) contratación de funcionarios (para evitar una AUF paralela con un costo elevado en su estructura).
El estatuto que se puso a consideración el lunes establece que estos tres puntos se aprueban con 3/5 de votos (60%), pero los 12 clubes que no votaron exigen 3/4 (75%).
El tema es bien claro: si los clubes que están alineados con Peñarol no ceden y suben las mayorías especiales a 75%, difícilmente se pueda aprobar el estatuto.
Si no se aprueba el estatuto, no habrá Liga Profesional. Si no hay Liga Profesional, la AUF seguirá funcionando como hasta ahora bajo su organización.
En este contexto, el siguiente paso que pueden dar los 16 clubes que votaron el estatuto es reclamar ante el Ministerio de Educación y Cultura, pero Peñarol advirtió que no los apoya en esa cruzada.
El delegado Gonzalo Moratorio y el presidente Ignacio Ruglio se pusieron en primera fila para intentar conciliar y lograr un punto de acuerdo para aprobar el estatuto.
El tercer grande: las SAD
Las SAD son el nuevo jugador de peso que apareció en escena en la AUF. Se nuclearon porque se encontraron en el estatuto que querían aprobar para la Liga Profesional que cada club debía hacer aportes complementarios dependiendo de la figura jurídica.
Ante la posibilidad de que las reglas no fueran parejas para todos los clubes y pudieran verse perjudicados por su condición de SAD, iniciaron un frente común y consiguieron quitar ese artículo del estatuto. Sin querer, lo que lograron los 16 clubes que impulsan el estatuto, fue constituir una tercera fuerza con tanto poder como los grandes.
Los que integran esta fuerza son Plaza, City Torque, Cerrito, Rentistas, Deportivo Maldonado, de Primera, y Atenas, Central Español y Albion. Los delegados son los representantes de Rentistas y Atenas.
Tienen independencia económica. No tienen urgencias para vender futbolistas ni negociar derechos de televisión. Se paran en un lugar en el que pueden esperar para generar mejores beneficios. Ese perfil que Alonso quería para los clubes uruguayos lo consigue con estos ocho clubes (de los 28 del profesionalismo) y nace la nueva fuerza que, por la forma en que se presenta, tendrá un poder que aún se desconoce.
Entre los ocho tienen 13,48 votos de los 46 del consejo de fútbol profesional. Esto equivale a 29% de los votos.
Para aprobar cambios estatutarios, acuerdo económicos por encima de US$ 500.000 y contrataciones de personal de la nueva LPF quieren 75% de los votos. Con su 13,48 votos (29%) tienen poder suficiente para aprobar o rechazar lo que se proponga.