EFE
El Cebolla, tal como lo dice Ruglio, no es un jugador más. No solo es el capitán, sino también el máximo referente de este plantel.
Tiene una historia de amores y odios en el club, de idas y vueltas.
Con el técnico Diego Forlán está todo bien desde el principio. El entrenador desde que llegó al club a fines de diciembre pasado dijo: “El Cebolla es el emblema, el motor de Peñarol”, y lo ha repetido en varias ocasiones posteriores.
Leonardo Carreño
La relación con el resto del plantel es óptima. El capitán es un hombre muy querido por sus compañeros. Lo escuchan siempre y su gran ladero es Walter Gargano.
Mitos, leyendas y verdades
Desde que volvió a Peñarol luego de 12 años jugando en el fútbol del exterior –el 11 de febrero de 2017 contra Liverpool en el 0-0 en Belvedere–, recobró el apoyo del hincha. Fue el niño mimado durante dos años y de su mano, Peñarol logró el bicampeonato uruguayo. En 2017 fue votado como el mejor jugador de la temporada en la encuesta Fútbolx100 que anualmente realiza Referí entre 100 periodistas. Tuvo un nivel superlativo y en ese lapso, además, convirtió cinco goles clásicos. Todo iba muy bien, aunque en ocasiones, los buenos resultados disimulan situaciones polémicas, o al menos no las dejan ver.
En 2017, según supo Referí por distintas fuentes a la hora de elaborar este informe, “le sugería al técnico de entonces, Leonardo Ramos, que hiciera algunas variantes en el equipo”.
No sucedió lo mismo con Diego López. El anterior entrenador no le dio margen para eso.
Uno de los temas recurrentes es su peso. Muchos lo ven gordo. Sin embargo, una fuente cercana al futbolista comentó a Referí que su peso es normal.
“Está en el peso. Normalmente, se encuentra 1,7 kg por encima de su masa habitual que se entiende como normal. Muchos piensan que es gordo, pero tiene una masa muscular superior a la normal. Lo normal en un futbolista profesional es 48 o 50% del peso total y él tiene 53%, a lo que también le suma masa ósea”, explicó la fuente consultada. Y agregó: "La antropometría que busca los niveles grasos le ha dado bien. Acá en Uruguay se hace en seis pliegues y en el mundo en 12".
El Cebolla siempre está exigiendo su físico y probando la reacción de su cuerpo, porque piensa que se va a lesionar. “Tiene una especie de obsesión con eso”, dicen los que lo conocen bien.
Diego Martínez
El tema de las lesiones ha sido uno de los grandes karmas del futbolista. Llegó desde Independiente a Peñarol en 2017 luego de varios desgarros. No obstante, ese primer año en los aurinegros, comenzó muy bien. No tuvo ninguna lesión en el Apertura.
Su mal endémico –que lo persigue hasta hoy– comenzó en el inicio del Intermedio de ese año. Se perdió las dos primeras fechas por una contractura en el sóleo, la misma que lo acompañó en las últimas dos temporadas.
En ese Clausura, solo faltó a un partido por lesión (la misma) y a cuatro por defender a la selección.
No tuvo ni una sola lesión en todo el Apertura, ni en el Intermedio 2018. Sí se perdió tres encuentros por el sóleo en el Clausura, incluyendo el último ante Defensor Sporting. Pero una semana después, volvió para la definición del Uruguayo ante Nacional y fue determinante con un gol de penal para darle el bicampeonato a su club.
Cabe recordar que también con un gol suyo, Peñarol había ganado la Tabla Anual contra los violetas en 2017 con un gol suyo en los minutos de adición.
Sin embargo, el año pasado todo cambió radicalmente. El 22 de mayo de 2019 se desgarró contra Deportivo Cali por Sudamericana. Cuando estaba para volver a entrenar, llegó el receso de mitad de año. Por eso, cuando hicieron la pretemporada en Estados Unidos, no la realizó de la mejor forma porque hacía unos 40 días que no tenía actividad. Comenzó a entrenar muy suave y al final de la temporada se perdió los partidos más importantes de la definición del Campeonato Uruguayo por lesión. A lo largo del año, se perdió 20 partidos, incluyendo las definiciones del Uruguayo.
@OficialCAP
Otra de las situaciones que marcaron el año pasado fue que, como estaba lesionado y sabía que el fin de semana no jugaría, durante una semana no se pesó en Los Aromos, aunque todos los jugadores deben pasar por la balanza.
“Los futbolistas siempre se pesan los lunes. Después de la mitad del año pasado, durante una semana no se pesó porque entendía que al estar lesionado, no iba a jugar. La nutricionista que normalmente le toma el peso a los futbolistas, no lo informó esto al cuerpo técnico y se lo hicieron ver a ella”, añadió una de las fuentes consultadas.
El pasado que le recuerdan
Cuando las cosas no se le dan, en las redes sociales muchos hinchas le recuerdan cuando se fue de Peñarol el 9 de julio de 2005 a Paris Saint-Germain.
Tenía 19 años y se fue con Carlos Bueno sin el permiso de Peñarol. Habían transcurrido varias semanas de tratativas entre Francisco Casal y el presidente aurinegro de entonces, José Pedro Damiani, con quien no se ponían de acuerdo en las cifras que le correspondían al club que los había declarado en rebeldía.
La mañana de la partida, los dos futbolistas brindaron una conferencia de prensa en la Mutual. El Cebolla dijo: “No es un tema económico, sino que creo que si hubieran ofrecido varios millones de dólares más, Damiani tampoco nos vendía. Somos rehenes”.
Su tema fue a la FIFA y al TAS, pero salió en contra de Peñarol que no recibió dinero alguno por el pase de ellos. Sin embargo, ambos retornaron a la institución años más tarde.
Actitudes difíciles de entender
Desde que volvió a Peñarol, más allá de la calidad que mostró sobre todo en sus dos primeros años, tuvo actitudes extrañas.
Por ejemplo, tiene algunas atenciones con determinados hinchas que van a Los Aromos y que van a la Tribuna Cataldi del Estadio Campeón del Siglo. “No son barras, son hinchas jóvenes que van a veces”, explicó una fuente. Esos son los seguidores que siempre corean su nombre en los partidos.
También ha pedido por la contratación de algunos futbolistas.
En junio de 2017, seis meses después de haber retornado, dijo: “Me encantaría que volviera Carlos (Bueno) porque está haciendo mucho para venir al club, lo quiere mucho, sería alguien importante. Está pensando en el final de la carrera, tiene experiencia y ojalá le puedan abrir las puertas”.
Diego Battiste
Algo similar ocurrió con Lucas Viatri. En enero de 2019 pidió para que lo recontrataran. Viatri había vuelto en julio de 2018 tras ocho meses, luego de su lesión en el ojo producida en la Nochebuena de 2017. Algunos directivos entendían que no había rendido y otros que sí. “Lo quiero siempre en mi equipo”, escribió en Instagram con una foto de Viatri.
En febrero del año pasado, impulsó –junto con Gargano– la contratación de Maximiliano Pereira, aunque sin éxito.
Cuando Peñarol fue eliminado de la Copa Libertadores en mayo 2018 dijo en conferencia de prensa enseguida del partido: “Espero que mejoren las cosas internas entre dirigentes. Que ayuden a la gente. Peñarol es pueblo, no se pueden poner entradas tan caras, la familia quiere venir al estadio y no puede. Sería bueno que los dirigentes lo piensen”. Y allí mismo, minimizó a Los Aromos: “Tenemos una cancha y media para entrenar, fuimos campeones así”.
También aprovechó para pedir por algunos hinchas que se encontraban en la lista negra y no podían ir al fútbol: “Los que cometieron errores ya pagaron”.
Cuando se produjeron estas declaraciones, algunos dirigentes plantearon una posible suspensión y como alternativa, una charla de Barrera con el capitán, pero no hubo consecuencias.
Un mes antes, en abril de 2018, su abogada presentó un escrito a Peñarol pidiendo que le extendieran el contrato cuando faltaban aún ocho meses para que terminara el mismo.
Cuando en setiembre de 2019 se perdió el clásico 3-0, rompió un vidrio del vestuario y tuvieron que operarle la mano.
Tuvo que pedir disculpas dos veces por sus actitudes con los hinchas. El 20 de octubre pasado, le anotó a Boston River, y los hinchas lo criticaron por haber saludado exclusivamente a la barra de los bombos y las banderas que justo había vuelto ese domingo en la Tribuna Cataldi. Al otro día, dijo que quiere igual a todos los peñarolenses.
Diego Battiste
El Cebolla aplaudiendo solo a la Tribuna Cataldi tras anotarle a Boston River
La segunda vez, fue el sábado pasado, luego de haberle hecho los gestos antedichos y los insultos a los hinchas de la Damiani. “Si alguien malinterpretó mis gestos, pido disculpas”, escribió en Instagram.
Leonardo Carreño
La reacción del Cebolla el pasado sábado ante Danubio contra la Tribuna Damiani
Por otra parte, tras el encuentro ante Danubio del sábado y el fuerte episodio entre Xisco Jiménez y Pablo Forlán (h) hubo una charla íntima: “Cebolla, me tienen que respetar porque yo soy el técnico”, le pidió Diego Forlán que le transmitiera a sus compañeros, según indicó un allegado a Referí.
Así fue el recorrido de Cebolla desde que volvió al club de sus amores en enero de 2017. Tiene su historia en Peñarol, cargado de gloria y polémica, que marcan su carrera con la camiseta aurinegra. Y nunca pasa inadvertido.