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27 de febrero 2019 - 17:16hs

En aquella oportunidad, hasta los más acérrimos impulsores del fútbol ofensivo, entendieron que el técnico argentino tomó esa decisión de jugar con una línea de cinco, más dos volantes de contención, para frenar el poderío aurinegro en un momento en el que se estaban conociendo con los jugadores y unos días antes había perdido 2-0 frente al mismo rival, que ya venía en rodaje desde el anterior.

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Después de haber jugado con línea de cuatro los primeros tres partidos de preparación contra River argentino, Colón de Santa Fe y Peñarol, para volver a enfrentar al aurinegro se armó con una línea de cinco y dos volantes de recuperación: Zunino, Cotugno, Angeleri, Viña, Palito Pereira, Arzura y Carballo. Encontró el gol en una jugada aislada llena de clase del juvenil Rodríguez para asistir a Angeleri y después lo protegió con el corazón hasta que Peñarol le empató de penal: "No hay que desatender que era una final y teníamos que cortar y sacarnos de arriba una mochila importante que veníamos acarreando. Eso juega también. Al sentirnos que no nos estaban vulnerando y que nos estaban atacando como queríamos que nos atacaran hemos retrocedido algunos metros, eso sirve para que el inicio que pretendemos sea el mejor”, dijo Domínguez en ese momento.

Pero lo que en principio era un guión para ese partido especial, en un momento especial del armado del plantel, se repitió unos días después cuando empezó el Apertura. Previo al debut contra Liverpool, el volante argentino Joaquín Arzura explicó en conferencia de prensa cómo quería Domínguez que jugara el equipo: "Tratar de ser protagonistas y buscar el arco de enfrente, con paciencia, no tener la posesión por tenerla, sino en el campo rival, tenerla todo lo que podamos lo más lejos de nuestro arco y con la suficiente agresividad para buscar el gol", indicó el volante que llegó desde Almería.

El técnico sorprendió con la alineación en el bloque defensivo, casi idéntica a la del clásico, con la excepción de Agustín Sant’Anna por Palito Pereira, quien estaba suspendido. El partido terminó 1-1 y Domínguez expresó a la salida de Belvedere: "Falta conocimiento entre los muchachos, pero de a poco la idea la van entendiendo. Hoy tuvimos posibilidades, por fuera, de centro, entrando con paredes, hay que seguir insistiendo en lo que pretendemos, más allá de cómo juguemos, si con cinco atrás con tres volantes, con dos o tres delanteros".

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Nacional sufrió en la primera parte y para el complemento. Domínguez desarmó la estructura original para terminar con línea de cuatro, un volante de contención, dos de generación de juego (Gonzalo Castro y Lorenzetti) y tres delanteros: Brian Ocampo, Octavio Rivero y Gonzalo Bergessio. Llegó al empate y tuvo otras ocasiones, pero también se desprotegió atrás y otra vez lo salvó Conde.

El plantel viajó a Estados Unidos para jugar un amistoso contra Seattle Sounders y volvió a la línea de cuatro, con Sant’Anna, Rafa García, Carvalho y Pereira, más Arzura y Cardacio en el mediocampo. También jugaron Santiago Rodríguez y Bergessio entre los titulares y aunque hay que tomarlo con pinzas, Nacional se mostró sólido (más allá de fallas al principio por el costado de Sant’Anna y García) y marcó dos goles. Fue un partido como para sacar conclusiones.

Pero frente a Wanderers, el martes, volvió a la línea defensiva que jugó contra Liverpool, con Zunino, Cotugno, Angeleri, Viña y Sant’Anna. Esta vez incluyó solo a Arzura en el mediocampo, con Lorenzetti, Castro, Fernández y Rivero en el ataque. En la primera media hora Nacional dominó el juego, con un muy buen arranque de Castro por derecha y destellos de Lorenzetti. Incluso llegó al gol por intermedio de Rivero.

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Sin embargo, apenas Wanderers salió del asedio y le tomó los puntos al mediocampo, el tricolor se desmoronó defensivamente. Una cosa fue ese comienzo a todo toque y rotación buscando los costados para llegar al arco bohemio y otra muy diferente cuando perdió la pelota. Se transformó en un equipo que parecía amateur, nervioso, con enormes huecos que en esta oportunidad fueron bien aprovechados por los rivales. Fue un equipo sin coordinación. “Los errores nos costaron los tres puntos, pero hay que tener paciencia y calma mental para entender nosotros, no queremos que los de afuera nos entiendan”, explicó Domínguez.

Hay una jugada que pinta en cuerpo entero el desorden: apenas comenzó el segundo tiempo Gonzalo Castro fue amonestado por cortar un contragolpe cerca de su área, cuando los defensores habían quedado en la mitad de la cancha. ¡Recién empezaba el complemento!

Queda claro que el técnico todavía no encontró el equipo. Entonces surgen preguntas: ¿Hasta cuándo insistirá con la línea de cinco?, ¿Angeleri es mejor que Felipe Carvalho?, ¿Sant’Anna jugando con el perfil cambiado le brinda más prestaciones que Álvaro Pereira?, ¿Lorenzetti y Castro pueden jugar juntos con un solo volante de contención que los proteja?, ¿por qué Bergessio no es titular en este equipo?

El sábado enfrenta a Racing por la tercera fecha del Apertura y el miércoles siguiente debuta en la Copa Libertadores frente a Zamora, en Venezuela. Ahora la búsqueda del equipo tiene que ser en rodaje, lo que significa un riesgo y necesita de un respaldo mayor de los dirigentes si están convencidos que Domínguez es el hombre para este momento de Nacional, como pasó con Marcelo Gallardo en 2011, cuando en los primeros nueve partidos perdió tres, empató cuatro y quedó afuera de la Copa Sudamericana, pero la directiva lo sostuvo y al final fue campeón.

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