En aquella selección jugaban entre otros Jorge Seré, Nelson Gutiérrez, Daniel Sánchez, Jorge Barrios, Carlos Berrueta, Ernesto Vargas y Dardo Pérez.
Después de ese torneo su carrera futbolística explotó en Montevideo Wanderers cuando Ariel Krasouski fue transferido a Boca Juniors. Debutó junto a Enzo Francescoli y lo dirigieron Gregorio Pérez y Óscar Tabárez, entre otros. En Colombia, donde jugó un año y medio en la década de 1980, le vaciaron el apartamento y los narcos le volaron la cabeza a una persona a dos cuadras de su casa.
De San José a la Costa Azul francesa
En Raigón, un pueblito ubicado a 2 kilómetros de San José, vive actualmente Sergio González. Tiene 62 años y un reparto de mercaderías de un supermercado. Nació en la capital maragata, pero se instaló en ese lugar cuando fallecieron sus padres.
Empezó a jugar al fútbol en El Gráfico porque Central, el cuadro de su barrio, no tenía baby. "Cruzaba todo el pueblo en bicicleta para jugar en El Gráfico. Tenía 5 años, pero en aquellos tiempos era distinto", recordó González.
Cuando Central armó sus propias categorías para niños cambió de equipo. Tenía 7 años y la cancha ahora le quedaba a una cuadra de la casa y podía ir caminando.
En el Club Atlético Central debutó en Primera división a los 14 o 15 años. Más adelante lo empezaron a llamar "Cocón" y mucha gente lo sigue llamando de esa manera en San José.
Durante tres años se coronó campeón del Sur con la selección de San José. "Yo jugaba de 5 y de 8 jugaba Murmullo Perdomo", el exfutbolista de Nacional que murió en agosto de 2022.
En 1979, luego de ganar con la selección maragata, González fue convocado por Raúl Bentancor para una preselección integrada por 50 jugadores.
En aquel tiempo, aún siendo menor de edad, trabajaba en la textil Polímeros. "Yo no quería dejar ese trabajo, era buenísimo, tenía un sueldo fijo y no podía ir a rifármela a Montevideo por si quedaba en la selección. Se le dije a mi viejo, este trabajo no lo dejo ni loco. Y él me respondió, 'tenés que ir mijo'".
La selección juvenil que ganó en Cannes 1979
Al día siguiente de esa charla, González concurrió a su trabajo como siempre. "Llegué a la fábrica y el portero no me dejó entrar. 'Usted ya no pertenece más a la empresa', me dijo y agregó: 'Ayer vino su padre y le dio de baja'. Como era menor, marché", contó.
De ahí fue a buscar a su padre a la peluquería (de la que era propietario) para pedirle explicaciones: "'Tiene que jugársela, vaya a Montevideo', me dijo. Me tenía una fe ciega".
En ese entonces Uruguay había ganado el Torneo Sudamericano juvenil jugado en enero de 1979, denominado juvenil de Plata porque se cumplían 25 años de los sudamericanos de la categoría. En la final los celestes vencieron a Argentina con Diego Maradona y se clasificaron al Mundial de Japón, pero antes iban a jugar el torneo en Francia.
"Para ir a Cannes, en abril de 1979, citaron 50 jugadores para elegir 16. Por suerte quedé en el grupo final y se lo agradecí a mi padre", contó González.
Los entrenamientos se realizaron en el Comando General del Ejército, en Bulevar Artigas. "Los jugadores del Interior nos quedábamos en el hotel Hermitage y después en la concentración del Estadio Centenario".
Así fue que siendo jugador de Central de San José, formó parte de la selección uruguaya juvenil que participó en Cannes y aún recuerda el equipo de memoria: "Estaban Jorge Seré, Confalonieri, Pecho Sánchez, Linaris, Guillermo Vogrincic, Chifle Barrios, yo, López Báez era el 10, Ernesto Vargas, Fernando Batista y Dardo Pérez".
"Jugar en la selección fue lo máximo, fue vivir un sueño. Venir del Interior, de jugar en el campo a viajar primero a Francia a jugar en un estadio para 40.000 personas. Al principio no teníamos hinchada, pero la gente al final cuando salimos campeones nos aplaudió".
González integró la selección uruguaya campeona en Cannes
El premio a los campeones se los entregaron en el Palacio donde se realiza cada año el Festival de cine de Cannes.
En la historia sigue siendo esa la única selección uruguaya que ganó un título en Europa: "El recibimiento en Montevideo fue increíble, había un mundo de gente".
Del Mundial de Japón al Prado
González regresó a jugar en Central por el torneo local y el campeonato departamental, pero pocos días después volvieron a convocarlo a la selección que se preparaba para jugar el Mundial de Japón.
"Tenía que ganarme el puesto porque en el mediocampo estaban el Negro Huelmo, el Chifle Barrios, Arsenio Luzardo. Al final Luzardo se desgarró pero igual entró, y entre Huelmo y yo, me eligieron a mi", recordó.
Después de aquel torneo lo llamaron desde Montevideo Wanderers. "En aquel tiempo no se hablaba tanto de plata. Me fui derecho, al otro día estaba en el Viera, con el Bebe Castelnoble de entrenador".
Eran otros tiempos: "Ahora veo un gurí de 15 años o menos hablando de 1 millón y medio de dólares. Son unos suicidas".
González llegó a los bohemios con contrato firmado, sin tener que pasar ninguna prueba.
Wanderers, con Sergio González
Del debut en Primera división en 1981 frente a Liverpool no le quedó un buen recuerdo. "Fue en el Parque Viera y en el córner que está contra la tribuna principal, en la entrada al estadio, me fracturaron".
La falta, según él, fue a propósito y por venganza: "A mi me quedó siempre que fue mala leche. Un muchacho que había estado en la preselección y lo eliminaron. Jugaba de 5 también, el nombre me lo reservo. Jugaba en Liverpool de 5. Vio la oportunidad y se la cobró".
La recuperación le demandó varios meses, pero las secuelas continuaron para siempre: "Ahora con 62 años me acuerdo porque cuando está el tiempo malo es imponente lo que duele. Cada vez que veo una nube sufro porque cuando empiezo a caminar parece que siguiera quebrado. Mientras jugué también lo sentía, lo que pasa que calentando te olvidás, pero el tiempo malo es brutal".
En Wanderers empezó a jugar con Enzo Francescoli y recuerda que "cuando cuando vendieron a Ariel Krasouski (a Boca Juniors) ya quedé en el puesto".
Con Francescoli se reencontró hace unos años en el Teatro Macció de San José. "Lo llevó la comisión de deportes de la Intendencia y me acerqué a saludarlo. Me dejó su número de teléfono y que siempre estaba en la cancha de River, me dijo. Lamentablemente me robaron de la camioneta el celular y volví a quedar sin el número de él. De su etapa de jugador me acuerdo que era bien flaquito, pero qué persona. Cuando empezó a crecer en el fútbol siguió siendo el mismo; esa humildad y las ganas lo llevaron a triunfar".
Sergio González
De aquella etapa en Wanderers también recordó que "el Pelado Peña se enojaba porque Gregorio me ponía a mi y no a él".
Durante casi ocho temporadas en el equipo del Prado también fue dirigido por el Maestro Tabárez. González disputó tres ediciones de la Copa Libertadores, enfrentando a Boca Juniors y a River Plate en 1986, el año que salió campeón, entre otros grandes clubes.
"Era bravo ir a luchar contra esos nenes. En River estaba Alonso y contra Boca jugué frente al Loco Gatti; el Cacho Jorge Yañez agarraba barro del área y se la tiraba por la cara, ¡qué malo se ponía!".
Durante la década de 1980 le tocó enfrentarse a grandes futbolistas, nacionales y extranjeros. "Era otro fútbol, más cuerpo a cuerpo que ahora, ahora ves tocar, jugar, la cancha te lo permite, antes eran de barro. En aquel momento el más dífícil era Juan Ramón (Carrasco), muy duro; Víctor Espárrago también. Nacional trajo en un momento a Espárrago y Cascarilla Morales, jugar contra ellos era una guerra. ¡Qué jugadores! Al Cascarilla lo veías chiquito y decías a este enano lo parto al medio, pero sabes cómo terminaba yo: con bolsa de hielo hasta en las muelas. Un fenómeno".
El pase a Colombia y la vuelta al pago
En 1987 fue transferido al Deportivo Pereira de Colombia, donde compartió con otros uruguayos: Mauricio Silvera y Héctor Méndez.
"Nosotros éramos los realmente profesionales porque cobrábamos los sueldos y las primas puntualmente".
Años difíciles en un país donde el narcotráfico estaba muy fuerte: "Durante mi estadía en Pereira solo una vez pasó algo fuerte y fue que le volaron la cabeza a un tipo en la plaza que quedaba a dos cuadras de mi casa. En otra oportunidad cuando viajé a Cúcuta me robaron el apartamento, se llevaron todo lo que podían y me escondieron el pasaporte. Lo metieron abajo de unos papeles en el ropero. Llamé a la policía pero no hacían nada, si podían me sacaban algún pesito".
Deportivo Pereira: Antonio Palacios, Hebert González, Rubén Darío Bedoya, Héctor Méndez, Mario Giraldo y Saulo Hernández; Héctor Acevedo, Víctor Cardona, Sergio González, Raúl Humberto Mora y Mauricio Porras.
Después de un año y medio regresó a Montevideo para jugar en Racing en 1989, aquel equipo que se armó con Venancio Ramos, Alberto Bica, Rafael Villazán buscando el ascenso a Primera división, objetivo que se cumplió.
El siguiente destino fue en River de San José que estaba por irse a la B y "lo clasificamos para el campeonato departamental".
González regresó a Montevideo para jugar en Rampla Juniors, pero "no cobré, unos líos bárbaros, me volví a San José y no fui más. Dejé, porque si no podes jugar en un equipo que arreglás un sueldo y no te lo pagan, para qué seguir".
Al mismo tiempo había montado una tienda y juguetería en la capital maragata, donde sufrió un accidente que casi lo mató.
"Estuve en coma ocho días, medio muerto. El alcohol no te lleva a nada bueno. Me había dado por tomar alguna cosita y me tuvo que pasar eso para darme cuenta que estaba errado. Son lesiones que te da la vida".
Una noche volvía en moto y se cayó adentro de un pozo de Ose. "Me costó bastante empezar a hablar más fluido, me decían que era normal, que se me iba a ir normalizando. El golpe movió toda la computadora. Después del accidente no tomé más".
Racing 1989: en la fila de abajo están Venancio Ramos, Sergio González, Luis "Pocha" Fernández, Luis "Pelé" Cardozo y Alberto Bica
Durante un tiempo fue técnico de Los Cardenales, el equipo de un asentamiento: "Lamentablemente no me entendieron los muchachos, ellos piensan que jugar es correr atrás de la pelota y renuncié. Hay cosas más importantes que ganar un partido de fútbol, el grupo es fundamental. No lo entendieron y me fui".
Agregó que "no estoy para hacerme mala sangre, estoy en una etapa de la vida que solo disfruto del trabajo, de mis hijos cuando estoy con ellos y nada más. Si mañana vienen y me ofrecen un equipo, donde tenga un problema me abro. Quiero vivir tranquilo, veo lo que le pasó a Victorio (Waldemar Victorino) y fue lamentable, hay que sacarle presión a esto".
Después del fútbol González fue durante una década vendedor de productos Claldy y actualmente tiene un reparto de alimentos para un supermercado.