Gendarmes y militares patrullando, un salvoconducto que debe ser exhibido constantemente y su tranquilo pueblo lleno de personas acreditadas: muchos habitantes de Teahupo'o están ya "fiu" (cansados o hartos, en tahitiano) de los Juegos Olímpicos París 2024 tras apenas un día de competición.
"Es verdad que se trata de un evento grandioso, pero estamos fiu de tener que mostrar nuestro pase cuatro veces para poder recorrer 500 metros. Lo que más deseo en estos momentos es que todo el mundo se vaya", declaró a la AFP Romain Taupua, un jubilado que vive en una de las zonas más transitadas, entre la entrada del pueblo y la punta Mahora, frente a la célebre ola que da fama mundial a este lugar.
El descontento es todavía mayor por el hecho de que resulta muy difícil ver a los surfistas en acción. Entre los 24 barcos autorizados para estar en el lugar el sábado, apenas tres contaban a bordo con aficionados, que habían sido elegidos por sorteo.
Para los habitantes de Teahupo'o, normalmente la única manera de acercarse a la zona de la ola es trabajar en algo relacionado con el lugar, por ejemplo como parte de las 'water patrol' que se encargan de la seguridad o del transporte.
"No reconocemos nuestra playa"
"Es realmente una oportunidad poder recibir a todos esos países", reconoce Heimiri Afo, una treintañera que siempre ha vivido en Teauhupo'o. "Pero no nos habían anunciado todas estas restricciones y no reconocemos nuestra playa, hay barreras por todas partes, incluso en el pueblo", lamenta esta trabajadora del cuerpo de bomberos.
Los grandes espacios naturales que constituyen el encanto del pueblo están ocupados ahora por un centro logístico, una zona de prensa y bases para los deportistas.
Participants enter the olympic surf village through the accredited entrance in Teahupo, on the island of Tahiti, French Polynesia on July 20, 2024, ahead of the opening ceremony of the Paris 2024 Olympic and Paralympic Games. Jerome Brouillet / AFP
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Justo al lado, una familia ha plantado cuatro palos para simular arcos de fútbol. Tres generaciones se divierten con un viejo balón en un minúsculo trozo de césped, indiferentes al frenesí de los Juegos Olímpicos de París 2024, manteniéndose al margen del ajetreo.
Pero muy cerca periodistas, técnicos y voluntarios se mueven de un lado a otro con rapidez. Un ritmo al que están poco acostumbrados en este pueblo, habitualmente muy tranquilo.
Unos niños sin camiseta están sentados sobre el tronco de un cocotero mientras gendarmes patrullan y vigilan al paso de la ministra francesa de los departamentos de ultramar, Marie Guevenoux, que está acompañada de parlamentarios locales.
Seguridad reforzada
Incluso en las antípodas, Francia vigila de manera exhaustiva por la seguridad de los Juegos Olímpicos. Unos 700 policías y militares, entre gendarmes, guardias de marina o especialistas en desactivación de explosivos, están movilizados en el dispositivo olímpico en Tahití.
A medical team prepares under the medical tent in the surf Olympic Village in Teahupo, on the island of Tahiti, French Polynesia on July 20, 2024, ahead of the opening ceremony of the Paris 2024 Olympic and Paralympic Games. Jerome Brouillet / AFP
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Los medios se concentran sobre todo en Teahupo'o, pero no únicamente: una patrullera vigila las aguas del sur de Tahití y un avión del ejército sobrevuela el océano cada mañana, realizando varios centenares de kilómetros, para asegurarse de que no hay ninguna embarcación hostil acercándose.
En el pueblo no se sienten amenazados y por eso estas medidas de seguridad son más bien percibidas como un molesto cambio brusco de su forma de vida.
Una iglesia adventista del lugar confía en poder celebrar el sabbat del sábado con tranquilidad. Los fieles piden al responsable de la 'fan zone', situada en la playa a unos veinte metros, que baje el volumen durante la celebración religiosa. La petición es aceptada: los adventistas pueden así rezar con tranquilidad mientras centenares de fans siguen la actuación de los surfistas en una pantalla gigante.
A view of the judges tower and shoreline during round two of surfing on day two of the Olympic Games Paris 2024 on July 28, 2024 in Teahupo'o, French Polynesia. Ed Sloane / POOL / AFP
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Entre esos aficionados está Tea Estall, que ha acudido con su familia. "Habrá un concierto esta noche con músicos locales, pero sobre todo he venido a animar a Vahine y Kauli", los dos surfistas tahitianos del equipo de Francia, tan famosos en este lugar que se les conoce directamente por su nombre.
Puede que si alguno de los dos consigue medalla en estos Juegos Olímpicos, en Teauhupo'o se olviden, al menos por un momento, de las incomodidades de estos días.
Villa Olímpica en un crucero
El aterrizaje del surf ha revolucionado la vida en Teahupo'o, un pueblo de unos 1.500 habitantes que llevan una vida tranquila dedicada a la pesca y un poco al turismo.
Diecinueve de las 21 delegaciones de surfistas se alojan en el bote Aranui, ya que no hay ningún hotel para recibirlos en la zona. Esta embarcación realiza normalmente cruceros y transporte de mercancías en los archipiélagos de Tuamotu y Marquesas.
A view of the judges tower and shoreline during round two of surfing on day two of the Olympic Games Paris 2024 on July 28, 2024 in Teahupo'o, French Polynesia. Ed Sloane / POOL / AFP
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Es la única villa olímpica flotante de París 2024 y está anclada en la bahía de Vairao. Frente al lugar no hay carreteras, apenas una vegetación exuberante y algunas casas de huéspedes.
Cuarenta y ocho atletas (24 hombres y 24 mujeres) compiten en este tubo translúcido, temido pero admirado, situado en el sureste de la península tahitiana, a más de 15.000 km de la capital que acoge las justas.
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