Primer minuto. Darwin va a presionar a Unai Simón y lo obliga a despejar. A los pocos segundos Bentancur se equivoca en un pase atrás y lo termina salvando Cáceres.
Luego, repliegue. Bielsa dijo que “habrá que defender” en este encuentro, pero aseguró que iba a ser quitándole la pelota a España, porque la selección europea “es peor cuando no tiene la pelota”. No pasó
A los cinco minutos ya se podía ver a Darwin Núñez cerca del área propia, en un bloque defensivo de 30 metros que plantó Uruguay. Allí se comenzó a sentir a la “Banda Celeste”, que hizo sentir al estadio canciones distintas al “Soy Celeste” y “Uruguay, Uruguay” desde la “Colombes” del Estadio Guadalajara (porque la referencia del Estadio Centenario no falla).
Hinchas con la camiseta de España había muchos, cantando canciones de España solo un puñado muy arriba en la “Amsterdam”. Incluso en un momento los mexicanos se sacaron las caretas y empezaron a cantar “México, México”.
En lo que respecta a las marcas individuales, las más importantes fueron las de Sanabria a Yamal, un cruce que se repitió de forma constante, Varela a Baena, Valverde a Rodri y sobre todo Cáceres a Oyarzabal, que lo acompañó a donde se moviera, incluso alejándose varios metros de la línea de fondo.
El partido se empezó a calentar un poco a los 15. Canobbio primero se cruzó con Baena, y luego en una larga corrida tiró al suelo a Marc Cucurella.
En la pausa de hidratación Bielsa pidió más toque para luego buscar las espaldas del rival en largo, o eso pareció mostrar en sus indicaciones. Mientras tanto, los mexicanos entonaban a todo trapo “Canta y no Llores”. Ya más que un estadio de Sevilla se parecía a un partido de la Liga MX con algunos turistas.
A los 25, poco después de la pausa de hidratación, Valverde recuperó una pelota por derecha y centró al medio, donde Darwin apareció con ventaja. Sin embargo, ya muy cerca de Simón, intentó un pase de taco y le erró la pelota.
Esos dos uruguayos fueron los encargados de la única presión alta de Uruguay en el arranque del partido, con algún apoyo esporádico de Canobbio por la derecha. Por esa zona Bentancur se empezó a hacer fuerte, generando las mayorías y los desmarques necesarios para liberar a Canobbio y darle más profundidad a Uruguay.
A los 30 Valverde cortó una contra en la que España se iba con mayorías, pero luego dio un pase que quedó entre Araújo y Bentancur. Los aplausos se convirtieron rápidamente en una catarata de gritos uruguayos contra el centrocampista.
A los 38 Ugarte dejó a Oyarzabal en el suelo tras un tranque, y la pelota le quedó a Darwin detrás del medio de la cancha. Sin nadie adelante y todo su equipo atrás, intentó patear al arco. La pelota ni siquiera levantó altura.
Lo que sucedió a los 40 minutos es bastante extraño. Primero Ugarte quedó tendido en el suelo tras un choque entre varios jugadores. El partido siguió, Yamal atacó por derecha y reclamó un manotazo de Sanabria. La pelota quedó boyando y se la llevó Llorente, que envió un centro que Baena recibió solo en el medio del área, para dar la media vuelta y sacar un disparo que se le escapó de las manos a Muslera. Otra vez a Muslera.
1-0, y para colmo de males Ugarte salió sustituido en camilla en lugar de Nicolás de la Cruz. José María Giménez le trató de dar ánimos cuando salía por el túnel, y luego se sumó gran parte del banco celeste.
Los hinchas españoles también se sinceraron tras el gol de Baena, y comenzaron a cantar la divertida canción: “alcohol, alcohol, alcohol, alcohol, porque vinimos a emborracharnos, el resultado nos da igual”.
Bentancur y Valverde estuvieron imprecisos en las entregas, y cuando Ugarte salió el primero debió replegarse en cancha para cubrir el rol de pivote. Fue otro tiempo irregular del volante del Real Madrid, que además de errar varios pases también tuvo varios errores en los controles.
Cuando ya faltaba un minuto para que se cumplieran los ocho de descuento, un centro raso de Araújo para el nueve casi llega a sus pies, pero Laporte lo cortó justo. Fue la última antes de que el árbitro pitara el final, en el que los goleros fueron a darle ánimos a Muslera y en el que Bentancur le reclamó al cuarto árbitro. Caras largas, y apuro hacia los vestuarios.
Segundo tiempo
La sorpresa de la segunda parte fue el ingreso de Sergio Rochet. El arquero salió a hacer los ejercicios precompetitivos en musculosa, pasándole la pelota a dos colaboradores. Se puso la camiseta yendo al costado del cuarto árbitro y se metió detrás de un equipo uruguayo que salió a la cancha tranquilo en la apariencia.
La celeste salió mejor en los primeros minutos. Canobbio generó la amarilla de Baena tras una pared con Varela por derecha, y un pase en cortada de Bentancur dejó solo a Araújo, que intentó dar un pase de cabeza a Darwin pero el balón rebotó en un zaguero. Los suplentes intentaron reclamar, pero lo hicieron tarde.
El equipo comenzó a pararse cada vez más adelante, dejando pocos jugadores atrás para buscar el resultado. Fue clave Bentancur, que recuperó varias pelotas cuando España encontraba espacios para contraataques.
A los 53 Sanabria le fue de atrás a Yamal y lo dejó tendido en el suelo, lo que le valió la amarilla. Los españoles saltaron a reclamarle, pero el banco uruguayo que estaba cerca se levantó todo para acercarse a la situación, y en ese momento se disipó la protesta española.
A los 55 Bielsa sorprendió sacando a Federico Valverde, de otro pobre partido y silbado por la tribuna, y puso a Federico Viñas. Volvió el 4-4-2, y Rodrigo Bentancur quedó como capitán. El volante salió corriendo en el cambio, y llegó al banco con evidente cara de disconformidad, donde fue saludado por todos sus compañeros.
Tras la salida de Valverde la celeste comenzó a desesperarse. Varias faltas por llegadas a destiempo, o por simple desesperación de ver al rival tocar la pelota cuando más la necesitaban.
José María Giménez, a las claras capitán desde dentro y fuera de la cancha, daba indicaciones como si fuese el mismísimo Bielsa. Le pidió a Rochet que sacara en largo para Canobbio. Alentó a todo el equipo cuando Dani Olmo casi pone el 2-0. Mordió la pelota cuando Viñas casi pone el 1-1. Bielsa, durante todo ese rato, estuvo sentado en la heladerita.
Los jugadores llegaron casi todos cabizbajos a la pausa de hidratación. Josema fue el encargado de darle aliento a todos, en especial a Darwin y Viñas. Brian Rodríguez ya estaba listo para ingresar cuando Bielsa dio una charla efusiva. Salió Sanabria, y Maxi Araújo quedó de lateral izquierdo.
Ya cerca de los 75 se empezó a notar un claro cansancio en Uruguay, y sin cambios por hacer. Bentancur pasó a estar más posicional, y De la Cruz pasó a hacer el desgaste en la presión. Canobbio, Darwin y Viñas trataban de presionar ante una defensa demasiado aceitada en salida. Para colmo, entraron en ese momento Nico Williams y Ferrán Torres.
Poco después Mathías Olivera y Dani Olmo se tranzaron en una discusión cuando el 10 español, de excelente partido, no le devolvió una pelota en un foul a favor de Uruguay. En la siguiente jugada De la Cruz intentó un pase en cortada a Darwin que quedó largo. Se paró todo el banco, se levantó la tribuna, pero solo fue un amague, el primero en un tiempo entero. A los 80 llegó la ola en las gradas. Vale decir que ya no tiene muchos adeptos.
El final de partido ya se tornaba exasperante. España tenía cómodo el balón, Uruguay recuperaba pero no generaba con velocidad. Algo cambió cuando Brian Rodríguez peleó contra dos defensores y se la sirvió a Olivera, por varios momentos de segundo lateral, para generar el primer tiro al arco de Uruguay.
A los 85 llegó el segundo, un tiro lejano de De la Cruz que atrapó Unai Simón en dos tiempos. Acto seguido Ferrán Torres la tuvo frente a Rochet pero su remate pegó en el travesaño.
A los 89 Federico Viñas cayó al suelo en medio del área y todo Uruguay pidió penal. Todo el banco se metió en la cancha a protestar, pero el árbitro desestimó. Lo que no desestimó fue el patadón de De la Cruz a Williams cuando se iba de contra, que sancionó con amarilla.
El español se paró e increpó al uruguayo, que fue defendido por un Canobbio enceguecido, que dos minutos después se fue expulsado por un patadón a Pau Cubarsí. Algún español le gritó algo desde el banco, y todos los suplentes de ambos equipos quedaron en una discusión que no pasó a mayores.
En el final Mathías Olivera y Sebastián Cáceres quedaron tendidos en el suelo. Los llantos se mezclaban con las muestras de evidente cansancio. José María Giménez, que no tuvo minutos, se quedó mirando a la tribuna con más uruguayos en silencio. Maximiliano Araújo lloraba desconsolado mientras Rodrigo Bentancur intentaba hablarle. Darwin Núñez con los brazos en jarra era abrazado por cuanto compañero tuvo cerca. El final muestra a parte del plantel en el medio de la cancha sin encontrar respuesta a una actuación que no tiene justificación.