10 de agosto de 2026 9:49 hs

José Mariano Paz Chávez, alias "Piña", señalado como uno de los líderes de una organización dedicada al narcotráfico y vinculado en investigaciones al uruguayo Sebastián Marset, murió abatido este viernes en Brasil junto a otros tres hombres después de permanecer prófugo durante siete días.

Los cuatro eran buscados tras la escalada de violencia ocurrida en San Matías, en la frontera entre Bolivia y Brasil, donde cinco personas fueron asesinadas en dos episodios ocurridos entre el 30 y el 31 de julio. Entre las víctimas estaba el subteniente de la Policía boliviana Yerson Salazar.

Según informó el diario boliviano El Deber, las autoridades brasileñas identificaron a "Piña" como uno de los cuatro hombres que huyeron hacia Brasil en una avioneta y posteriormente se internaron en una zona boscosa de São Gabriel do Oeste, en el estado de Mato Grosso do Sul.

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Los sospechosos fueron encontrados este viernes a orillas del río Coxim. De acuerdo con la versión de las autoridades brasileñas, murieron durante un enfrentamiento con agentes del Batallón de Operaciones Especiales (BOPE) de la Policía Militar.

La muerte de "Piña" puso nuevamente el foco sobre sus antecedentes y una trayectoria en la que aparecen investigaciones por secuestro, narcotráfico y sicariato, además de conexiones con personas relacionadas con Marset.

El secuestro de un abogado y una posterior acusación de asesinato

Uno de los primeros antecedentes públicos de Paz Chávez se remonta a 2017, cuando fue detenido y enviado a la cárcel de Palmasola por el secuestro y tortura del abogado Lorgio Saucedo.

Según registros de la Fiscalía recogidos por El Deber, Saucedo permaneció retenido durante aproximadamente dos semanas por una presunta deuda de US$ 60.000 vinculada a la venta de vehículos. Durante el cautiverio sufrió golpes y fracturas en una mano y un brazo.

"Piña" quedó entonces en prisión preventiva, aunque el medio boliviano señala que posteriormente no se conoció una sentencia por ese caso.

Ocho años después, los nombres de ambos volvieron a quedar relacionados. El 2 de septiembre de 2025, Saucedo fue asesinado a tiros después de haber sido secuestrado y la Fiscalía boliviana señaló a Paz Chávez como quien presuntamente había ordenado su ejecución.

Uno de los principales investigados fue Yerko Junior Iriarte Montaño, señalado como presunto autor material del homicidio y hombre de confianza de "Piña".

Según una imputación fiscal citada por El Deber, Iriarte habría dicho durante una entrevista policial que cometió el asesinato por orden de su jefe. Su defensa, sin embargo, negó que hubiera confesado el crimen y afirmó que el video de la ejecución encontrado en su celular había llegado mediante un grupo de WhatsApp.

La conexión con Sebastián Marset

Fue precisamente el análisis del teléfono de Iriarte el que permitió a los investigadores avanzar sobre posibles conexiones con una estructura criminal de mayor alcance.

Entre los mensajes encontrados apareció un contacto identificado como "Rey del Sur", apodo que las investigaciones asociaron al narcotraficante uruguayo Sebastián Marset.

De acuerdo con la investigación citada por el medio boliviano, en una de esas conversaciones Iriarte solicitó ayuda luego de que la Policía ingresara a la vivienda de su familia durante la búsqueda de Saucedo. El contacto identificado como "Rey del Sur" le respondió que ya se estaban realizando gestiones.

Los investigadores interpretaron esos intercambios como un posible vínculo entre Iriarte, Marset y una estructura relacionada con el narcotráfico y el sicariato.

Iriarte también fue relacionado con Andrés Yasser "Coco" Vásquez, a quien las autoridades vincularon con 12 asesinatos asociados a disputas por territorios y rutas del narcotráfico.

"Piña" y el tráfico de cocaína en avionetas

Las sospechas sobre Paz Chávez no estaban limitadas al sicariato. Investigadores policiales y medios del departamento boliviano de Beni lo habían identificado como presunto líder de una organización dedicada al tráfico de cocaína mediante avionetas, con operaciones relacionadas con Santa Ana de Yacuma.

Las autoridades investigaron videos y registros en los que aparecían aeronaves y personas cargando paquetes que presuntamente contenían droga.

Ese antecedente volvió a cobrar relevancia en los últimos días porque la fuga de "Piña" hacia Brasil también se produjo en una avioneta.

La Fuerza Aérea Brasileña desplegó dos aviones A-29 Super Tucano para interceptar la aeronave después de que esta ingresara al espacio aéreo brasileño sin plan de vuelo y no respondiera a las comunicaciones.

Según la versión de las autoridades brasileñas recogida por El Deber, el piloto desobedeció las órdenes de aterrizaje y finalmente descendió en una zona rural de São Gabriel do Oeste. Cuando las fuerzas de seguridad llegaron hasta el lugar, los ocupantes habían abandonado el avión y escapado hacia el bosque.

Los asesinatos en San Matías y la fuga hacia Brasil

La persecución había comenzado luego de dos episodios violentos registrados en San Matías.

El 31 de julio, un grupo armado emboscó a una patrulla de fuerzas especiales bolivianas que realizaba operativos relacionados con un ataque ocurrido el día anterior, en el que habían muerto cuatro personas.

En la emboscada fue asesinado el subteniente Yerson Salazar y otro policía resultó herido.

Las autoridades bolivianas desplegaron entonces un operativo en la frontera y siguieron la pista de una aeronave que había cruzado hacia Brasil.

Tras siete días de búsqueda, cuatro sospechosos fueron encontrados en una zona boscosa junto al río Coxim. La Policía brasileña sostiene que habían utilizado el terreno para permanecer ocultos durante la fuga.

El operativo terminó con un enfrentamiento en el que murieron los cuatro hombres, entre ellos Paz Chávez.

Las autoridades bolivianas manejan como una de las hipótesis que la violencia registrada en San Matías está relacionada con disputas por rutas y territorios utilizados para el narcotráfico en la frontera. En ese escenario también aparece la posible pugna entre las organizaciones criminales brasileñas Primer Comando de la Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV).

"Piña" murió antes de responder ante la Justicia boliviana por los últimos hechos que se le atribuían. Su muerte cierra la persecución iniciada tras los crímenes de San Matías, pero deja abiertas las investigaciones sobre las estructuras criminales y los contactos que le permitieron operar entre Bolivia y Brasil, entre ellos los vínculos que los investigadores trazaron hacia el entorno de Sebastián Marset.

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