Acuerdo con la Unión Europea: las ventajas para el Mercosur por "menor desarrollo", cómo será la desgravación por producto y los desafíos que ve el gobierno
Una delegación del Poder Ejecutivo, integrada por Economía y cancillería, detalló los impactos del tratado en la economía nacional
25 de febrero 2026 - 5:00hs
Mario Lubetkin, Gabriel Oddone, Valeria Csukasi y Juan Labraga en comisión este lunes
Ministerio de Economía
Si los planes de los legisladores se cumplen, el Senado de la República votará este miércoles el acuerdo del Mercosur con la Unión Europea, el jueves hará lo propio la Cámara de Diputados y Uruguay se transformará en uno de los primeros países del bloque sudamericano en ratificar el tratado. La carrera por ser el primero tiene un cabeza a cabeza con Argentina que también el jueves discutirá el tema en el Senado mientras que Brasil y Paraguay vienen con procesos más lentos.
Pero el trabajo del Parlamento para ratificarlo incluyó este lunes la comparecencia de una delegación compuesta por autoridades del Ministerio de Economía y de cancillería en la que expusieron detalladamente los impactos que tendrá el acuerdo en la economía uruguaya y los sectores que se verán beneficiados, los que tendrán desafíos y los que deberán aprovechar oportunidades.
La comparecencia incluyó algunas proyecciones ya conocidas –y a la espera de una actualización del Banco Interamericano de Desarrollo que está en curso– pero con una salvedad realizada por el ministro de Economía, Gabriel Oddone. Se trata de estimaciones estáticas por lo que es muy probable que los nuevos números sean muy parecidos o tengan variaciones pequeñas.
¿Qué dicen esas proyecciones oficiales? Que el tratado tendrá un efecto sobre el PIB de más de 1,5 puntos porcentuales; un aumento del 4 % en las exportaciones; un efecto sobre el empleo del 0,5 % de aumento respecto a los niveles actuales, y un impacto cercano al 1 % en el salario real. La Unión Europea es el tercer destino de las exportaciones de Uruguay –por detrás de China y Brasil– y en 2025 tuvieron un incremento del 5%.
El estudio que está llevando adelante el BID también abarca –porque distribuyó la población en quintiles– los efectos sobre la pobreza y sobre la desigualdad, y prevé una caída de la pobreza significativa y una mejora en los índices de desigualdad también significativa, según adelantó el director de Asesoría Política Comercial, Juan Labraga, en el Parlamento.
El economista fue uno de los principales oradores y explicó ante el Parlamento las diferencias entre las concesiones arancelarias que hizo uno y otro bloque. La Unión Europea le otorgó al Mercosur una liberalización total –eliminación de aranceles– del 92% de lo que actualmente le vende el bloque sudamericano. Al revés fue del 90,6%
Después están las cuotas, que son productos que también tienen una reducción de aranceles pero con límites de volumen. En ese caso el bloque europeo liberó otro 7,8% y el Mercosur solo el 0,3%. En cuanto a las exclusiones, explicó Labraga, el Mercosur excluyó un 10% de productos que van a seguir pagando arancel y la Unión Europea apenas un 0,3%.
“Eso fue parte de tener en consideración que los niveles de desarrollo de los dos bloques que estaban negociando no eran iguales. Por tanto, al no ser iguales, tiene que desgravar más quien tiene más grados de desarrollo y desgravar menos quien tiene menos grados de desarrollo”, explicó el director del Ministerio de Economía según consta en la versión taquigráfica.
El otro análisis que hacen desde el gobierno es cuándo se liberan los aranceles. El día que esté vigente el acuerdo, explicó el economista, el 73% de los bienes que el Mercosur le vende al bloque europeo pasarán a pagar 0%. Los países sudamericanos, en cambio, solo liberan el 15,2% de forma inmediata.
Los procesos de desgravación para los bienes del Mercosur es de hasta 10 años mientras que para el ingreso de los productos europeos llega a 15.
20250402 Desayuno de Exante con autoridades de gobierno: Juan Labraga.
Archivo. Juan Labraga, director de Asesoría Política Comercial del MEF
Foto: Inés Guimaraens
Los sectores ganadores
Los principales sectores ganadores son aquellos que exportan productos actualmente a la Unión Europea con algún tipo de arancel y que van a ir en canasta de liberalización inmediata. Por ejemplo, los top de lana, aceites esenciales, cueros, despojos animales, etcétera. En ese listado están incluidos productos que hoy ya entran con arancel 0 y que obviamente se van a mantener. Desde el gobierno celebraron que este acuerdo es una forma de asegurar, en un contexto geopolítico cambiante, ese arancel 0 para productos como la colza, la soja, la madera y algunos medicamentos.
Después están aquellos bienes que se van a desgravar en canastas de 4, 7, 8 Y 10 años. En las primeras están, por ejemplo, los limones y la carne de caballo, respectivamente, mientras que en la de 8 entran los suéters de lana y en la de diez las naranjas y las manzanas.
Dentro de los ganadores también están los que entran por cuota y que son de particular interés para el sector exportador uruguayo. Hay una cuota de 99 mil toneladas para la carne bovina –55% de carne refrigerada y 45% de congelada– que van a entrar con un 7,5% de aranceles mientras que la denominada cuota Hilton pasará a pagar cero.
La otra cuota que también es de interés particular para Uruguay, según palabras de la vicecanciller, Valeria Csukasi, es la del arroz. En ese caso son 60 mil toneladas con arancel cero desde el primer día pero que entre en vigor en cinco años.
La miel, en tanto, también ingresará por cuota y es de “especial interés” para el país. Son 45 mil toneladas en las mismas condiciones que el arroz.
Todos estos bienes que entrarán por cuotas dependen del resultado de la negociación intraMercosur para definir cómo se reparten. Cada vez que la cancillería habla en el Parlamento sobre cómo van a ser esas negociaciones –que empiezan en marzo– pide que se suspenda la toma de la versión taquigráfica.
Las oportunidades
En este caso se trata de sectores que hoy en día su principal mercado no es la Unión Europea pero hay una oferta exportable “relevante” de Uruguay a otros mercados. En ese marco entra la pesca.
Ese producto ingresaba a la Unión Europea con arancel 0 producto del sistema generalizado de preferencias que Uruguay tuvo hasta el año 2014; después, dado que creció el nivel de PBI per cápita de Uruguay, el país perdió ese acceso y empezaron a aplicar el arancel Nación Más Favorecida. Ahora ese sector volvería a tener la condición de 0 % de arancel en un mercado que era relevante para la pesca uruguaya.
En la presentación, el gobierno destacó otros productos que tienen oportunidades como bovinos de pie, preparaciones alimenticias para animales, ácido sulfúrico, transformadores eléctricos o cal apagada (todos con canastas de desgravación inmediata) o también el arroz con cáscara (canasta de 4) o los cigarrillos de tabaco (canasta de 7), entre otros.
Los desafiados
El principal desafío que van a enfrentar algunos sectores productivos uruguayos tiene que ver, sobre todo, con el aumento de la competencia en mercados como el brasileño. Es decir, al entrar más productos europeos con menos aranceles la competencia será mayor para aquellos que exportan al país norteño (el segundo destino de las exportaciones uruguayas).
“Los impactos se empiezan a ver en la canasta de 8 y, sobre todo, en la canasta de 10 años. Esto por lo que les mostraba en términos generales antes de la asimetría en las concesiones que hicimos. El Mercosur ya tenía claro que necesitaba más plazo para adaptarse porque somos una región relativamente más cerrada, por tanto, necesitamos más plazo para adaptarnos”, explicó Labraga e insistió en que en las canastas de 10 o 15 años está “el grueso de la producción industrial intensiva” uruguaya.
Eso, para el gobierno, implica que hay tiempo pero hay que empezar a trabajar desde ya para ver cuáles son las estrategias para mitigar los impactos de la apertura. Uno de esos sectores es de los autopartes (que cae en una canasta de 15 años con delay porque los primeros 6 años se mantiene como está).
Otro de los sectores que requerirá de un “tratamiento especial”, según Labraga, es el de los vinos. El acceso a Europa para los vinos uruguayos está dado en 4 años, y el acceso de Europa al Mercosur está dado en 8 años, con la misma lógica de que el Mercosur necesita más tiempo para adaptarse.
De todos modos, Labraga puso sobre la mesa algunos números para entender el impacto que puede tener el acuerdo para la producción vitivinícola nacional. En 2024 se produjeron unos 62 millones de litros de los que 50 millones se consumieron en el mercado local y unos 12 millones se exportaron.
Al mismo tiempo, el 11,2% de lo que se consumió en Uruguay ya es de origen europeo y el “sesenta y pico” es de origen argentino. “Quiere decir que, en los vinos importados, quien va a tener la competencia europea es el vino argentino porque prácticamente en Uruguay hay vino argentino, con algo más gourmet, europeo”, explicó Labraga.
Al mismo tiempo, respecto a la exportación a Brasil, ese mercado consumió cerca de 455 millones de litros y de esa cantidad 310 millones correspondieron a vinos no espumantes. De los 160 millones que importaron los brasileros, el 40% fue de origen europeo, hay otro 40% que corresponde a Chile y otro 20% de Argentina –redondeando las cifras–. Uruguay representa apenas el 1,37% de las importaciones de Brasil.
“Lo que les comentábamos a los representantes de Inavi el viernes es que hay una agenda a trabajar y desarrollar, pero claramente hoy no tenemos al mercado brasileño. Somos un actor supermarginal. La preocupación y la lucha fuerte va a estar entre la Unión Europea, Chile y algo Argentina, que tienen 40 % y 40 % de ese mercado”, apuntó el economista.
Otro de los sectores que se verá desafiado es el de los lácteos, donde se estableció una “cuota recíproca”. En este rubro, el principal producto exportado es la leche en polvo entera. Lo que se acordó fue una cuota de mil toneladas con una desgravación del 10% (actualmente es de 28% y se reduce 2,8% el primer año) que va aumentando. A los 10 años recién llegaría a las 10 mil toneladas que entran con 0% de arancel desde Europa y quedan fijas.
“Por supuesto que es un desafío porque hoy entran 0 toneladas sin pagar arancel”, aseguró el director de la Asesoría de Política Comercial. Para poner en contexto, Labraga explicó que con la cuota completa la Unión Europea tendrá el 5,50% de las importaciones totales de Brasil del 2025 o el 16% de las 60 mil toneladas que le vendió Uruguay a Brasil.
En el mercado de los quesos pasa algo similar. Se inicia con 3 mil toneladas con 10% de preferencia y se llega a 30 mil con 100%. Sin embargo, quedó excluido el queso muzzarella que era el principal producto que Uruguay exportaba a Brasil en 2019, cuando se cerró ese apartado del acuerdo. Hoy ya no es el producto principal. En este rubro la nueva cuota es “relativamente grande” comparadas a las “cuatro mil y algo de toneladas” que hoy ingresan al Mercosur.
La renuncia fiscal
La implementación de un tratado de este tipo, obviamente, también implica dejar de cobrar aranceles a los productos que vienen desde Europa. El año pasado Uruguay, por tasa global arancelaria, recaudó prácticamente US$ 79 millones, y la renuncia fiscal en los 15 años será de US$ 60 millones.
Los primeros diez años la renuncia es de US$ 5 millones por año que, dijo Labraga, “parece una cifra manejable” y desde el año 10 hasta el 15, la renuncia fiscal sería de US$ 1.7 millones por año.
Las indicaciones geográficas
Otra de las novedades que introdujo el acuerdo para Uruguay es el tema de las indicaciones geográficas. En términos generales implica, explicó la Unión de Exportadores en su momento, que a partir de la entrada en vigor del acuerdo o en los plazos estipulados según el producto, los productores y exportadores uruguayos no podrán utilizar el nombre reconocido como Indicación Geográfica (IG) a la Unión Europea para comercializar sus productos en plaza, en el Mercosur, en la UE, o en aquellos países con los que la UE tiene acuerdo de protección de IG.
Sin embargo, el acuerdo tiene varias excepciones y eso fue lo que el gobierno fue a plantear en el Parlamento aunque advirtió que Europa suele ser muy sensible con la fiscalización de este tema.
Los nombres que se van a poder seguir utilizando son aquellos que las empresas lograron acreditar que ya venían utilizándolos desde hace determinado tiempo. Se trata de los nombres más comunes que estamos acostumbrados a ver en las góndolas: Parmesano, Gruyer –incluso escrito de varias maneras–, Gruyerito, Fontina, Manchego, Rellenito y Grappamiel