Arboretum Lussich: el legado del empresario marino, poeta y visionario que hizo florecer las dunas
En esta entrega de Punta del Este iconic, la historia de la monumental obra de forestación iniciada en 1896 por Antonio Lussich que hoy sobrevive como museo y reserva natural
Hubo una época en que Punta del Este era un lugar de dunas móviles. Hubo un momento en que Punta del Este era un lugar más parecido a lo que hoy son las dunas de Cabo Polonio. Hubo un momento en que a Punta del Este se llegaba a caballo, porque no había caminos transitables. Hubo una época en que Punta del Este era solo un faro en una punta rocosa. Hubo una época en que Punta del Este era un paraíso desértico y escondido.
Luego, lo forestaron. Entonces, las dunas se quedaron quietas y se volvió un lugar mucho mejor para construir infraestructura de veraneo como chalets o pequeños hoteles. Y todo lo que vino después.
“Antonio Lussich fue uno de los grandes forestadores”, dice Fernando Cairo, Sub Director Gral. de Cultura de la Intendencia de Maldonado, en conversación con El Observador.
Lussich: uno de los grandes apellidos de Punta del Este. No fue solamente uno de los forestadores de la ciudad, sino que también se lo consideró empresario naviero y poeta.
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Arboretum Lussich
Intendencia de Maldonado
Es la razón por la que existe el Arboretum Lussich, uno de los parques forestados más grandes y más lindos de la costa. Ubicado en Punta Ballena, en ese predio de 192 hectáreas habitan muchísimas especies de árboles y plantas. Tanto es así que es la segunda colección de árboles de Sudamérica y la séptima a nivel mundial en diversidad de especies.
Tiene esa particularidad: su existencia contradice las condiciones geográficas originales del terreno. Donde supo haber arena y dunas en kilómetros, hoy hay árboles y un bosque gigantesco.
“Yo hago un paralelismo entre la historia de Antonio Lussich y la de su bosque. Él era hijo de un croata y de una italiana. Nació en Montevideo y rápidamente se hizo un criollo, un oriental. Se nacionalizó y llegó a pelear en revoluciones blancas. Hizo el mismo proceso con su bosque. Trajo semillas foráneas y las plantó ahí con mucho esfuerzo. Se adaptaron a un espacio que no era el de ellas y hoy es un bosque que tiene especies de Japón, Asia, India, África, Oceanía y toda América”, cuenta Valentín Trujillo, director de programación cultural de la Intendencia de Maldonado, a El Observador.
En ese predio, no solamente están los bosques. Hay, además, una casona que contiene a un centro cultural que, además, tiene un museo y un centro de interpretación.
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Foto: Federico de los Santos
Miles de árboles y un solo hombre
Para comprender este bosque, es necesario remitirse a 1896. En ese año, Antonio Lussich (1848-1928) adquirió un terreno de 1.800 hectáreas en Punta Ballena. El predio, que se extendía desde el Arroyo el Potrero hasta la Sierra de la Ballena, era una zona de rocas, dunas de arena y vientos pamperos constantes.
La idea de Lussich de edificar una casa de veraneo para su familia se enfrentó a un obstáculo: su esposa, Ángela Portillo, se negó a vivir ahí sin protección contra el viento. La necesidad de resguardar la casa se transformó en un proyecto botánico monumental.
Lussich, quien había heredado la empresa de salvamento marítimo "Felipe Lussich e Hijos", tenía contactos internacionales que le permitieron importar semillas y plantones de los cinco continentes. Pese a las advertencias de botánicos y paisajistas de la época, como el francés Carlos Thays, que le aseguraron que nada podía crecer en ese lugar, Lussich persistió. Su perseverancia lo convirtió en un visionario, creando una reserva forestal donde no existía vegetación.
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Foto: Intendencia de Maldonado
La estrategia de forestación fue metódica. En la zona este de la sierra, resguardada de los vientos más fuertes, se instaló el vivero donde se preparaban los almácigos. Una vez desarrolladas, las plantas eran trasladadas por millares a la zona desprotegida. Las primeras especies plantadas fueron barreras resistentes al viento y la arena, como el Tamarix, el pino marítimo y diversas especies de Eucalyptus y Acacia. Durante tres décadas, hasta su fallecimiento en 1928, Lussich continuó introduciendo especies. En su momento, el bosque llegó a albergar más de 900 especies diferentes, forjando la colección que hoy cuenta con más de 400.
El propio Thays, quien inicialmente había dudado, reconoció años después la magnitud de la obra de Lussich durante un Congreso Mundial de Botánica celebrado en París, según la revista Punta del Este Internacional: “Lussich ha formado en Punta Ballena un hermoso bosque, un gran venero de riqueza, al mismo tiempo una gran colección forestal que no existe en toda la América Latina”.
Un patrimonio dividido y abierto al público
Tras la muerte de Lussich, la crisis económica de 1930 afectó la gestión del entorno, aunque el bosque siguió manteniendo su valor paisajístico. El arquitecto catalán Antonio Bonet (responsable de la urbanización de Punta Ballena), quien vivió en la casona de Lussich, diseñó senderos y taló solo el mínimo de árboles.
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Foto: Intendencia de Maldonado
El gran padrón original fue fraccionado con el paso del tiempo. A finales de la década de 1970, 182 hectáreas pasaron a la órbita municipal de la Intendencia de Maldonado, a las que se anexaron posteriormente diez hectáreas más, conformando las 192 hectáreas que hoy componen el Arboretum abierto al público. En 1975, durante la dictadura militar, una ley previa que declaraba parte de la zona como parque nacional fue derogada, un hecho que afectó la conservación de las áreas no intervenidas.
Hoy, el Arboretum Lussich alberga la mayor colección de especies de eucaliptos en Uruguay, utilizadas originalmente como barrera de protección. Además de ser la segunda colección de árboles de Sudamérica y la séptima a nivel mundial en diversidad de especies.
La antigua casona de Lussich funciona hoy como el Museo Arboretum Lussich, con una propuesta museística que aborda las múltiples facetas de Antonio Lussich: el escritor de obras como Los tres gauchos orientales, el hombre de mar que dirigió una de las empresas de salvamento marítimo más importantes del mundo, y el naturalista que forjó el bosque.