Cuando José Mujica era presidente, se enfrentó a unos 120 empresarios en Estados Unidos y opinó: "(Los uruguayos) no somos muy trabajadores, somos más o menos, no nos matamos mucho para el trabajo, por tradición, por cultura, por lo que fuera". Un año antes, del otro lado del Atlántico, en Madrid, había dicho que el uruguayo promedio es “medio atorrante”. ¿Tenía razón?
Las frases del exmandatario, con estilo campechano, habían despertado la crítica de espartanos y troyanos. Incluso unos arqueólogos llegaron a demostrar que los antepasados, los indígenas de esta zona, recorrían un mínimo de 179 kilómetros en busca de su roca favorita. Pero, ahora, ¿sigue existiendo tal esfuerzo?
La última ronda del estudio mundial de valores, que en Uruguay implementa Equipos Consultores, reveló que el “trabajo duro” no es una de las cualidades más importantes a enseñarles a los niños.
Menos de dos de cada diez uruguayos lo considera un valor relevante. Y eso convierte a Uruguay en uno de los cinco países que menos prioriza esa cualidad.
Para la doctora en Sociología María Julia Acosta, especializada en estudio del trabajo, no es casualidad. “Uruguay tiene una matriz batllista en que el empleo es visto como constructor de ciudadanía, de derechos, y se asemeja mucho a la socialdemocracia de los (países) nórdicos”.
En ese sentido, dice la especialista, la discusión de fondo es cuál es el sentido del trabajo, qué rol ocupa el trabajo en nuestras vidas. “Poco a poco las sociedades, en especial las generaciones más jóvenes, van comprendiendo que no es una buena práctica que el trabajo se convierta en un sacrificio, en una alienación que no te permita realizarte…”.
Los etimologistas todavía no se pusieron de acuerdo sobre cuál es el origen de la palabra “trabajo”. Pero una de las raíces más aceptadas para el término proviene del latín: tripalium. Era una herramienta de tortura construida con tres palos (o estacas). Dicho de otra manera: el trabajo proviene de la tortura.
“Ese era un valor aceptado en otra época. Incluso puede que lo sea para algunos actores de la sociedad actual que ven el trabajo como una bendición. Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo en que la sociedad más pudiente era la que tenía tiempo ocioso. Hasta hace poco, en cambio, a quien no trabajaba se lo señalaba con el dedo”, reflexiona la socióloga.
En varios de los campos de concentración y exterminio, los nazis colocaban la frase en alemán: “Arbeit macht frei”. Significa “el trabajo libera” o “con el trabajo se consigue la libertad”. ¿Por qué usaban esa frase justo en un sitio de trabajo forzado y como parte de una maquinaria de matar? Una explicación posible es el engaño hasta último momento: a quienes trasladaban de los guetos hacia los campos de exterminio se les mentía diciendo que irían “al este a trabajar”. El otro motivo, agrega Acosta, “es la demostración de una ideología: es sentir que están haciendo lo correcto no dándole derecho alguno a los trabajadores… es el tripalium”.
El estudio mundial de valores muestra que, ronda tras ronda, la importancia del trabajo duro como cualidad a enseñarles a los niños viene en caída. Al revés, aumenta la relevancia que la sociedad les asigna a la tolerancia y el respeto a las demás personas.
¿A qué se debe? Otros estudios de la consultora Equipos dan algunas pistas. Por un lado, para los centennials “la flexibilidad horaria, las oportunidades internacionales (que el trabajo brinde este tipo de oportunidades) y la libertad para proponer son las características más valoradas de un trabajo formal”. Es decir, los más jóvenes no ven el trabajo como liberación, sino que el trabajo tiene que dar libertad.
Otro estudio, enfocado en una representación de la población activa del país, da cuenta “la satisfacción laboral está determinada por el sentido y utilidad del trabajo que se hace y por el respeto que socialmente se tiene a la actividad”. No importa tanto el sexo, la edad o la región del encuestado, sino cómo la labor es reconocida.
¿En Uruguay se trabaja menos que en otros países?
Hace más de un siglo, Uruguay fijó que las jornadas laborales son de ocho horas y no pueden exceder las 48 horas a la semana. Pero, ¿realmente ese es el promedio trabajado por los uruguayos ocupados?
El último ranking de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestra que los uruguayos empleados trabajan, en promedio, casi 34 horas a la semana. Eso ubica al país debajo de la media mundial.
Uruguay en ese sentido dista (mucho) de países asiáticos como India, Emiratos Árabes Unidos o Mongolia en que la media supera las 50 horas. Pero también está lejos de los que están al fondo del ranking como Iraq, Irán o Siria.
La socióloga Acosta vuelve a la pregunta original: ¿cuál es el sentido del trabajo? “La discusión de la cantidad de horas, y la postura de la central sindical de acortar la jornada laboral a seis horas (porque “la ley de ocho horas quedó vieja”) es bien pertinente y actual. El avance tecnológico y el cambio en el valor del trabajo hace que sea el momento de poner sobre la mesa estos temas”.
Seis de cada diez legisladores se muestran de acuerdo con la baja de la carga laboral a seis horas diarias, según la encuesta de El Observador completada por 123 de 130 senadores y diputados actuantes.
Se trata, no obstante, de una de esas interrogantes en que los encuestados deslizaron matices a la hora de ser consultados por conversación telefónica, con condicionamientos tales como “depende del tipo de actividad”, o “estaría dispuesto a analizarlo por caso”, o “hay que atarlo a la productividad”.
Uruguay tiene por delante un trabajo duro para discutir el lugar que ocupa el trabajo duro.