29 de septiembre de 2026 5:00 hs

En marzo y abril, el buque sísmico BGP Prospector realizó la primera campaña de exploración offshore en el mar territorial uruguayo, los primeros pasos en una nueva búsqueda de petróleo.

La campaña terminó algunos días antes de lo previsto debido a tormentas y fuertes vientos que llevaron a los responsables de Viridien (exCGG Services) a poner fin a un proceso que si bien se realizó con autorización, generó oposición y controversia.

A la espera de que se realice una nueva campaña en noviembre, el Ministerio de Ambiente dio a conocer los informes finales de operaciones de la empresa, que detallan el proceso en que se realizaron las actividades, el cumplimiento de la normativa y las dificultades surgidas en altamar.

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En los documentos, Viridien señala que la combinación de medidas de mitigación ambiental, particularmente las asociadas al monitoreo de fauna marina con las condiciones meteorológicas, representaron el “principal condicionante para la ejecución de la campaña”.

“La frecuencia y duración de las interrupciones obligó a realizar múltiples reingresos a líneas e importantes actividades de infill, reduciendo significativamente la eficiencia operacional respecto de la planificación inicial, aun cuando todas las medidas fueron implementadas conforme a los requerimientos establecidos”, dice uno de los trabajos.

Para la empresa, las restricciones contribuyeron a “reducir la eficiencia de la adquisición de datos y producción de información”.

De acuerdo con sus números, la cobertura con completitud de datos (full fold) representó el 53,9 % del área total planificada, pudiéndose completar de extremo a extremo solo 4 de los 50 preplots planificados. La intención era cubrir 2.590,664 km² pero se logró llegar a 1.397,531 km².

Viridien detalla que la reducción en la cobertura efectiva no estuvo asociada a “limitaciones técnicas del sistema de adquisición” sino principalmente a la “aplicación de medidas de mitigación ambiental y a condiciones meteorológicas excepcionales registradas durante la campaña”.

El análisis del tiempo de las horas del proyecto indica que únicamente un 38% del tiempo total se dedicó a la adquisición de datos propiamente debido a los requerimientos del monitoreo de fauna marina y las medidas de mitigación asociadas al mismo.

“El tiempo de espera asociado a la presencia de fauna marina representó 583 horas que junto al tiempo por condiciones meteorológicas fueron los principales factores de espera que contribuyeron al tiempo improductivo de la campaña”. A su vez, el tiempo total perdido por eventos climáticos fue de aproximadamente 103 horas siendo “el viento y el estado del mar” las causas principales de los retrasos.

A juicio de la empresa, la primera temporada demostró la “factibilidad técnica y operacional del proyecto” bajo las condiciones autorizadas en la AAP. “La campaña se desarrolló con elevados estándares de seguridad, cumplimiento ambiental y desempeño técnico, evidenciando la capacidad del sistema de gestión para adaptarse de manera continua a las restricciones ambientales, oceanográficas y meteorológicas encontradas durante la operación”.

La exploración se realizó aproximadamente a 180 km de la costa uruguaya dentro del denominado bloque offshore 1 que tiene profundidades que van entre los 70 y 3.000 metros.

Los cuidados implicaron llevar a bordo de los buques biólogos marinos que verificaban que no hubiera mamíferos (tortugas u otras especies) dentro de la distancia de seguridad del buque. Si se detectaba la presencia de alguna de estas especies la actividad se detenía.

La zona de mitigación fue de 1.000 metros para cetáceos, pinnípedos y tortugas marinas. Para la detención/apagado de las fuentes, la zona fue de 1.000 m para cetáceos y de 600 metros para pinnípedos y tortugas marinas. Si en 20 minutos se retiraban del área de mitigación se podía continuar con el trabajo sin repetir el trabajo de observación previa.

Los observadores registraron 470 avistamientos y detecciones acústicas, de los cuales 213 requirieron alguna acción. Se observaron ballenas francas y jorobadas, delfines, orcas, cachalotes, lobos marinos, tiburones y tortugas marinas.

Los varamientos

Otro de los focos del informe responde a los varamientos, para intentar identificar si son consecuencia de las actividades de exploración sísmica.

En este sentido, en el bimestre marzo-abril de 2026 se registraron 164 varamientos de fauna marina, mientras que en el bimestre mayo–junio de 2026 fueron 277.

De acuerdo con la empresa, el registro de 441 varamientos durante los meses de marzo y junio de 2026 no constituye, por sí mismo, un "evento anómalo para la costa uruguaya", sino que se encuentra en línea con la "variabilidad natural y el esfuerzo de monitoreo desarrollado por el grupo de trabajo de fauna marina".

"En el caso de los mamíferos marinos, los antecedentes más recientes muestran que entre 2018 y 2023 se registraron 4.399 varamientos a lo largo de la costa uruguaya, correspondientes a 3.860 pinnípedos y 539 cetáceos distribuidos en 27 especies, identificándose además un patrón estacional con incremento de registros durante los meses de verano, asociado principalmente a un mayor esfuerzo de muestreo y presencia de colaboradores en la costa", sentencia.

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