16 de mayo de 2024 14:22 hs

Cancillería firmó un decreto que permite a las más de 24.000 personas que tienen pendiente su solicitud de refugio en Uruguay acceder a la residencia en el país, según informó el propio ministerio en un comunicado.

La nueva normativa crea la figura legal de "residencia por arraigo", que prevé tres nuevos tipos de tramitación: el "arraigo laboral", o trabajo por cuenta propia, el "arraigo familiar" y el "arraigo para formación".

Las primeras dos modalidades brindan una residencia permanente en el país, mientras que la tercera otorga una residencia "temporaria renovable".

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El decreto da respuesta a las 24.000 solicitudes de refugio que tiene sin resolver la Comisión de Refugiados (CORE), organismo encargado de tramitar estos pedidos de ciudadanos extranjeros.

El canciller Omar Paganini explicó en una entrevista con Desayunos Informales (Canal 12) realizada en marzo que la mayoría de esas solicitudes eran rechazadas porque "mucha gente viene por motivos económicos y piden el refugio por motivos políticos".

Según Paganini, la mayoría de los extranjeros en ese proceso son cubanos, y aunque entiende como "razonable" que todos los ciudadanos de ese país tengan motivos políticos para salir de la isla, para otorgar un asilo el Estado uruguayo necesita que exista una "persecución política" contra el solicitante.

Cancillería recibió más de 9.000 solicitudes de refugio en 2023: la mayoría son cubanos

Solo el último año, al menos 9.129 personas solicitaron refugio en Uruguay. Dada la espera acumulada, casi la totalidad de esos recién llegados todavía no tuvieron la entrevista formal de petición de asilo.

Si bien eso no los pone en un riesgo inminente —porque Uruguay les da una cédula de identidad provisoria que les permite el acceso a un trabajo formal, a la prestación de salud y educación de los hijos—, les implica quedar en un limbo, les retrasa la posibilidad de acceder a nuevos documentos de viaje y les enlentece cualquier reunificación familiar que busquen.

De los más de 9.000 solicitantes de refugio del último año, 7.293 son cubanos. Esos isleños suelen llegar a Uruguay en busca de un futuro mejor y no necesariamente porque su vida corra peligro o sean perseguidos políticos (aunque al tratarse de una dictadura puede entenderse que incluso la “migración económica” podría estar bajo el paraguas de un asilo).

Como a los cubanos se les exige una visa de ingreso, cuyos requisitos no alcanzan casi ninguno de los inmigrantes recientes, la única vía que tienen para regularizar su situación es iniciar el proceso de solicitud de refugio y luego renunciar a esa petición.

Existen al menos tres opciones "sencillas" para que esos cubanos no tengan que entrar en el sistema de refugiados y cuenten con una alternativa para migrar a Uruguay con los papeles en regla. La más obvia es que se quite el requisito de visas, pero eso supone un acuerdo binacional que los países no están dispuestos a dar.

La otra —que por ahora es la más viable— es que un algoritmo en el puesto migratorio detecte que, por las características, ese recién llegado no es un refugiado y se le deje demostrar que carece de antecedentes penales y que cuenta con un sustento de vida para que inicie su residencia. La tercera es generar un punto de trámites en Guyana –único país de Sudamérica que acepta el pasaporte cubano– para conseguir una visa especial por única vez.

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