Edmundo González mantiene su previsión de arribar el viernes 10 a Caracas para ser investido como nuevo presidente de Venezuela. Sabe que no la tiene fácil porque el chavismo ya ha dicho que lo detendrá ni bien ponga un pie en tierras caribeñas, pero su equipo se muestra confiado en poder lograrlo.
Tras permanecer meses en Madrid, el diplomático –reconocido como presidente electo por el gobierno de Luis Lacalle Pou– encabezó el fin de semana una gira por América que lo llevó a Uruguay, Argentina y Estados Unidos. Los viajes reactivaron a la oposición liderada por María Corina Machado, que prometió este jueves reaparecer públicamente en Venezuela después de meses de haber permanecido en un lugar secreto desde el que interactúa a través del teléfono y videollamadas.
Los opositores al régimen han guardado celosamente las actas que los muestran ganadores de las elecciones del 28 de julio y las entregaron “en custodia” este miércoles a Panamá.
La certificación fue la última de tres actividades organizadas por el gobierno de ese país que tuvieron como objetivo “blindar” a González previo al 10 de enero. Para esos eventos llegaron expresidentes y cancilleres de la región, entre ellos el uruguayo Omar Paganini.
La intención fue mostrar que el presidente electo está legitimado por la comunidad internacional, la cual además de apoyarlo lo impulsa en su acceso al poder. “Es una actividad más en un contexto de aumentar la presión en una fecha crítica”, dijo Paganini a Telemundo.
Varios de los expresidentes (entre los que están el colombiano Andrés Pastrana; los mexicanos Felipe Calderón y Vicente Fox; el paraguayo Mario Abdo Benítez; la costarricense Laura Chinchilla; el boliviano Jorge Quiroga; los panameños Mireya Moscoso y Ernesto Pérez Balladares; los ecuatorianos Jorge Jamil Mauad y Guillermo Lasso, y el dominicano Hipólito Mejía) prevén acompañarlo el viernes a Venezuela.
Relaciones “virtualmente” rotas
Lacalle Pou ha apoyado a Corina Machado desde el comienzo y su gobierno ha manifestado sin ambages que Maduro es un dictador que busca perpetuarse en el poder mediante elecciones fraudulentas.
El posicionamiento dinamitó las relaciones entre ambos países, que actualmente se encuentran rotas aunque de forma “virtual” ya que no se siguió lo estipulado por la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas.
Maduro decidió –meses atrás– retirar a todos los funcionarios de la embajada en Montevideo –extranjeros y locales– incluidos los no diplomáticos con lo que la misión permanece cerrada.
A su vez, obligó a una funcionaria administrativa de la Cancillería, la única que quedaba en el país, a abandonar Caracas con lo que la embajada uruguaya tiene solo personal venezolano que cumple mínimas funciones.
La ruptura ha provocado dificultades, por ejemplo, para el acceso a información respecto al uruguayo Fabián Buglione, que fue detenido en su ingreso a Venezuela en octubre y que aún se encuentra desaparecido.
La Cancillería envió este miércoles una segunda carta consultando por la situación, según dijo el vicecanciller Nicolás Albertoni. “El gobierno de Maduro lejos de dar respuestas, lo que hace es expulsar a la funcionaria que quedaba en la embajada de Caracas. Ya no tiene ningún decoro, diplomático ni humanitario”, expresó el jerarca.
El uruguayo residía en la ciudad de Nueva York hace décadas, donde tenía una empresa que se dedicaba a la instalación de cámaras de seguridad. Una de las principales hipótesis es que fue trasladado a El Helicoide, sede de Inteligencia del régimen de Maduro y conocido como un centro de detención y tortura.
"El rótulo es de desaparición forzada, porque la última información que se tiene es que al pasar la frontera es detenido por las fuerzas públicas y después no se tiene más información", concluyó Albertoni.
Detenciones e intimidaciones
La mayoría de los presidentes de la región no prevén asistir a la toma de mando de Maduro. El último en rechazar su participación fue el colombiano Gustavo Petro, que se sumó a otros presidentes de izquierda como Gabriel Boric (Chile) y Lula (Brasil).
La decisión se tomó en un contexto de recrudecimiento de las detenciones y aumento de la represión.
A primera hora del martes fue detenido el yerno de Edmundo González y horas después comenzaron a sobrevolar drones sobre la casa de la madre de María Corina Machado, que se quedó sin electricidad por los cortes de luz aplicados a esa zona.
En algunos barrios de Caracas los vecinos protestaron con cacerolazos desde sus balcones, según dio cuenta El País de España.
Maduro es apoyado por Rusia, China, Irán, Corea del Norte, Bielorrusia, Turquía y Catar, también algunas otras del mundo árabe, África y el Caribe. En América Latina, además de Cuba y Nicaragua, también tiene el visto bueno de Bolivia (Luis Arce) y Honduras (Xiomara Castro).
Chile, en tanto, anunció esta semana el fin de la misión de su embajador, después de que Boric condenara el “fraude” perpetrado por Maduro. A su vez, Caracas rompió relaciones con Paraguay después de que el presidente, Santiago Peña, reconociera a González como presidente electo. Lo mismo había pasado con Costa Rica, Perú, Panamá, República Dominicana y Uruguay.