13 de agosto de 2026 17:22 hs

El sacerdote colombiano César Buitrago, radicado en Florida desde hace años, impugnó que su crédito haya sido excluido del concurso de Conexión Ganadera, luego de que el síndico consideró que no le correspondía cobrar como damnificado, porque en junio de 2020 la empresa le entregó US$ 260 mil por lo que mantiene él una deuda de más de US$ 132 mil con la empresa fundada por Gustavo Basso.

Como había informado El Observador, el juez del concurso Leonardo Méndez entendió que "no existiría un crédito a su favor, sino uno a favor de la concursada por US$ 132.940". Como consecuencia del dinero que Buitrago recibió de Conexión Ganadera, en mayo abogados de damnificados habían solicitado a la fiscalía de Lavado que investigara al sacerdote por “su posible participación en un delito de lavado de activos, en la modalidad de conversión y transferencia, partiendo de que se habrían constituido como beneficiarios de inmuebles adquiridos con fondos de origen ilícito”.

Ahora, el sacerdote presentó un escrito en el que le pidió al juez Méndez que revea su resolución, se reconozca su crédito por $ 5.490.897,90 y se rectifique el inventario de la masa activa.

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El demandante aclara que el origen de su patrimonio proviene de su herencia familiar en Colombia y de inversiones realizadas durante casi dos décadas bajo la gestión de Gustavo Basso quien le pedía que le transfiriera el dinero a sus cuentas personales, dice el escrito al que accedió El Observador y del que informó en primera instancia Eduardo Preve.

La defensa, el abogado Gastón Valenzuela, sostiene que un cheque de U$S 260.000, señalado erróneamente por la sindicatura como una deuda del sacerdote, fue en realidad el pago por inversiones previas y capitalizadas destinadas a la compra de inmuebles.

Buitrago fundamenta su reclamo mediante un historial de transferencias bancarias y contratos de inversión suscritos entre 2023 y 2024.

Sobre el origen de su patrimonio asegura que su familia poseía explotaciones agropecuarias dedicadas a la industria del café, procesamiento de caña de azúcar y ganado bovino, además de ser dueña de una decena de inmuebles arrendados en la ciudad de Medellín.

Por ese motivo, afirma que al momento de ingresar al Seminario, él ya contaba con su propia explotación agrícola de dos mil árboles de café, caña de azúcar y algunos animales.

El sacerdote aclara en su escrito que, como sacerdote diocesano, no realiza votos de pobreza (a diferencia de los sacerdotes religiosos que pertenecen a una congregación como los jesuitas,salesianos o franciscanos) y no tiene prohibición legal o canónica para adquirir o administrar bienes y dinero.

"Basso me indicaba que no invirtiera en Conexión Ganadera sino que le transfiriera a su cuenta"

Agrega que tras su llegada a Uruguay en 2003, su padre viajó al país en 2005 con el objetivo de realizar inversiones para prever futuras emergencias económicas y su retiro. "Fue entonces que se contactó con varios escritorios rurales y finalmente, conoció a Gustavo Basso a quien personalmente conocía como feligrés de la parroquia y mi padre me lo presentó como una opción para que la familia invirtiera. A ambos nos pareció una persona de confianza y, considerando además que frecuentaba la Catedral de Florida, decidimos comenzar a invertir con él", dice. En ese año, su padre realizó una primera inversión de aproximadamente U$S 50.000 con Basso. Agrega que les abonaban un interés del 11% anual.

"Basso me indicaba que no invirtiera en Conexión Ganadera, sino que prefería que le transfiriera dinero (ya sea a su cuenta personal o a la de Conexión Ganadera) y él, en contrapartida, al vencimiento de la inversión me libraba un cheque con el que pagaba esa inversión. Esta modalidad de inversión por la que Basso entregaba un cheque con la correspondiente tasa de interés no constituyó un caso aislado que únicamente me involucrara, sino que fue una modalidad extendida con diferentes inversores que no contaban con contratos de inversión ganadera", justifica Buitrago.

Durante más de diez años, la familia (y luego él personalmente tras el fallecimiento de su padre) optó por reinvertir y capitalizar los intereses generados, que inicialmente eran del 11% anual.

El sacerdote detalla una serie de transferencias bancarias realizadas a cuentas vinculadas a Basso o Conexión Ganadera entre 2015 y 2020 y aporta los documentos para probar esas transferencias que se dividen en cuatro transferencias de U$S 2.500 cada una de agosto de 2015, tres deU$S 10.000 en agosto de 2018, una de US$ 8.000 y tres de US$ 10.000 en marzo de 2019, y una de US$ 50.000 en abril de 2020, lo que da un total de US$ 128.000.

Agrega que en 2020, tras quince años de capitalización, Basso le debía más de U$S 250.000, de las sucesivas inversiones y capitalizaciones. "Fue entonces cuando le comuniqué a Basso que deseaba cambiar la modalidad de inversión y -siguiendo la costumbre de mi familia- prefería contar con un inmueble que generara una renta periódica. A raíz de ello, me ofreció adquirir cuatro viviendas de interés social en el departamento de Lavalleja el saldo a su favor superaba los U$S 250.000".

Con esos fondos, dice, adquirió las viviendas de interés social, por un valor de U$S 260.000, pagadas con un cheque de Conexión Ganadera.

Si bien menciona en el escrito que la Secretaría Antilavado incluyó esa transacción en elinforme elevado al fiscal penal, como dio cuenta El Observador, afirma que "en ningún momento" fue citado por Fiscalía y "ello se debe a que el cheque con el que se pagó la compraventa a Lerosur S.A. fue otorgado como consecuencia de las inversiones que previamente realicé mediante transferencias bancarias a Gustavo Basso".

Luego detalla que en los años 2023 y 2024, después de un periodo de ahorro personal, retomó las inversiones bajo una nueva modalidad contractual e invirtió U$S 100.000 con una renta del 8% anual, luego U$S 19.060 y finalmente al vencimiento del contrato de 2023, reinvirtió el capital más los intereses, totalizando U$S 108.000.

El sacerdote sostiene que estas operaciones fueron el resultado de la administración y crecimiento de su patrimonio personal y familiar a lo largo de casi veinte años.

La inversión posterior a la muerte de Basso

Buitrago justifica su última inversión, de US$ 108.000, realizada tras el fallecimiento de Gustavo Basso, y dice que lo hizo como prueba de su buena fe y del desconocimiento que tenía sobre el fraude en Conexión Ganadera.

El sacerdote afirma que resulta "absurdo" sostener que él era partícipe o conocedor del esquema fraudulento, ya que "nadie en su sano juicio reinvertiría más de cien mil dólares en un negocio fraudulento a conciencia de ello".

Dijo que la inversión de U$S 108.000 realizada el 29 de diciembre de 2024 fue en realidad la renovación de un contrato previo de diciembre de 2023, donde se reinvirtió tanto el capital inicial como los intereses generados,.

Justifica su decisión basándose en que Basso había administrado y hecho crecer su patrimonio personal durante más de una década sin incidentes. Además, sostiene que en ese momento el verdadero estado financiero de la empresa no era de conocimiento público, por lo que no tenía elementos para sospechar de las intenciones de Basso o de la estabilidad de la firma.

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