La Organización Meteorológica Mundial (OMM) de las Naciones Unidas alertó que existe un 80% de probabilidad de que se desarrollen condiciones de El Niño entre junio y agosto de este año, una cifra que aumenta al 90% para los meses posteriores. El fenómeno climático podría incrementar la frecuencia e intensidad de eventos meteorológicos extremos en distintas regiones del planeta.
La advertencia llega en un contexto de temperaturas excepcionalmente altas en el océano Pacífico tropical, donde se registran valores de hasta 6 °C por encima de los promedios habituales. Según la OMM, este exceso de calor podría potenciar los efectos de El Niño y agravar el impacto sobre comunidades vulnerables.
Qué es El Niño y por qué preocupa
El Niño es una de las dos fases opuestas de la Oscilación del Sur (ENSO), uno de los patrones climáticos naturales más influyentes de la Tierra. Se caracteriza por el calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental.
El fenómeno suele producirse cada dos a siete años y puede extenderse entre nueve y doce meses. Generalmente comienza a desarrollarse entre marzo y junio, alcanza su máxima intensidad entre noviembre y febrero y sus efectos sobre las temperaturas globales suelen sentirse con mayor fuerza durante el segundo año de su aparición.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, explicó que la relevancia de este pronóstico radica en que El Niño influye sobre los patrones meteorológicos y climáticos a escala global.
"La huella de un fenómeno de El Niño se extiende mucho más allá de su origen en el océano Pacífico, afectando a la agricultura, el suministro energético, el comercio, los recursos hídricos, las cadenas de suministro y los medios de vida en regiones enteras", sostuvo.
El antecedente de 2023-2024
La OMM recordó que el último episodio de El Niño, registrado entre 2023 y 2024, fue uno de los cinco más intensos desde que existen registros. Además, contribuyó a las temperaturas récord observadas a nivel mundial durante 2024.
Aunque el organismo indicó que no existen pruebas de que el cambio climático esté aumentando la frecuencia o la intensidad de los eventos de El Niño, sí advirtió que un planeta más cálido puede amplificar sus consecuencias.
Según la organización, océanos y atmósferas más calientes aportan mayor energía y humedad a los sistemas meteorológicos, favoreciendo fenómenos extremos como olas de calor, lluvias torrenciales e inundaciones.
Impactos que van más allá del clima
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, advirtió que los efectos de El Niño no se limitan a cambios en las temperaturas o las precipitaciones, sino que pueden extenderse a numerosos sectores de la economía global.
Según explicó, el fenómeno puede generar "efectos en cascada" con repercusiones sobre el comercio internacional, las cadenas de suministro, la producción agrícola, la disponibilidad de agua y la seguridad de las poblaciones.
"Estos efectos abarcan desde la variabilidad del clima hasta la economía y la seguridad de las poblaciones. Por eso esta información es tan pertinente y tan importante", sostuvo Saulo durante una conferencia de prensa en Ginebra.
La meteoróloga también destacó los avances en materia de prevención. Actualmente, 128 países cuentan con sistemas de alerta temprana multirriesgos y la meta de Naciones Unidas es que estén implementados en todos los países antes de finales de 2027.
Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, pidió actuar con urgencia ante el posible regreso del fenómeno.
"Todos debemos otorgar a esta situación el grado de urgencia climática que representa", afirmó en una declaración en video, donde advirtió que "las condiciones de El Niño arrojarán más leña al fuego de un planeta que se recalienta. Los impactos serán aún más fuertes y se sentirán mucho más lejos. Cruzarán las fronteras a una velocidad devastadora".
Guterres reiteró además su llamado a "poner fin a la dependencia de los combustibles fósiles" como parte de los esfuerzos para mitigar el cambio climático.