La evaluación, desarrollada entre 2022 y 2025 y publicada en 2026, analizó la evolución de estos centros desde su implementación, a partir de una reconstrucción de registros administrativos, encuestas, entrevistas y pruebas Aristas. Para identificar posibles efectos de la política, se compararon sus resultados con los de un grupo de control, integrado por centros de educación media que no formaban parte de la experiencia.
Según Pasturino, hay un "pecado original" en pensar en los centros María Espínola como "fundacionales" y pensar que "antes no había nada". El presidente del Ineed hizo referencia a esto y dijo: "En realidad, teníamos siete liceos de tiempo completo, 26 centros educativos asociados y 37 de tiempo extendido. Son modalidades distintas, pero ya existían. Y eso genera ese ruido entre [los centros de] control y los centros María Espínola".
El "ruido" al que se refiere Pasturino es la diferencia entre los objetivos trazados por los centros María Espínola y los efectivamente logrados, en especial, tomando en consideración que "ya existían" centros con características y dinámicas muy similares que formaban parte de las instituciones del grupo de control, lo que diluyó los contrastes y dificultó la posibilidad de aislar el impacto real de la propuesta.
"Acá hay un conjunto de objetivos que se habían planteado —reducir la inequidad, mejorar el acceso, el egreso, mejorar el aprendizaje, gestión de centros, estabilidad docente— que no se lograron. La aguja se movió muy poco o se movió al revés. ¿Por qué hay que pensar en esto? Cuando uno hace políticas públicas tiene que tener en consideración no solo buscar objetivos, sino también los costos de esos objetivos", había dicho también Pasturino en la presentación.
El informe no concluye que los centros María Espínola hayan empeorado en todos los indicadores ni que la modalidad carezca de aportes, pero sí advierte que, en las principales variables de resultados educativos, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas que permitan atribuir mejoras a la propuesta. También identifica problemas de diseño e implementación que limitaron la posibilidad de alcanzar sus objetivos.
Promoción: el grupo de control mejoró más entre 2021 y 2024
Uno de los objetivos de la política era "mejorar el acceso, trayecto y egreso de los estudiantes", en especial, aumentar la promoción y reducir la repetición en centros de contextos de vulnerabilidad social y educativa. Sin embargo, la evolución de los resultados no muestra una ventaja clara para los María Espínola.
Según el informe del Ineed, en 2024 la tasa de promoción de los liceos María Espínola fue de 84,2%, frente a 86% en los centros del grupo de control. La diferencia entre ambos grupos era reducida, pero la evolución acumulada durante el período analizado resulta más desfavorable para la modalidad María Espínola.
Entre 2021 y 2024, la promoción aumentó 0,3 puntos porcentuales en los liceos María Espínola, mientras que en el grupo de control creció 8,4 puntos. La diferencia fue especialmente pronunciada en noveno año, donde el incremento del grupo de control llegó a 16,6 puntos porcentuales.
Fuente: elaboración propia a partir de datos de Ineed
El instituto señaló que los centros María Espínola lograron modificar parcialmente la tendencia que mostraban antes de la implementación, pero el crecimiento de la promoción fue más favorable en el grupo de control.
El panorama tampoco muestra una ventaja contundente en la continuidad educativa. La permanencia en los centros durante séptimo y octavo año fue similar entre ambos grupos.
En noveno, en cambio, la proporción de estudiantes que registró una nueva inscripción en la ANEP para el año siguiente fue menor entre quienes asistían a centros María Espínola, aunque el informe introduce una salvedad: algunos de esos centros están próximos a instituciones privadas gratuitas.
En esos casos, la falta de una nueva inscripción en la ANEP no necesariamente significa que el estudiante haya abandonado el sistema educativo, porque podría haber continuado sus estudios en una institución sobre la que la administración pública no dispone de información. Por lo tanto, desde el la institución aclararon que el indicador debe interpretarse con cautela.
En lectura y matemática no se detectaron efectos significativos
Mejorar los aprendizajes era otro de los propósitos centrales de la experiencia María Espínola. Sin embargo, al comparar los resultados de las pruebas Aristas de los centros María Espínola con los del grupo de control, el instituto encontró "diferencias leves".
En particular, el informe señala que, al observar la evolución de los puntajes, tanto los centros María Espínola como los del grupo de control registraron en 2025 valores algo inferiores a los de 2022.
El Día del Libro y el Bicentenario de la Biblioteca Nacional coinciden este 2016.
Flickr / Ginny
En términos descriptivos, la tendencia en lectura fue algo más favorable a los María Espínola, mientras que en matemática la evolución favoreció al grupo de control. Ninguno de esos resultados, sin embargo, permite afirmar que la modalidad haya producido un impacto diferencial en los aprendizajes.
La evaluación tampoco encontró evidencia de que una mayor exposición al programa estuviera asociada, por sí misma, con mejores resultados.
Tutorías: una herramienta más presente fuera del programa
Aunque el diseño de los centros María Espínola contemplaba apoyos para los estudiantes en forma de tutorías remuneradas de docentes, la evaluación encontró que estas instancias estaban presentes en una proporción mayor en centros del grupo de control.
Según la información relevada entre los adscriptos, en 2025 había tutorías en el 69,7% de los centros María Espínola, frente al 92,3% de los centros de control.
Además, la presencia de tutorías variaba de forma importante según el tipo de institución. En los liceos María Espínola, la proporción era mucho mayor que en las ofertas de UTU.
El informe señala que los centros María Espínola no contaban con horas docentes asignadas específicamente a esta función, por lo que la estrategia no se implementó de forma generalizada. Algunos centros resolvieron los apoyos mediante horas de coordinación docente, por ejemplo, para preparar exámenes o pruebas, pero se trataba de acompañamientos puntuales y no necesariamente de un sistema regular para todos los estudiantes.
La alimentación fue uno de los componentes que más favoreció a los María Espínola
La alimentación fue otro de los elementos en los que la evaluación encontró una diferencia concreta. Según los directores consultados, el servicio estaba presente prácticamente en todos los centros María Espínola y en cerca del 60% de las instituciones del grupo de control.
La diferencia más marcada estaba en las características del servicio: en casi todos los María Espínola se ofrecían desayuno, almuerzo y merienda, mientras que, en los grupos de control, menos de una quinta parte brindaba las tres comidas; el 44% ofrecía solamente almuerzo y el 25% desayuno o merienda.
También se encontraron diferencias en la infraestructura: cerca del 70% de los Centros María Espínola contaba con comedor, frente al 31% de los centros de control.
"No es posible hablar de los centros María Espínola como un todo"
Una de las principales conclusiones del Ineed refiere a la heterogeneidad de la implementación. Los componentes previstos en el diseño original no tuvieron el mismo peso en todos los centros ni en todas las cohortes. El informe advierte que "no es posible hablar de los centros María Espínola como un todo", porque la propuesta se implementó de distintas maneras y no todas las instituciones priorizaron las mismas actividades.
A esa diversidad se sumó un problema de diseño: buena parte de las características del programa también estaba presente en los centros de control. Los talleres y las tutorías, por ejemplo, existían en instituciones que no formaban parte de María Espínola. Por eso, la evaluación señala que la propuesta no se diferenció suficientemente de estrategias educativas que ya existían.