Dólar
Compra 37,70 Venta 40,10
2 de junio 2024 - 5:00hs

El teléfono del ministro del Interior, Nicolás Martinelli, siempre está prendido y sus choferes están prontos para salir cuando él lo requiera. Están acostumbrados a atravesar Montevideo de este a oeste o de sur a norte, también a hacer ruta y recorrer el país. Esta semana la empezó en Tacuarembó, a viajó el lunes para participar de la asunción de César Tourn en la Jefatura de Policía de ese departamento y hacer allí una reunión del comando policial local, ya que las viene realizando en todas las capitales del país. Y la terminó en el barrio Maracaná, con una muy mala noticia para su cartera, la del cuádruple homicidio en el que fueron acribillados a balazos un hombre de 40 años, otros dos de 18 y 16 y un niño de 11 años.

La noche anterior, al enterarse del crimen había convocado a lo que llama la “mesa de crisis” para las 10 de la mañana del viernes en el ministerio. A esas mesas convoca a todas las dependencias que pueden aportar para el esclarecimiento del caso. Al tratarse de un cuádruple homicidio en este caso la reunión lo comandó el comisario mayor Antonio Da Silva, jefe del Departamento de Homicidios que se creó en setiembre para que actúe directamente a las órdenes de las fiscalías de esa materia. Ese equipo, junto a Policía Científica, había estado trabajando toda la noche y era importante conocer qué información tenían para aportar, pero también participó el INR (cárceles) e Inteligencia carcelaria para conocer si en la cárcel se está hablando del tema, si las víctimas o los victimarios tienen conexión con alguna banda que tenga integrantes presos, y la Brigada de Drogas.

Terminada la reunión, Martinelli y la cúpula policial se trasladaron al barrio Maracaná cerca de ruta 1 y camino Cibils, para conversar con los policías que trabajaban en la escena del crimen y atender a los medios. Él no quiso hacer declaraciones, sino que las hizo el director nacional de la Policía, José Manuel Azambuya. Una característica de su gestión es que mantiene un perfil bajo -mide cuando salir públicamente- y cree que es mejor que los técnicos o los policías hablen de los casos porque son los que saben.

Más noticias

Desde que asumió el cargo hace siete meses, ha intentado poner en práctica un estilo de gestión de estar encima de todos los temas importantes, similar al del presidente Luis Lacalle Pou, con quién trabajó años en el Parlamento como su asesor y antes de desembarcar en la secretaría general de Interior como asesor jurídico en Presidencia. Por eso es frecuente que caiga sin avisar en operativos policiales así como en comisarías y destacamentos, tanto en la capital como en el interior.

“Al menos una vez por semana trato de salir”, dice a El Observador. Cuando se le pregunta qué busca en esas recorridas responde: “Por un lado se trata de respaldar el accionar de la policía y que sientan la cercanía del ministro pero también me permite conocer de primera mano situaciones o recabar ideas que te plantean los comisarios para seguir mejorando la gestión”.

Así surgió, por ejemplo, la idea de instalar en las comisarías monitores conectados al Centro de Comando Unificado. Al visitar varias comisarías en la noche advirtió que en algunas había muy poca actividad y se le ocurrió que esos policías podían mirar las cámaras instaladas en la zona. "Pueden estar atentos a lo que sucede en el barrio –hoy todos los barrios tienen cámaras- y despachar un móvil si ven que está pasando algo. Incluso se colocó alguna pantalla en las salas de espera para que la gente vea que la comisaría está atenta a lo que pasa en el barrio", dice Martinelli parado en primera línea junto a jerarcas de la Policía Nacional y a efectivos de la Guardia Republicana que llevan a cabo el operativo de seguridad del partido entre Peñarol y Rosario Central por la Copa Libertadores en el Campeón del Siglo en la noche del martes.

martinelli.png
El ministro del Interior, Nicolás Martinelli

El ministro del Interior, Nicolás Martinelli

El partido terminó con triunfo aurinegro hace más de una hora, y después de haber desalojado del estadio a los locales, es el turno de los visitantes. Uno de ellos sin imaginar que habla con el ministro del Interior, le pregunta dónde están los ómnibus que los llevarán al Parque Roosvelt para reunirse con sus autos y poder emprender el viaje de regreso.

Martinelli le indica que espere al costado donde ya aguardan varias personas. Cuando se terminan de ir los 25 ómnibus de las empresas de transporte que trajeron al grueso de los 2.000 hinchas visitantes, llegarán los ómnibus que la Policía puso a disposición de quienes vinieron en auto. En hora y media la ruta 102 se vacía pero “está sucia”, comenta un oficial mientras mira los papeles y algún residuo que han dejado las hinchadas y bromea sobre que seguramente sea la crítica que reciban ya que no hubo incidentes en los alrededores del estadio.

Mientras se aleja el último ómnibus escoltado por la Policía en dirección hacia el Aeropuerto, el jefe del operativo Jorge González reúne al equipo de la Republicana perfectamente formado en una U. Luego de preguntarle al ministro y a Azambuya, si quieren decir “unas palabras” y ante la negativa de sus jefes, González agradece por “la profesionalidad con la que trabajaron”, afirma que el operativo “fue exitoso”, ya que el único incidente fue la detención de un hombre que intentó robar un auto lejos del estadio y destaca algo que había ocurrido ahí mismo minutos antes cuando dos representantes de la Conmebol con claro acento paraguayo felicitaron al ministro por la gestión de la seguridad para el espectáculo. González termina con el grito de “Viva la Republicana”, “Viva la Policía Nacional” que los uniformados corean antes de retirarse.

Como después reconocería en conferencia de prensa Abreu, el inconveniente principal del operativo fue el retraso en el ingreso de algunos hinchas de Rosario Central, que demoraron su ingreso a Uruguay, y que llegaron al Campeón del Siglo con el partido empezando lo que atrasó a su vez la entrada de hinchas de Peñarol.

El ministro había llegado al Campeón del Siglo sobre las 8 de la noche de cuando ya promediaba el partido para supervisar el operativo de salida del estadio. Junto a Azambuya, también estaban el subdirector ejecutivo de la Policía Nacional, Efraín Abreu, el jefe de la Republicana que se estrenaba en el cargo con el operativo, Roberto Pereira, el jefe de deportes González, el jefe del Estado Mayor de la Policía Nacional, Kerman da Rosa, y el director de Seguridad en el Deporte, Álvaro García.

El operativo especial para la sexta fecha de la Copa Libertadores era una prueba de fuego porque, luego de escuchar la sugerencia de los clubes locales, se ponía en práctica la idea de que los visitantes ingesaran antes y salieran últimos, para lo que antes había que lograr que salieran los 30.000 hinchas de Peñarol que colmaron el estadio.

El ministro del Interior, Nicolás Martinelli, en operativos de la Policía

Ni bien terminó el encuentro, el ministro se subió al Centro Comando Unificado Móvil, un ómnibus equipado con cámaras de alto alcance que se estaciona en lugares estratégicos. Desde ahí siguió la salida de la hinchada de Peñarol. En un momento se avisó por la radio policial que un grupo de la hinchada visitante había saltado al cancha pero no pasó a mayores y el tema fue rápidamente controlado por la seguridad de adentro del estadio. En el ómnibus estaba el jefe de Policía de Montevideo Mario D'Elía quién comentó con el ministro dos homicidios que habían ocurrido más temprano en Cerro Norte, de dos hombres de 36 y 46 años, ambos con antecedentes penales.

Afuera del estadio junto a policías de la Republicana con escudos y armas de munición no letal para dispersar disturbios, estaba la policía montada a caballo que al ministro le parece ideal para este tipo de espectáculos por el respeto que impone. Fue por eso que después de años que no se renovaban, compró 33 caballos. Varios de ellos se estrenaban en el operativo después de haber recibido el entrenamiento en la Republicana. Se trata de equinos que tienen que tener una altura especial y unas características particulares para ser usados por la policía.

El ministro del Interior, Nicolás Martinelli, en operativos de la Policía

En la mañana se había estrenado en operativos de este tipo otro equipo creado recientemente que es la Unidad Táctica Estratégica de Montevideo, un grupo que tiene el mismo entrenamiento que la Republicana, en cuanto a que está preparada para intervenir en secuestros, choque, allanamientos y cuenta con armamento de mayor porte, pero responde a la Jefatura de Montevideo. En el puesto de control montado en el kilómetro 16 de la ruta 1 se podían ver las camionetas de este grupo que son azules con las letras de la policía en blanco. También allí se hizo presente Martinelli después de las 10 de la mañana para saludar y conversar con los policías, aunque recién los ómnibus rosarinos llegaron cerca de las 3 de la tarde debido a que los argentinos fueron demorados en la frontera.

Entre el aviso del shot spotter y la recorrida en blindado por Boix y Merino

Terminado el operativo del partido, el ministro decidió darse una vuelta por los barrios donde están montados los operativos permanentes: Marconi y Boix y Merino, en Malvín Norte. Son las 11 de la noche y hay hambre en el equipo por lo que hacen una parada en el camino para comer unos chivitos con un refresco en una mesa que comparten jerarcas, custodios y choferes. Sus acompañantes bromean sobre la rapidez con la que come Martinelli que siempre los hace salir corriendo. Así sucede esa noche también.

El ministro del Interior, Nicolás Martinelli, en operativos de la Policía

Para lo que sigue hay que ponerse chaleco antibalas. El ministro aclara que son nuevos y son de origen israelí, los mismos que usa el ejército de ese estado. La compra de los chalecos da lugar a la pregunta sobre las compras de uniformes para la Policía ya que en 2016 cuando se compraron 250 mil uniformes a China surgieron quejas de empresarios uruguayos de la vestimenta. El ministro cuenta que recientemente se compraron 70 mil pares de botas y 55 mil uniformes “todo de industria nacional de la mejor calidad”, asegura.

Luego aclara que él no compra productos chinos de mala calidad y recuerda los problemas que trajo la flota vehicular china por no tener recambio que dice generó que se llegara a 70% de la flota con problemas mecánicos. "Hoy pasa al revés, tenemos el 70% de la flota en uso y eso asegura mayor patrullaje", afirma. En 2019 el sindicato policial denunciaba que de la flota, que había pasado a partir de 2010 de 3.200 a 5.300, el 50% de los vechículos tenía problemas.

Martinelli sostiene que hoy se compran marcas que tengan repuestos y que admitan recambio de flota. “Compramos 150 camionetas y cuando llegan a los 70 mil kilómetros te las cambian por otros 70 mil kilómetros y así dos o tres veces. Cuando no tienen más recambio haces una permuta por remate, y por el valor del remate de 150 autos te dan equis camionetas 0Km”. Todas las compras se hacen con el presupuesto de la cartera que es de US$ 1.100 millones al año.

El contraste entre el sur de avenida Italia y Marconi es notorio. Aunque la noche aparenta estar tranquila la oscuridad de los estrechos pasajes que se abren a derecha e izquierda de Aparicio Saravia, mete miedo.

En la esquina donde hace unos meses mataron al policía que realizaba patrullaje por el barrio, hay un vehículo policial estacionado con las luces encendidas. El ministro se baja e intercambia unas palabras. El diálogo es similar en todos los casos. Los uniformados se presentan y le cuentan lo que están haciendo, le pasan novedades de la noche, él les hace alguna pregunta más, les agradece y sigue su camino.

Minutos después el ministro se traslada a unas cuadras de allí por una alerta del shot spotter, la tecnología adquirida recientemente instalada en determinados cuadrantes de la ciudad que funciona con sensores que detectan los sonidos de disparos. “En función de cómo viaja la velocidad del sonido hacia esos sensores se puede triangular el punto exacto desde donde salieron los disparos, lo que permite mandar un móvil al lugar y no sólo encontrar personas heridas para que puedan ser rápidamente trasladadas a un hospital y salvar vidas sino también capturar personas. También nos ha permitido recoger mucha evidencia, casquillos de balas con los que Policía Científica puede triangular información y verificar si machean con otros episodios en otros lugares para poder hacer seguimiento de las armas”, había explicado el ministro antes.

Cuando llega al lugar el equipo de la Republicana le muestra lo que encontró –lo tienen expuesto en la caja de la camioneta con la puerta abierta- un arma larga, una bolsa llena de municiones, un uniforme policial y tres cédulas “seguramente de víctimas de delitos”, especula uno de ellos. Creen que se puede haber disparado el arma porque la estaban probando para venderla. Otras veces los disparos se emiten para avisar que llegó la droga, advierten.

Esa esquina es conocida para los policías. “Acá estaban Los Pitufos”, comentan en relación a la banda que tenía en vilo a la zona y era liderada por un niño de 12 años que había cometido numerosos delitos. Hacia la otra esquina se divisa entre la niebla de la noche a tres personas que conversan. Ante la posibilidad de que tengan relación con el arma o hayan visto algo, un patrullero da la vuelta manzana para interceptarlos por el otro lado. Poco después llega la Policía Científica y se preocupa por asegurarse de que los de la Republicana hayan agarrado todo con guantes.

Desde allí el ministro se dirige a Boix y Merino. También allí hay estrechos pasajes oscuros pero se los puede recorrer en uno de los camiones blindados, uno de los últimos que adquirió el ministerio mientras aguarda que lleguen otros dos nuevos. En total se adquirieron cuatro blindados.

El ministro del Interior, Nicolás Martinelli, en operativos de la Policía

Llama la atención que en una noche tan fría en la que se añora estar resguardado, haya movimiento en varias casas. En una de ellas tres hombres sentados alrededor de una mesa conversan a la intemperie como si fuera una nochecita de verano, en otra se ve la misma escena por la ventana de la habitación principal y en la puerta de una tercera se reúnen varias personas. Puede ser una boca pero los policías comentan que no es fácil conseguir las pruebas, y esperar a que sea de día para allanarla con orden judicial

En una esquina se ve a un hombre en una moto que se acerca a un patrullero. El blindado se acerca por si precisan refuerzos. El motonetista explica que su cuñado violó la prohibición de acercarse a la madre por un caso de violencia. La policía trae al hombre, lo cachea y con la tablet comprueban que efectivamente incumplió la orden judicial por lo que lo detienen.

En el recorrido por las callecitas estrechas cae alguna piedra sobre el blindado que no se logra percibir por el ruido de la calefacción del vehículo. Sólo un oído policial que ya conoce la noche en Boix y Merino lo advierte.

Son más de las 3 cuando termina el recorrido pero no termina el trabajo policial que es continuo en esa zona y seguirá hasta que las autoridades policiales lo consideren necesario. Martinelli asegura que no hay zona de Montevideo a la que la Policía no llegue y con esto intenta demostrarlo.

Temas:

Nicolás Martinelli gestión seguridad

Seguí leyendo

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos