2 de julio de 2026 5:00 hs

Cuando Luis Lacalle Pou acababa el primer año calendario de su gestión, en ese 2020 recordado por cómo se surfeaba la pandemia, sus ministros sumaban 47 adscriptos. Así les dicen a esas personas “de confianza” que los secretarios de Estado pueden sumar por ley. Cuando terminaba el 2024 y poco a poco su mandato, el mismo gabinete (al que se le había sumado el Ministerio de Ambiente) ya tenía 72 “asesores”. Y la nueva Rendición de Cuentas revela que el gobierno de Yamandú Orsi cuenta con 79 al cierre del 2025.

La confianza es por definición un concepto que tiene un componente emocional: es la esperanza de que algo o alguien responda como se pretende, es sinónimo de fe. Y en esa lógica solo cinco de 14 ministros bajaron —en lugar de mantener igual o aumentar— su cantidad de adscriptos.

En esa lista de 79 asesores —por usar un sinónimo que no es tal— cabe de todo. Son más varones que mujeres. La mitad tiene más de 43 años. Hay muchos abogados, contadores o economistas, doctorados y hasta quienes apenas acabaron la enseñanza obligatoria.

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Aquí puede ver cada caso filtrando por ministerio:

En el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, tres de los cuatro adscriptos son los que más ganan en salario nominal al cierre de diciembre: $ 240.755. Uno de los siete asesores del Ministerio de Defensa es el que menos gana: $ 43.000.

¿Es lo correcto? Es cuestión de opinión y todas son válidas. Está aquella que sostiene que un ministro debe dejarse asesorar y por los mejores. Muchos de esos salarios son ínfimos en comparación a lo que cobrarían algunos adscriptos, por su nivel de formación, en el sector privado. También están las suspicacias de que la herramienta permite el ingreso de personas casi como un acto de amistad, de gauchada, que hay una sobrevaloración del rol del asesor de comunicación o que el Estado se ensancha aunque en las grandes cifras no hace la diferencia.

El salario no es un asunto menor en el conteo. Tener más adscriptos en un ministerio no significa que se invierta (o gaste) más dinero que otro con menos adscriptos.

Los ministros de Economía e Interior tienen ocho adscriptos cada uno. Por ellos, a diciembre de 2025, el monto salarial superó al Ministerio de Trabajo que cuenta con cuatro asesores más (12 en total).

El Ministerio de Transporte quedó en una cuarta posición en la tabla de quienes más han gastado. Y su particularidad es que por cada adscripto es el que más paga dada esa particularidad de que tres de sus cuatro asesores son de los salarios más altos en el comparativo.

Lo llamativo es la disparidad de salarios ante tareas similares. Un buen ejemplo son los asesores de comunicación. Alejandro Camino (Defensa) tenía en diciembre un salario nominal de $ 99.000. El de Verónica Amorelli (Interior) era de $ 160.000. Marcelo Soba (Economía), $ 196.000. Marie González (Cancillería y que renunció en 2026), $ 213.000. Melina Pais (Industria), $ 150.000. Gabriel Romano (Turismo), $ 240.000. María de Loures Fernández (Transporte), $ 240.755. Nicolás Djermakian (MEC), $ 150.000. Ariela Peretti (Salud), 90.000. Carlos Gómez (Trabajo), $ 45.000. Paula Mosca (Vivienda), $197.903. Bruno Barreto (Ambiente), $ 120.000. Entre ellos, además de posibles diferencias en las tareas, hay notorias desigualdades formativas y de experiencia que no necesariamente se ven reflejadas en su salario. Como si el precio se negocia en esa confianza que es casi un acto de fe.

Aquí puede ver el documento completo e indagar en los CV declarados de cada adscripto:

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