21 de mayo de 2026 5:00 hs

El juez pita el final del partido. Uruguay acaba de dejar atrás a Australia en el repechaje y vuelve a un Mundial después de 12 años de ausencia. En la tribuna Colombes los abrazos se mezclan con lágrimas, bengalas y gargantas rotas. Algunos hinchas, todavía incrédulos, levantan la vista hacia el tablero electrónico del Estadio Centenario. Ahí, en letras mayúsculas, aparece un mensaje que resume una época entera del fútbol uruguayo: “GRACIAS PACO”.

El empresario Francisco “Paco” Casal construyó una de las figuras más influyentes, controvertidas y difíciles de descifrar del deporte uruguayo. Su camisa abierta, las cadenas doradas, los anillos y ese aire de hombre inaccesible alimentaron durante décadas una imagen que osciló entre el salvador y el villano. Para algunos, fue quien profesionalizó el negocio y sostuvo económicamente a clubes y futbolistas. Para otros, el símbolo de una concentración de poder inédita en el fútbol local.

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Alrededor de Paco Casal se acumuló un repertorio de historias que, con el paso de los años, mezcló hechos comprobados con mitología futbolera. Se cuenta que irrumpió en plena concentración Celeste durante el Mundial de Italia 1990. Que en 1991 rompió relaciones con Luis Cubilla y retiró del seleccionado a todos los jugadores que representaba. Que respaldó a los futbolistas durante la huelga de los años 90, tras episodios de represión policial. Que algunos clubes chicos renegaban de su influencia, pero dependían de su dinero para sobrevivir. Y que la prensa deportiva quedó dividida entre quienes lo señalaban como un monopolio y quienes lo veían como el gran impulsor económico del fútbol uruguayo.

También cargó con episodios políticos y judiciales que ampliaron todavía más su dimensión pública. Recibió el perdón de una deuda millonaria con la DGI durante el gobierno de José Mujica. Y hasta el periodista argentino Jorge Lanata llegó a decir, durante su paso por la televisión uruguaya, que nunca había sufrido tantas presiones como cuando intentó avanzar con un informe sobre Casal en Los Intocables.

Pero la percepción sobre el empresario no es homogénea. La encuesta revela diferencias marcadas entre hinchas de Peñarol y Nacional. Las razones son múltiples y arrastran años de tensiones políticas y deportivas. Algunos todavía recuerdan aquella declaración de Casal en la que admitió que le gustaría presidir Peñarol y rodearse de los mejores jugadores de su cartera. Otros apuntan a la histórica cercanía entre la dirigencia aurinegra y Tenfield, empresa de Paco, en contraste con una postura generalmente más distante de Nacional.

Ese clivaje volvió a quedar expuesto cuando la Asociación Uruguaya de Fútbol decidió licitar, después de un cuarto de siglo, los derechos de televisación del fútbol uruguayo. La medida representó el desafío más fuerte a la hegemonía de Tenfield desde su irrupción en el negocio. Y la mayoría de los encuestados respaldó esa decisión: el 68% consideró que la apertura a nuevos oferentes fue “buena” o “muy buena”. Otra vez, sin embargo, la camiseta incidió en la percepción pública.

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En el centro de esa disputa apareció el presidente de la AUF, Ignacio Alonso. Un dirigente de perfil mucho más bajo que Casal, surgido desde Rampla Juniors, alejado del brillo mediático y con una construcción pública casi opuesta a la del empresario. Pelo engominado, tono sobrio y discurso institucional, Alonso intentó instalar la imagen de una pelea desigual: David contra Goliat.

Sin embargo, la encuesta también muestra que el presidente de la AUF está lejos de generar consensos amplios. Cuatro de cada diez encuestados dijeron no sentir ni simpatía ni antipatía por él, mientras que otro 5% directamente afirmó no saber quién es. El sondeo, además, tiene una limitación metodológica relevante: respondieron mayoritariamente personas interesadas “mucho” o “bastante” en fútbol. Aun así, el saldo de imagen de Alonso también resultó negativo y, nuevamente, atravesado por la rivalidad entre Peñarol y Nacional.

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Desde 2020 Nacional se alineó políticamente con Alonso, mientras Peñarol pasó a ocupar el lugar de oposición dentro de la AUF. El mapa de alianzas terminó de reconfigurarse con dirigentes como José Luis Palma, que pasó de ser uno de los principales adversarios de Casal a coincidir con él frente a un enemigo común: la conducción actual de la AUF.

¿Cómo se hizo la encuesta?

El Observador, la Unidad de Métodos y Acceso a Datos (Udelar) y el estadístico Juan Pablo Ferreira (Iesta, Udelar) aplican a nivel masivo en Uruguay un monitoreo de la opinión pública con encuestas no probabilísticas que permiten inferencias a través de modelos alternativos.

Aquí puede ver algunas de las notas realizadas mediante estas técnicas.

Este proyecto de encuestas —anónimas y cuyos datos no son usados con otros fines que académicos y periodísticos— es una apuesta a la innovación en la aplicación de nuevos modelos de investigación social, la confección de trabajos comunicacionales de calidad e independientes (no reciben apoyo de empresas ni de políticos), y la elaboración de documentos académicos que permiten generar conocimiento.

Para este sondeo puntual fueron encuestados 3.991 voluntarios.

Contó con el apoyo del politólogo Juan Ignacio Pintos.

A continuación los detalles metodológicos:

Ficha encuesta Mundial

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