El parque nacional de Santa Teresa es uno de los campings más reconocidos de Uruguay. Está abierto todo el año, pero registra su pico de actividad en verano, cuando miles de uruguayos lo eligen para instalarse a disfrutar de las vacaciones bajo sus árboles o en sus encantadoras playas.
Una de ellas –Playa Grande– es motivo desde hace algunos años de una transformación que tiene en alerta a veraneantes organizados del parque, que reclaman que también sea declarada Monumento Histórico Nacional –gran parte de Santa Teresa lo es desde 2024– para evitar construcciones y que se consolide una “apropiación” de la playa por parte de Punta del Diablo, el balneario vecino.
La vocera del colectivo, Alicia Sanguinetti, dijo a El Observador que hay temor porque varios complejos turísticos han comenzado a promocionar sus alojamientos señalando que Playa Grande es parte de Punta del Diablo y no de Santa Teresa, lo que se suma a que hace algunos años se habilitó una bajada que permite acceder a la playa desde el balneario, algo que antes no se podía ya que debía cruzarse por las rocas.
Sanguinetti dijo que el avance “no expresa la voluntad de quienes cuidan el parque, de los militares que lo habitan y lo protegen, de sus familias ni de la comunidad que lo defiende” sino el interés de “privados”.
“Hoy los límites entre Santa Teresa y Punta del Diablo se desdibujan de manera deliberada. Donde antes había una garita militar que regulaba el acceso, hoy se instala una bajada turística. Donde había control, hoy hay omisión. Y esta ambigüedad no es casual”, agregó la organización en un comunicado.
Para el grupo, los complejos turísticos se “aprovechan” de esta situación y promocionan sus alojamientos “como si Playa Grande perteneciera a Punta del Diablo”.
Nuevo pedido
Sanguinetti señaló que volverán a pedirle al Ministerio de Educación y Cultura (MEC) que Playa Grande también sea parte del Monumento Histórico Nacional y cuestionó que la zona haya sido excluida el período pasado cuando se hizo la declaración.
La vocera mencionó que la zona ha enfrentado “amenazas de desarrollo edilicio de gran porte” como el proyecto de un hotel de cinco estrellas impulsado años atrás, por lo que valoró que dejarla afuera de la declaración no era un “detalle técnico” sino “abrir la puerta a la especulación y habilitar la construcción”.
La ley 14.040, que creó la Comisión de Patrimonio, establece en el artículo 11 que esta debe dar su aprobación para la realización de obras o demoliciones en los lugares que sean declarados monumentos históricos.
Gran parte del parque fue declarado Monumento Histórico en 2024 durante el gobierno de Luis Lacalle Pou. Los trámites habían iniciado más de veinte años antes cuando el arquitecto Juan Carlos Mántaras le hizo la solicitud al presidente de la Comisión de Patrimonio de la época, Jorge de Arteaga.
“Tengo entendido que tanto la fortaleza, como las construcciones originales, están bajo protección patrimonial, pero no así el parque, que ya hace unos cuantos años viene siendo degradado, con construcciones inapropiadas y sin el correcto mantenimiento que debiera tener”, señaló Mántaras en el escrito que le envió.
El arquitecto manifestó estar “muy preocupado” por informaciones que daban cuenta de propuestas para la realización de un hotel cinco estrellas dentro del parque y consideró que una “gran falta de sensibilidad” y poco cuidado permitían que el parque se fuera deteriorando año a año.
“El Ministerio de Defensa, bajo cuya égida se encuentra el Parque, realiza una pésima gestión, con una dirección inapropiada y con intereses particularizados, invirtiendo grandes sumas de dinero en cientos de metros cuadrados para construcciones que son verdaderos asentamientos irregulares que invaden y destruyen el Parque, para uso privado de los militares”, cuestionó en 2001.
Mántaras también expresó que no se oponía al “gran turismo internacional” sino a la “implantación de estos servicios en lugares que se deben conservar y proteger, de acuerdo a los objetivos con que fueron creados, para que puedan ser disfrutados por las futuras generaciones.
“No hay dudas que para preservar y continuar la gigantesca obra de Horacio Arredondo, creador de uno de los más grandes atractivos turísticos del país, es preciso rever profundamente la gestión de su administración, que debería ser realizada por especialistas dentro de un equipo técnico multidisciplinario, con intervenciones inmediatas y planes de largo alcance, dependiendo de organismos estatales que tengan que ver con los objetivos del parque”, cerró.
Si bien el trámite comenzó en 2001, fue el grupo que integra Sanguinetti –Agrupación de amigos del parque nacional Santa Teresa– el que reactivó el expediente el período pasado hasta lograr la aprobación.
La resolución que lo declara refiere a los bienes culturales, arquitectónicos, arqueológicos, paisajísticos y artísticos del parque y, según el Poder Ejecutivo, permitirá establecer un “proceso de revalorización” del lugar ya que “reúne un patrimonio cultural de valor único e invaluable y un gran potencial científico, didáctico y turístico”.