Un tornado que destruyó viviendas en la localidad bonaerense de Las Flores, calles inundadas en Mar del Plata y ráfagas de más de 80 km/h en distintos puntos de Argentina volvieron a poner el foco sobre un fenómeno meteorológico poco frecuente, pero conocido en la región: la formación de tormentas severas y tornados en el llamado “Corredor de Tornados Sudamericano”, una zona que también incluye a Uruguay.
El temporal se dio en medio de una alerta del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) por tormentas fuertes, vientos intensos y un proceso de ciclogénesis —la profundización rápida de un sistema de baja presión— que afecta al sur de la provincia de Buenos Aires y la costa de Río Negro.
En Las Flores, un tornado arrasó parte del paraje Harosteguy y destruyó completamente una vivienda. La escena obligó a activar sirenas públicas y movilizar a bomberos, ambulancias y equipos de emergencia ante la sospecha de personas atrapadas entre los escombros.
En paralelo, ciudades del conurbano bonaerense como Avellaneda y Quilmes amanecieron bajo granizo, fuertes ráfagas y anegamientos, mientras que en Mar del Plata se reportaron inundaciones y operativos de asistencia.
El fenómeno que también alcanza a Uruguay
Aunque las zonas de mayor riesgo suelen ubicarse sobre el centro-norte argentino, Paraguay y el sur de Brasil, Uruguay forma parte de esa misma región atmosférica donde chocan masas de aire cálido y húmedo con aire frío y seco, generando condiciones propicias para tormentas severas.
La meteorológica brasileña Metsul había advertido el año pasado que el noreste argentino, Paraguay y el sur de Brasil atravesaban condiciones favorables para la formación de tornados debido a la presencia de un frente frío y una corriente en chorro de bajo nivel.
En medio de las tormentas fuertes que afectaron al país en marzo de 2025, distintos usuarios registraron la formación de un fenómeno tornádico en el sur de Tacuarembó.
Meteorólogos como Mario Bidegain y José Serra señalaron que las imágenes permitían hablar de un tornado, mientras que Nubel Cisneros sostuvo que se trató de un “torbellino” y no de un tornado de gran magnitud.
“Este patrón genera una divergencia de viento, base fundamental para la formación de tornados”, explicó entonces el organismo.
Ese corredor incluye el centro-norte argentino, Uruguay y parte del sur brasileño, una de las regiones con mayor frecuencia de tornados en el hemisferio sur.
El recuerdo que sigue vivo en Dolores
Cada vez que se registran imágenes de tornados en la región, en Uruguay reaparece inevitablemente el recuerdo de lo ocurrido el 15 de abril de 2016 en Dolores, cuando un tornado atravesó la ciudad con vientos estimados entre 250 y 300 km/h y destruyó cerca del 40% de la localidad.
Cinco personas murieron y cientos resultaron heridas. A diez años de aquel episodio, muchos vecinos todavía describen la sensación de escuchar “como un avión que venía muy bajo” antes de que el viento arrasara techos, paredes y árboles.
“El cerebro no entiende lo que los ojos ven”, recordó Aldo Charbonnier, integrante de Reconstruyamos Dolores, en un especial publicado por El Observador.
Las imágenes que llegan ahora desde Argentina —casas destruidas, chapas volando y personas intentando refugiarse— vuelven a mostrar la violencia que pueden alcanzar estos fenómenos atmosféricos en una región donde el choque entre aire cálido amazónico y aire frío patagónico genera condiciones ideales para supercélulas y tornados.
El ciclón de 2005 que dejó 10 muertos y cambió para siempre la gestión de emergencias en Uruguay
El ciclón extratropical que golpeó Uruguay el 23 de agosto de 2005 afectó principalmente al sur y este del país, dejó 10 muertos, miles de damnificados y ráfagas de hasta 174 km/h, equivalentes a un huracán categoría 2.
El desastre expuso debilidades en la respuesta estatal y terminó impulsando una profunda reforma del Sistema Nacional de Emergencias (Sinae).