5 de enero de 2013 18:23 hs

Aunque el problema haya sido relativizado en foros públicos, el aumento del gasto público preocupa al gobierno, pero las autoridades reconocen que no es fácil aplicar recortes. El presidente José Mujica volvió a recordar en conversaciones con sus colaboradores, que él tiene inclinación por la austeridad y que su actitud de “viejo machete” debería ser tomada como ejemplo para funcionarios que manejan ejecución de gastos.

En el Ministerio de Economía y Finanzas admiten que esperaban que varias unidades ejecutoras de gasto tuvieran un ritmo más lento para usar el presupuesto asignado, y que la altísima concreción de las asignaciones presupuestales, ha elevado la vara de los egresos.

Desde el Banco Central (BCU)se transmitió a Economía que el combate a la inflación no se puede hacer exclusivamente con suba de la tasa de interés –la Tasa de Política Monetaria (TPM)– y que es necesario que de una buena vez por todas se pueda alinear esa estrategia a la política fiscal.

Más noticias
El caso no sencillo, es que mantener o subir la TPM se resuelve en una sala con menos de 15 personas, mientras que aplicar tijera al gasto público implica tratativas extensas con cada dependencia estatal.

Eso sería más sencillo con una señal clara del presidente Mujica a sus ministros y con un anuncio público que convalidara una prudencia del gasto, y una meta específica. En definitiva, se trata de voluntad política y de efectivizar una decisión del más alto nivel.

Los temas de gasto estatal, combate a la inflación, asistencia a la pobreza, redistribución de la riqueza y política tributaria, fueron analizados en una especie de consistorio realizado en la residencia presidencial del Prado.

Hace un año, en un día de similares características por tratarse de la última jornada hábil del 2011, y por coincidir con la sesión del Comité de Política Monetaria, la reunión había sido a puertas cerradas entre el presidente Mujica y el vicepresidente Danilo Astori.

Ahora Mujica se adelantó.

Como el papa convoca a sus cardenales, el “Pepe” llamó a todo el “equipo económico” en el sentido más amplio que se puede pretender, para conversar sobre política, sobre economía, y sobre los pasos a dar en el año 2013 y lo que resta del período. La reunión fue el viernes 28 y fue divulgada el jueves 3 por el semanario Búsqueda.

No fue tan secreta, porque no puede ser secreta una reunión entre 10 personas. Y porque el propio jefe de Estado prefirió que trascendiera.

Además de Mujica y Astori estuvieron referentes de las dos corrientes políticas, “MPP y aliados” por un lado, y Frente Líber Seregni por el otro, así como figuras del Partido Socialista, que mantiene cierta independencia de los dos polos, aunque ha estado más recostado al astorismo. Pero esto último es muy relativo.

De la línea “mujiquista” estuvieron el secretario de la Presidencia, Homero Guerrero (MPP) y el prosecretario Diego Cánepa (Lista 5005), el director de Planeamiento y Presupuesto, Gabriel Frugoni y el asesor presidencial, Pedro Buonomo (ambos del MPP-Espacio 609).

Por el astorismo, el ministro de Economía, Fernando Lorenzo y el presidente del Banco Central, Mario Bergara.

Además, participaron los socialistas Roberto Kreimerman (ministro de Industria), Daniel Olesker (ministro de Desarrollo Social) y Andrés Masoller (responsable de Programación Macroeconómica del ministerio conducido por Lorenzo).

Para una discusión sobre cambios tributarios para redistribuir ingresos, el tablero del consistorio estaba inclinado para “el mujiquismo”, aunque está claro que ahí ni se votaba ni se decidía por mayoría.

El “Socialismo-90” busca un rol de cierto equilibrio en ese juego de poderes. Aparece como frenando algún intento del MPP para torcer el rumbo de la política económica hacia algo más de izquierda, pero también se aleja del astorismo en el énfasis de defensa a rajatable de preservar reglas de juego a la inversión.

En reuniones anteriores o en discusiones sobre otros temas que dividieron a ambos polos frenteamplistas (esa competencia de MPP vs FLS), la gente del PS se inclinó al mujiquismo (como el caso del impuesto a la concentración de la tierra y a la búsqueda de tributos para provocar redistribución de la riqueza).

Aunque en un cónclave como el del “Día de los Inocentes” no se vote por mayoría el impulso a un proyecto, la estrategia de Mujica fue la de “colectivizar” el debate interno sobre política económica.

No solo zafó del diálogo bilateral con su vicepresidente de un año atrás, en el que se asemeja a una partida de barajas entre dos pares, sino que armó una mesa bastante amplia. Ahí, al astorismo le queda más incómodo poder decir a todo que no; tampoco puede quedar como inflexible y testarudo, y por encima de todo, le arrebata “el monopolio” del diseño de la política económica.

Más allá de eso, los participantes dijeron que la conversación fue muy cordial.

Aunque los temas principales hayan sido siempre debatidos en Consejo de Ministros, esta reunión de fin de año tiene el tono del consistorio de papa con sus cardenales. Y ahí, salvo el sumo pontífice, “nadie es más que nadie”.

Mujica sabe que eso no es tan así. Que no se trata de una simple pulseada para bajarle el brazo a su vice Astori, al ministro Lorenzo o al BCU. Pero es consciente de que al ampliar el foco de análisis sobre estos temas, y al involucrar a figuras políticas que no son del MPP y que incluso son de un grupo político que en la interna del Frente Amplio ha estado aliado al astorismo, gana espacio para meter base con las ideas de su entorno.

La elección de los ministros Kreimerman y de Olesker es una movida fuerte. El titular de Industria ha sido elogiado por todas las corrientes del oficialismo por su gestión y como una de las revelaciones del gabinete. Lo valoran por capacidad de diálogo y por buen manejo de temas muy complejos, como por ejemplo la minería.

En tanto, el titular del Mides es un hombre político que tiene raíces en el movimiento de Mujica, que en el debate económico con Astori ha estado en “la otra vereda”, y es de los dirigentes que está convencido en que hay que ir a políticas redistributivas de la riqueza.

El economista Masoller viene del Banco Central que hoy preside Bergara y trabaja día a día con Lorenzo como principal programador de la política macroeconómica. Pero es socialista y en los encuentros de esta naturaleza, ahora tiene correligionarios de su partido, que aunque no hagan de “comisarios políticos”, observan directamente su accionar en la interna. Y esto no es especulación periodística sino razonamientos gubernamentales.

¿Y qué se puede esperar de todo esto?

Por el lado del gasto, en el “consistorio” de fin de año, quedó claro que no se puede hacer recortes que afecten las políticas sociales, ni la seguridad pública, ni las obras de infraestructura.

Mujica reiteró que considera que el empuje final de la segunda mitad de su gobierno debe estar en ejecución de obras significativas, y que los planes de empresas públicas no pueden rebajarse. Pero hubo coincidencia que en la Administración Central hay margen de ajustes. No será fácil eso, admiten en Economía.

Por el lado de los ingresos, quedó claro que los economistas mujiquistas insistirán en proyectos de adecuación tributaria y que el astorismo entendió que si juega a la estrategia de “dejar pasar el tiempo”, corre riesgo de que le pongan sobre la mesa un proyecto específico. Y no es lo mismo trabajar sobre un texto ajeno, que con dos bases de análisis.

En Presidencia consideran que es posible incrementar la presión tributaria sobre empresas que arrojen mayor rentabilidad, sin que eso altere fundamentalmente las reglas de juego, y aplicando alguna tasa específica a “ganancias extraordinarias”, exclusivamente sobre el margen por encima de determinado nivel.

En Economía advierten que no es claro cuánto se pueda recaudar y cómo se pueda distribuir para que eso “mueva la aguja del índice de Gini”, en el entendido de dar un resultado de mejor distribución del ingreso.

El debate continuará en este 2013 que recién arranca. Lo que sí queda claro, que en el gobierno de Mujica no hay dos equipos económicos; sino que hay uno solo. Pero ampliado. Y que de esa forma, el presidente de la República marcó la cancha para demostrar que el “astorismo” no tiene el monopolio de la política macroeconómica, sino que hay una administración frenteamplista que considera y resuelve en un esquema más colectivo.

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos