Romántico, extremadamente sensible y obsesionado con la búsqueda de la belleza pero también consciente de su poder y rudo en la exigencia, Steve Jobs creyó desde muy niño que era "especial", que el destino le había elegido para hacer grandes cosas.
"Desde muy niño, Steve Jobs se sintió un elegido"
Lo dijo Walter Isaacson, biógrafo autorizado del cofundador de Apple