21 de mayo de 2014 9:30 hs

Javier Ruete fue el primer pasante que tuvo canal 10 en 1994. Logró entrar a la empresa y luego de cuatro años de trabajo y aprendizaje, se mudó a Argentina donde trabajó en una startup vinculada a internet y culminó su MBA. Pero en 2001 recibió una propuesta para trabajar en la empresa de cable TCC, lo que le implicaba volver a Uruguay. De forma paralela, también le surgió un trabajo en Argentina, cuyo salario era tres veces mayor, pero fueron más fuertes las ganas de volver a Uruguay. Al principio comenzó “dando una mano” en TCC, y con el tiempo llegó a ser su gerente general. Aunque reconoce que fue “desafiante” timonear una empresa durante la crisis económica que sufrió Uruguay en 2002, hoy señala que esto le dejó un “gran aprendizaje”.

Según datos de la Ursec, TCC es el tercer operador del mercado por debajo de DirecTV y Cablevisión. ¿Cómo se enfrentan a la competencia?
En Montevideo tenemos una exigencia por desarrollar más cosas que en otras partes de Latinoamérica porque hay seis empresas de televisión paga. Eso no pasa en ninguna otra ciudad. DirecTV es el único que tiene licencia nacional y viene con un bagaje de negociaciones panregional donde Uruguay es un mercado marginal. En el caso de Cablevisión, están en Montevideo en la zona metropolitana y tienen seis operaciones en el interior. Nosotros nunca pedimos el permiso para operar en el interior del país. Podemos pedirlo y ponernos a competir, pero al sistema político uruguayo no le interesa que se pase por la misma experiencia de Clarín en Argentina, que fue comiendo como un Pacman. Nosotros optamos por otro camino que es dar herramientas para que los cableoperadores del interior aprovechen nuestra experiencia y la lleven a su localidad para competir contra DirecTV. Es un sistema colaborativo.Tenemos un sentido de industria bastante desarrollado. Me refiero a que esa regulación por la cual no podemos salir de Montevideo la respetamos. Entonces tenemos que colaborar con esos otros cables que no están en condiciones económicas y comerciales de competir contra DirecTV. Es un sentido de industria a nivel de empresas nacionales para fortalecer a los chicos y nacionales.


¿Cómo ha mutado el cliente desde que entró a TCC en 2001?
Está más informado, el 35% de las ventas que hacemos vienen por referencia de otros clientes. El cliente necesita tener el control de su situación. Piensan que TCC les tiene que dar la posibilidad de hacer lo que quieran cuando ellos quieran; no toleran que se les imponga nada. Antes era “yo tengo esto, si te sirve bien y si no, andá a otro”. Hoy eso no corre: tenemos que innovar para poder dar otros servicios que hagan que ese cliente entienda que estamos haciendo un esfuerzo por mejorar. Hay que transmitir que nos estamos rompiendo el lomo para dar un servicio mejor.

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¿Y de cara al mundial?
Además de la transmisión tradicional en HD de todos los partidos, la principal innovación tiene que ver con la posibilidad de que los clientes puedan mirar el partido por internet. Vimos que muchos partidos van a ser en horario laboral, entonces se van a poder ver en la computadora o través de cualquier dispositivo. Además, vamos a ofrecer una biblioteca de partidos a medida que se van ejecutando. Como cliente de TCC, vas a poder mirar cualquier partido de los que ya se hayan emitido en HD.

¿Cómo compiten con los servicios de streaming?
Desde 2009 estamos trabajando para crear una plataforma que combine el mundo de las señales y el mundo a demanda por internet. En 2012 logramos con el producto TCC Vivo ser la primera experiencia en combinar el mundo lineal de la televisión con el mundo a demanda en un solo decodificador. Es decir que apretando un botón tenés los canales del paquete básico pero también una biblioteca de contenidos online con más de 600 horas de programación que también se pueden ver desde dispositivos móviles. Algunos de esos contenidos son por pay per view. El paquete básico de TCC trata de cumplir con las cinco o seis preferencias de cada uno de los integrantes del hogar, pero cuando aparece el mundo a demanda la complejidad se multiplica porque tenés oferta de contenido por todos lados. La idea es que cuando nuestro cliente quiera ver algo no lo tenga que buscar, somos nosotros los que nos encargamos de digerir la oferta que hay para dárselo todo en un solo lugar de forma cómoda y ágil. Es la carrera por la comodidad, porque el cliente usa algo en la medida en que sea cómodo. Por ejemplo Netflix y HBO no pueden dar la oferta completa digerida, pueden tener títulos buenísimos pero no todos porque hay producciones propias más que nada. El que ahora tiene la posibilidad de agrupar todo es el viejo operador de cable.


¿En qué otras novedades está trabajando la empresa?
Le propusimos a los colegas de la región que, por algún motivo no tienen la posibilidad de sacar adelante productos tecnológicos como nuestro sistema TCC Vivo, acercarles ese sistema para que lo puedan usar. Estamos en conversaciones con distribuidoras de contenidos de Brasil, Argentina, Paraguay, Colombia, Costa Rica y México. La idea es darles la tecnología para que puedan combinar al mundo lineal con el de internet y que ellos gestionen los contenidos.

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