Agro > DANIEL BAGNATO

"El reto es generar mecanismos para que la lechería sea competitiva"

El gerente general del Inale señaló en qué temas se está trabajando para mejorar la situación del rubro

Tiempo de lectura: -'

05 de enero de 2018 a las 05:00

¿Se puede considerar que 2017 fue un año bueno para el sector?
Fue un año con números en algunos ratíos significativamente superiores y de leves aumentos en otros, pero fue mejor que 2016, que fue uno de los peores, con una crisis muy importante, con una gran caída de producción, remisión y precios. En 2017, por la recuperación de los precios internacionales de fines de 2016 y principios de 2017, Uruguay que exporta el 70% de lo que produce colocó mejor, hubo aumentos de precios al productor y eso, sumado a un clima bueno a diferencia de lo que pasó en los dos años anteriores, permite cerrar 2017 con un aumento en la remisión del 5% a 6%, pero sin recuperar la producción de 2015, porque en 2016 cayó 10%.

¿Y qué sucedió con los ingresos por las exportaciones?
Vamos a cerrar con una facturación de 4% o 5% por encima de la del año anterior, con una particularidad: en 2017 se exportó menos volumen porque en 2016 hubo una liquidación de muchos stocks que se habían generado en 2015. En 2017 se colocó a mejor precio y hubo precios al productor y para la industria en un 20% por encima de los de 2016. Claro que en 2015 y 2016 hubo un incremento muy fuerte del endeudamiento y los productores hoy tienen un margen positivo, pero sin un nivel que permita una recuperación completa.

¿Qué se espera para 2018?
Hay incertidumbres, por lo externo, como precios y clima, y por cómo pueda incidir lo interno, las políticas, lo que el gobierno, industrias, gremiales y el Inale podamos seguir generando para recuperar el nivel de crecimiento previo a la crisis.

¿Cómo ha evolucionado el poder de compra?
Tuvo su peor momento a inicios de 2016, con una relación mala, los costos habían bajado algo pero poco y el precio se había derrumbado, la relación estaba comprometida y en un gran período de 2016 el margen entre precio y costo de producción fue muy negativo. Hubo una recuperación del poder de compra y el valor que recibe el productor por litro de leche es US$ 0,33 a US$ 0,35. De lo que pueda suceder en el mercado internacional dependerá cómo pueda comportarse el precio al productor, que es lo que determina la capacidad de generar una reacción productiva con todo el impacto que eso tiene en los encadenamientos del sector. Cuando uno habla de una caída de 10% en la remisión, es menos leche que va a la industria que suma capacidad ociosa y costos, en un sector muy integrado, donde cualquier impacto positivo o negativo se traslada.

¿Cuál es la tendencia esperable de precios internacionales?
Hay muy poca gente que se arriesgue a ir más allá del segundo trimestre de 2018. Los precios que se recuperaron algo generaron que muchas de las principales zonas de producción, como Nueva Zelanda o la Unión Europea, reaccionen produciendo más. Tampoco hay un déficit grande de leche que genere un aumento de precios. Se habla de una estabilidad con las oscilaciones que hemos estado viendo. El precio está en US$ 3.100, baja a US$ 2.800, sube un poco... valores que no son muy buenos.

¿Qué se ha exportado más y a qué mercados?
Uruguay tiene siempre arriba en el ranking a las leches en polvo, entera y descremada, después los quesos y luego la manteca. En 2016 hubo más venta de leche en polvo, pero estuvo la caída de Venezuela como mercado para quesos, en 2017 por más que las leches en polvo significan más del 50% los quesos han ganado lugar. Las relaciones casi son las mismas en los últimos años. Sí cambiaron los destinos. Hasta 2015 el 35% se colocaba en Venezuela, del 25% al 30% en Brasil y el resto era China, Rusia, Argelia, México y otros mercados. Hoy tenemos el 50% en Brasil y el resto dividido entre Rusia que es el gran comprador de manteca, Argelia que es un destino importante para leche en polvo y México para los quesos.

¿Cómo le parece que está siendo visto el Inale?
Va a cumplir 10 años en 2018. Cuando se creó llegó a una cadena que tenía a sus actores, su integración, con ámbitos de negociación y el Inale ocupó un lugar de articulación. Hoy hay un conocimiento mayor del Inale, sobre sus funciones, existe un reconocimiento, somos consultados y somos parte de procesos en el sector. Para los ministerios cuando hay situaciones complejas somos una fuente de consulta, para generar información, datos objetivos, miradas que no están de un lado o del otro. Comprendemos que haya miradas diferentes, pero me parece que no está en discusión que la intención nuestra es siempre la de generar herramientas, soluciones. El compromiso del Inale, de sus funcionarios, de su consejo, de su directorio es hacer todo lo posible para que cuando llegan momentos de crisis se puedan tomar medidas para superarlos y retomar los crecimientos.

¿Qué objetivo, entre los que se hayan trazado, destacaría?
Hay un gran objetivo que nos ha dejado esta crisis, en lo que hemos estado trabajando un año y medio con los ministerios y actores privados. La lechería está cambiando, la competitividad de Uruguay que siempre fue muy fuerte, con la ventaja que implica, se está ajustando a las de otras zonas, las brechas se acortan y el reto es generar mecanismos para que nuestra lechería siga siendo competitiva. Hablamos de seguros climáticos y de precios, de fondos de financiamiento de largo plazo acoplados a los ciclos de los productores, sistemas de transferencia para disminuir la brecha tecnológica, trazabilidad desde la salida de la leche del tambo al consumidor. A todas esas líneas, estratégicas, las vamos a seguir impulsando.

Datos personales

Origen: nació el 24 de setiembre de 1982, en Cascabel, Paraná, Brasil.

Hogar: reside en Colonia Valdense.

Profesión: ingeniero agrónomo.

Trayectoria en Inale: ingresó el 1º de marzo de 2010, fue técnico del área de Información y Estudios Económicos; luego fue gerente de esa área; y es gerente general del organismo desde el 2 de diciembre de 2013.

Fútbol: "socio y fanático de Peñarol".

Comentarios