29 de abril 2015 - 20:33hs

Con 21 años ingresó por concurso al Banco de Previsión Social (BPS) en plena dictadura militar, según dice “como último orejón del tarro”, ya que carece de profesión alguna y se define como “trabajador a secas” y “frenteamplista de a pie” sin filiación directa a ningún sector de los que integran la coalición de izquierda.

Lo que está claro es que siempre estuvo del lado de los empleados, ya que durante casi 30 años integró la representación de los trabajadores junto al ahora ministro de Trabajo y Seguridad Social, Ernesto Murro, a quien sucede al frente del organismo previsional desde el viernes 24. Desde que asumió el Frente Amplio fue vicepresidente del BPS.

Haciendo gala de su calvicie provocada, afirma, por los años de trabajo en el organismo encargado de pagar pasividades a 750 mil uruguayos, Heber Galli recibió a El Observador en el quinto piso del viejo edificio de la calle Colonia, sede del ahora Instituto de Seguridad Social, y aseguró que bajo su gestión no se inclinará la balanza a favor de los trabajadores ni de nadie. Advirtió sin empacho que “el sector empresarial nunca ganó tanta plata como en los últimos 10 años” de gobiernos del Frente Amplio (FA), y dijo que existen hombres de negocios que “no son buenos empresarios porque cuando ganan dinero no invierten”.

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¿Cómo definiría la situación del sistema previsional uruguayo a 20 años de la reforma que estableció el régimen mixto de jubilación por AFAP Y BPS? ¿La solidez financiera que logró el BPS tras la reforma es definitiva?
En seguridad social no hay nada definitivo. Sí la situación financiera del BPS es superavitaria y contrasta con los déficit endémicos que tuvo hasta la reforma, cuando el gobierno central debía hacer transferencias millonarias. El gran cambio se generó porque desde 2005 creció muchísimo el empleo y se logró mejorar la formalización laboral. De 2004 a 2014 los cotizantes han crecido 67%, sobre todo en sectores mundialmente más complejos como construcción, rurales y domésticas.

El expresidente José Mujica dijo que “somos un país de viejos” y que “vamos a tener problemas con la seguridad social”. ¿Hay que subir la edad de retiro, como dicen algunos expertos?
Es un tema a analizar permanentemente. Ya lo estamos haciendo, no solo por la baja natalidad sino porque los jubilados serán cada vez más viejos. Nuestros estudios indican que los números no presentarán cambios sustantivos hasta cerca de 2040.
El enfoque sobre el envejecimiento debe ser global, analizando todos los aspectos, pensar sólo en aumentar la edad es simplificar un tema complejo. Hay que considerar, por ejemplo, las tasas de reemplazo, u otros instrumentos, como la jubilación parcial o la compatibilidad entre jubilación y trabajo, también en cuanto a facilitar el acceso a bienes y servicios, no sólo las transferencias monetarias. Otro aspecto que hay que ver es si sobre este tema no tendrá que decir algo el sistema de cuidados o políticas hacia los más pequeños.

El empresariado se queja por el peso de los aportes al BPS. ¿Se piensa impulsar algún cambio en ese sentido?
El sector empresarial uruguayo tiene la tasa de aportación más baja de América Latina e incluso la tasa de aporte patronal (7,5%) es la mitad que la de los trabajadores (15%). No vamos a volcar la balanza a favor de los empresarios ni de nadie, pero es bueno recordar que el sector empresarial nunca ganó tanta plata como en los últimos 10 años con el Frente Amplio. Lo que sucede es que todavía hay empresarios que no son buenos, porque cuando ganan no invierten y después van a pedir créditos al Banco República. Hay casos en que no, pero hay en general una resistencia a invertir de ganancias, prefieren pedir crédito antes que invertir. Hay que agregar que también nos hemos preocupado de los derechos de los empresarios, sobre todo de los pequeños, alcanza con mencionar que ya no se aporta más, por ejemplo, el complemento de cuota mutual, que en las empresas chicas era el grueso de los aportes.

Históricamente en el BPS se concedieron jubilaciones por intermedio de amigos políticos o la famosa tarjetita de recomendación. ¿Eso se desterró con la historia laboral o sigue ocurriendo?
Eso ha sido desterrado. Se atiende a todos por igual, incluso a los que vienen con una tarjeta de recomendación.

Entonces siguen viniendo recomendados.
A veces es una forma de simplificar las cosas. “Recomendados” no hay más, no se trata de clientelismo político. Pongo mi caso: cuando alguien viene a hacer una consulta se le da respuesta, con o sin tarjeta. Desde 1992, cuando ingresaron los directores sociales al BPS, el tema de la tarjeta quedó eliminado. Antes de eso hasta una cuota por director para trámites había, pero es cosa del pasado.

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