Mundo > De protestas a revuelta

“En Ecuador hay plan insurreccional para derrocar el gobierno”, dice expresidente Osvaldo Hurtado

Analista crítico de la política latinoamericana, el ex mandatario cree que el presidente Moreno debió eliminar el subsidio a los combustibles “hace dos años cuando era un presidente popular”

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11 de octubre de 2019 a las 05:04

La voz de Luis Osvaldo Hurtado Larrea miente que haya cumplido 80 años el pasado 26 de junio. Es clara, fuerte, lúcida. Y se enciende cuando critica al “dictador” Rafael Correa o advierte, con sorna, que el socialismo del Siglo XXI deja una lección: “es el mejor camino para aumentar la pobreza”.

Presidente de Ecuador entre 1981 y 1984 —cuando sucedió a Jime Roldós luego de su fatal accidente aéreo, de quien era su vicepresidente— ; fundador del Partido Cristiano Demócrata tan pronto como en 1964, profesor y autoridad universitaria, presidente de la Asamblea Constituyente ecuatoriana de fines de siglo, Hurtado es una voz, además, que se hace escuchar.

Desde hace 30 años dirige la Corporación de de Estudios para el Desarrollo, Cordes, desde la que sigue el pulso de su país y de América Latina, escribe ensayos, publica libros, da conferencias y en la mañana del 9 de octubre, mientras se calientan las calles de Quito, el expresidente hace además una pausa para el análisis.

¿Qué está ocurriendo en Ecuador? ¿Qué puede pasar?

Siempre cuando se aumentó el precio de los combustibles —por primera vez en el primer gobierno democrático del presidente Jaime Roldós, por segunda vez en mi gobierno, hace casi 40 años—, siempre hubo manifestaciones de protesta. De manera que las de ahora no son excepción pero ha ocurrido algo inédito que es los atentados a la libertad de los ciudadanos a participar en las manifestaciones o abstenerse, amenazan a las empresas en las que trabajan para que paralicen sus actividades y obliguen a sus trabajadores a sumarse a las manifestaciones. Esto no había ocurrido antes. Lo segundo son los asaltos, saqueos, robos de la propiedad privada, realizados por manifestantes que acompañan a las marchas indígenas. Que creo que les hace daño porque hay una indignación nacional por estos sucesos graficados por la televisión ecuatoriana.

En ese contexto, ¿qué opinión le merece la decisión del presidente Lenín Moreno de despachar desde Guayaquil?

Entiendo que tenía temor de que le ocurriera a él lo que ha pasado con otros presidentes a fin de siglo y principios, cuando rodearon el Palacio Nacional, atemorizaron a los militares y terminaron perdiendo la presidencia de la República. Transmitió la imagen de que el gobierno tuviera miedo de enfrentar la revuelta, porque en este momento ya no es una manifestación de protesta, es un plan insurreccional en marcha para derrocar el gobierno, con el propósito de que se realicen nuevas elecciones, todo eso contra el estado de derecho y con la esperanza de que el dictador (Rafael) Correa de volver a la presidencia de la República. Claro que si el dictador Correa vuelve a Quito a inscribir su candidatura será apresado porque tiene orden de prisión por el delito de secuestro.

Claro que si el dictador Correa vuelve a Quito a inscribir su candidatura será apresado porque tiene orden de prisión por el delito de secuestro.

El presidente Moreno acusa a Correa y a Nicolás Maduro de estar detrás de las propuestas, ¿usted lo comparte?

El día de hoy (miércoles) se difunde la noticia de que han sido apresados el prefecto de una provincia y un asambleísta del partido de Correa que intentaban paralizar el transporte de petróleo desde la selva amazónica a través del oleoducto. Estaban a punto de realizar un atentando contra el oleoducto. Ahí está la prueba de lo que ha dicho el presidente de la república

¿Tiene el presidente Moreno la suficiente fortaleza para enfrentar esta situación que usted describe?

No es un gobierno fuerte, ni la personalidad del presidente de la República corresponde a esa categoría de autoridad. Es más bien un gobierno débil y por eso los manifestantes y los asaltantes de las turbas del dictador Correa han actuado a su gusto y sabor en estos días. Recién a partir de ayer (martes), ha comenzado el Estado a ejercer su función esencial de defender el orden público, de proteger los bienes privados y del Estado y de restablecer el orden. Ese ha sido un llamado nacional que se le ha hecho a Moreno, como también que vuelva a Quito y de esa manera envíe una señal de que finalmente quiere enfrentar esta revuelta conspirativa.

Los analistas han coincido en señalar que el presidente se demoró en la aplicación de las medidas que desataron las protestas, ¿qué cree usted que ocurrió?

A ningún presidente le ha gustado elevar el precio de los combustibles porque es una medida muy impopular y la población difícilmente ha logrado entender que este subsidio a quienes más beneficia es a los ricos y a la clase media y a quien menos beneficia es a los pobres. Quienes se lucran con ese subsidio son muchos empresarios de la región costera que compran grandes cantidades de diesel, la venden en el mar a cargueros ganando enormes utilidades y cosa parecida se hace con el resto de combustibles en las fronteras con Perú y con Colombia, países en los que el precio es el doble que aquí en Ecuador. Pero él debió tomar esa medida hace dos años cuando era un presidente popular, cuando las dos terceras partes del país le apoyaban  y no lo hizo en ese momento. En realidad lo ha hecho para poder firmar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Populismo "díficil de extirpar"

¿Cómo aprecia esta realidad en la que unos salen y otros vuelven, en la que se habla de un cambio de ola política en la región?

De los muchos defectos y vicios de la cultura latinoamericana uno es el populismo, una forma de pensar y de actuar de muchísimos ciudadanos, de muchísimos. Aquí en el Ecuador tradicionalmente por más de medio siglo los políticos más populares del país han sido políticos populistas. Correa de izquierda, León Febres-Cordero de derecha. Un fenómeno cultural de esta naturaleza es muy difícil de extirpar. Es lo que acaba de pasar en Argentina en la que el pueblo de ese país se apresta a elegir como presidenta de la República a una señora que debería estar en la cárcel, por el enriquecimiento de ella y de todos los miembros de su familia. Felizmente aquí en el Ecuador el presidente Moreno, dos años después, mandó a una bodega una estatua del expresidente de Argentina, Néstor Kirchner, que infamaba al pueblo ecuatoriano. Pues bien, Argentina va a votar por esa familia.

¿Cómo estos países entre tantos vaivenes se recuperan y logran estabilizarse? ¿Qué tienen qué hacer sus gobiernos?

Una de las cosas que tenía que hacer Moreno para garantizar la estabilidad política y económica del Ecuador era poner en orden las finanzas públicas. La solución a las crisis económicas comienza por este paso porque de ahí derivan una serie de efectos virtuosos en la inversión nacional y extranjera, en la calificación del endeudamiento y en el crecimiento económico que es el paso fundamental para crear empleos y de esta manera reducir la pobreza.

¿Contribuirá esta decisión a estabilizar y recuperar la economía ecuatoriana?

La economía ecuatoriana está estancada desde los últimos  años del gobierno de Correa, desde cuando se le acabó esa mina de un petróleo a casi US$ 100 el barril y cuando ya tuvo dificultades para que le presten dinero, porque cuando cayó el precio del petróleo lo que hizo Correa fue endeudarse a pesar de que sus primeros años de gobierno, mire usted, reunió a los pontífices latinoamericanos del anticapitalismo y el anitimperialismo para condenar el endeudamiento externo y declarar a la deuda externa inmoral e ilegítima. Bueno, Correa es el presidente de este período democrático de 40 años que más se ha endeudado. Como no podía endeudarse más la economía se estancó y durante el gobierno de Moreno ha continuado el estancamiento de la economía y el país necesita crecer, porque si no aumenta la pobreza y disminuye el bienestar de la clase media.

Chile, Uruguay, Colombia: ejemplos

A pesar de lo que ocurre ahora en el Ecuador y en otros países de la región, ¿ve usted con optimismo el futuro de América Latina?

Si  hacemos una mirada con cierta perspectiva yo diría que América Latina, a pesar del socialismo del Siglo XXI, a pesar del populismo mexicano y argentino y ecuatoriano, está mejor y los ejemplos de eso son Chile, es Uruguay, sin duda, Paraguay de alguna manera, Panamá, Perú…

Si  hacemos una mirada con cierta perspectiva yo diría que América Latina, a pesar del socialismo del Siglo XXI, a pesar del populismo mexicano y argentino y ecuatoriano, está mejor y los ejemplos de eso son Chile, es Uruguay, sin duda, Paraguay de alguna manera, Panamá, Perú…

¿Y Colombia?

Colombia a pesar de tener el narcotráfico y la guerrilla. Está mejor América Latina y creo que el socialismo del siglo XXI nos ha dejado la lección de que es el mejor camino para aumentar la pobreza, de 30% de la población al 80% como ha ocurrido en Venezuela, o cómo ha ocurrido en estos años en el Ecuador  —no tanto, no tanto—, gracias a la dolarización.

En el panorama político de los últimos 20 años o más, los partidos socialdemócrata y demócrata cristiano, antes tan fuertes, han perdido peso e importancia.

Ese es un problema ya de fondo de la política latinoamericana. De la misma manera que como lo decía (Winston) Churchill la democracia es el peor sistema de gobierno con excepción de todos los demás; yo diría que el partido político es el peor sistema de organización de la participación política con excepción de todos los demás. No se ha inventado una institución mejor que el partido político para sostener, instrumentar y administrar la democracia. Desafortunadamente hay una crisis muy grande de los sistemas de partidos en América Latina, de alguna manera el éxito de Chile y de Uruguay, se explica, no es la única causa, en que tienen un sistema de partidos, con todas sus debilidades, pero tienen un sistema de partidos. En cambio aquí en el Ecuador Correa cosechó el desprestigio de los partidos provocada por la crisis económica de las décadas perdidas de los años ochenta y noventa y el primer paso para llegar a la dictadura es acabar con los partidos. Eso pasó en Venezuela y ha sucedió en Ecuador. Con todos sus defectos, en Venezuela el Copei y Acción Democrática y sus líderes eran bastante más competentes, democráticos y honrados que estos corruptos y criminales gobernantes de la Venezuela de hoy.

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