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Ignacio Bartesaghi: "Es incomprensible que un canciller vaya en contra de lo que dice el presidente"

El académico opinó que la llegada de Francisco Bustillo al Palacio Santos evitará descoordinaciones con el presidente, y dijo que China debe ser el gran “plan B” ante una paralización del Mercosur

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13 de julio de 2020 a las 05:04

“El Mercosur debe sincerarse” y uno de sus desafíos centrales en los próximos años será “evitar un quiebre de los consensos básicos” que se alcanzaron en los últimos años, dice Ignacio Bartesaghi en Mercosur, su desarrollo normativo frente a las tendencias mundiales, su último libro.

El académico, decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica y director del Departamento de Negocios Internacionales e Integración de esa casa de estudios, considera que China es el gran “plan B” para Uruguay ante una “paralización del Mercosur”, surgida a raíz de las reticencias mostradas por el gobierno argentino encabezado por Alberto Fernández.

En entrevista con El Observador, Bartesaghi opinó que el presidente Luis Lacalle Pou debe tener “fineza diplomática” y reimpulsar la “diplomacia presidencial” si quiere obtener logros en política exterior, se mostró crítico con la gestión de Ernesto Talvi al frente de la cancillería, dijo que no le gustó la forma en que se produjo su salida y tiene expectativas acerca de lo que pueda hacer Francisco Bustillo en el cargo.

¿Cuáles son los consensos básicos que alcanzó el Mercosur en los últimos años?
En la agenda externa, se abrieron negociaciones con Canadá, Singapur y Corea del Sur. Se cerró con la Unión Europea y el EFTA. Se suspendió a Venezuela por el Protocolo de Ushuaia y se puso en veremos el ingreso formal de Bolivia. En la agenda interna se reformó el Mercosur institucional, se eliminó la figura del alto representante, se fue para atrás con el Parlamento del Mercosur, se eliminaron órganos que estaban subutilizados y se priorizó la parte de contrataciones públicas e inversiones.

¿Por qué se pueden romper esos consensos?
Alberto Fernández tiene otra visión sobre Venezuela y quiso bajarse de las negociaciones en curso, aunque después se arrepintió. Hay una señal de que Argentina no se quiere abrir al mundo: pone reparos a Corea del Sur y dice "no me sirve Canadá ni Singapur". A la vez, Bolsonaro quiere un Mercosur bilateral, entonces no hay una misma visión entre Argentina y Brasil, que son el Mercosur. Si piensan distinto estamos muy mal.

¿Qué rol puede cumplir Uruguay para evitar esos retrocesos?
No puede hacer mucho. Puede potenciar el vínculo con la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel; seguir de cerca la revisión jurídica del acuerdo para no demorarse mucho con el ingreso a la traducción, porque la Unión Europea no tiene capacidad para traducir dos al mismo tiempo y por lo tanto tiene que entrar antes que el de México –si no, fuimos–; evaluar con mucha fineza diplomática si Argentina decide ir para atrás con las negociaciones en curso y establecer un mecanismo de negociaciones diferenciales; lanzar el diálogo Mercosur-China, que nadie te puede decir que no. El presidente dijo (en la cumbre del Mercosur) que es una omisión no responderle (a China). Yo agrego que no hacerlo es irresponsable.

"Dejemos de lado la utopía del Mercosur de ser una unión aduanera y un mercado común". Ignacio Bartesaghi, decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica

Espacio para buscar caminos bilaterales hay. ¿Existe voluntad política?
Ahí es diplomacia presidencial. Si Lacalle Pou paga los costos y negocia, sale. Si no, pasa lo que le pasó a Vázquez, que se paró al lado de Xi Jinping y dijo que iba a cerrar un TLC con China en dos años. Mauricio Macri y Michel Temer le dijeron que había entendido mal y acá hubo restricciones internas. China es el gran plan B ante una paralización del Mercosur.

¿Este gobierno ha dado señales de acercamiento a China?
Lamentablemente, las señales que dio Talvi y su equipo respecto a China fueron malas. Se está demostrando más afinidad hacia Estados Unidos y un alejamiento hacia China.

¿Pero eso provino de la cancillería o el gobierno?
Inicialmente puede ser que Lacalle Pou haya mirado más para Estados Unidos, pero luego comenzó a equilibrar e hizo expresa su voluntad de no alineamiento, y lo dejó claro en el discurso del Mercosur. En cancillería he escuchado visiones muy antiguas sobre China. Espero que Bustillo implemente los cambios y logre dimensionar apropiadamente lo que es China en el concierto internacional y para Uruguay. No estoy diciendo China sí, Estados Unidos no. Estoy diciendo los dos.

Pero ante cada acercamiento se deslizan ciertas amenazas de Estados Unidos. Por ejemplo a través de su embajador, en temas como telecomunicaciones.
China también hace su trabajo, es parte de lo que hacen las embajadas. Tú tenés una agenda con Estados Unidos y otra con China. Con uno hablás de unas cosas y con otro de otras. Es importante tener fineza diplomática y pragmatismo en las relaciones internacionales. Con EEUU discutiremos los 5G en su momento, pero Estados Unidos no quiere un TLC contigo, no respondió y no va a responder, mientras que China te lo plantea cada 15 días.

El libro habla de la necesidad del Mercosur de sincerarse, una idea que también expresó Lacalle Pou en su discurso. ¿Cómo puede ocurrir ese sinceramiento?
Hay un camino concreto que podemos trabajar en los seis meses de presidencia y otro que es más de mediano y largo plazo, que es el que demuestra el libro y tiene que ver con lo que dice Lacalle Pou del "Mercosur de papel". Tras analizar 3.477 normas, hay un Mercosur de papel porque de esas normas aprobadas, el 69% están vigentes, pero de esas, solo el 53% de las que tienen que ver con lo económico-comercial están vigentes. En el Mercosur real, casi la mitad de las normas no están vigentes. Eso es gravísimo. No hay sesión de soberanía en los temas más importantes, hemos avanzado muchísimo en lo institucional, en lo político, pero no hemos avanzado en lo que realmente importa. ¿Sos un mercado común? ¿Sos una unión aduanera? ¿Sos una zona de libre comercio? No. Vamos a sincerarnos, a quedarnos en una zona de libre comercio que queremos mejorar y perfeccionar, y dejemos de lado la utopía de ser una unión aduanera y un mercado común.

Las amenazas de Argentina parecen estar claras: proteccionismo, estancamiento del bloque y demora en la puesta en marcha de los acuerdos. ¿Cuáles son las de Brasil?
Su visión tan contraria a China. Esa alineación automática a Estados Unidos nos complica. Su visión sobre el ambiente, la reforma de los organismos internacionales y algunos puntos sobre los derechos humanos. La agenda de Bolsonaro no favorece. Lo que sí favorece y no lo tomamos, porque en la cancillería estuvimos distraídos los primeros cuatro meses, es su visión bilateral, moderna del Mercosur, y a ese tren no nos subimos a tiempo. Tampoco el desliz de Argentina. Perdimos una gran oportunidad.

¿Cuánto espera que cambie con Bustillo?
Ya dio señales interesantes, como mantener a Carlos Pérez del Castillo como embajador en la Unión Europea. También revisará la diplomacia 5.0, por ahí no va la reforma de la cancillería. Hay que ver si mantiene las direcciones y a quién escucha en la cancillería.

Por lo pronto relevó al jefe de gabinete (José Luis Rivas) y al director general de Asuntos Técnico-Administrativos (Pablo Scheiner).
Son necesarios. La cancillería necesita aire nuevo, cambiar algunos actores y leer bien la realidad; que las misiones diplomáticas cumplan roles estratégicos. Brasilia, Buenos Aires, Bruselas, Shanghái y Washington son las que tienen que tener un contacto permanente. Tengo expectativas de que haga una buena lectura, es de confianza del presidente, se va a dar ese alineamiento básico entre presidente y canciller. Es incomprensible que un canciller vaya en contra de lo que dice el presidente. En contra puede ir a puertas cerradas, hay que discutir con el presidente, pero con las puertas abiertas, no. Esto de decir "discrepo con la designación en el BID" no es la forma.

¿Cómo vio la salida de Ernesto Talvi?
No me gustó cómo se dio el proceso. Empezó a hacer públicas diferencias con el presidente, y después cometió el error de decir "me voy" pero no cuándo. Lo que más llama la atención fue el final: esa presentación de la diplomacia 5.0 en la mitad de la cumbre del Mercosur, participar del CMC pero irse en la tarde, dejar al presidente solo en el discurso de asunción. Se tendría que haber ido el fin de semana.

¿Se descuidó la agenda de la política exterior?
Sí, en momentos clave, especialmente la agenda regional. Por eso perdimos oportunidades y por momentos estuvimos sin rumbo.

¿Qué características tendrá la gestión de Bustillo?
Va a ser un canciller de peso político. Es apreciado por todos los partidos políticos, es reconocido en la región, tiene buena relación internacional con actores relevantes de la diplomacia. Lo más importante es la continuidad a las visiones del presidente. Lacalle Pou tiene ideas en política internacional, hay presidentes que no.

¿Había descoordinaciones con Talvi?
Sí, claro. En ese sentido, y de visión.

¿Pero coyunturales o de fondo?
Creo que había diferencias filosóficas, de ideales de cómo mirar la política internacional. Lo del BID lo deja bien claro. Hay algo filosófico en las diferencias, que se terminó expresando en diferencias puntuales, pero había diferencias de fondo, y naturalmente que eso no puede ocurrir.

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