No importa el desplante de la cumbre virtual; ni que el exabrupto de Alberto Fernández sea más que eso y refleje la postura real del gobierno argentino. Uruguay persiste en un reclamo a los socios del Mercosur para negociar acuerdos para liberar el comercio y abril será un mes clave para eso.
No alcanza con levantar la voz, con mantener la bandera del reclamo ni con hacer los deberes técnicos para llegar al encuentro de cancilleres con alternativas diversas para que digan que no a varias, pero sí a una.
La misión es compleja pero necesaria para el país, y una gran oportunidad para el canciller, Francisco “Pancho” Bustillo, para demostrar al sistema político, a las cámaras empresariales y a algunos académicos especializados en comercio, que sí puede ser el generador de un hecho histórico, que Uruguay viene esperando hace 20 años.
Es ahora, decía el jingle de campaña electoral de Lacalle Pou, y eso sirve como “grito de guerra” para poner inteligencia, esfuerzo, capacidad técnica y manejo político y diplomático en este abril, para despejar el camino de integración comercial.
Ahora es el momento de pasar a los hechos.
Leonardo Carreño
El ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Bustillo
La historia de la integración latinoamericana es una ficción, es un collar de discursos vacíos de una hermandad que no es tal, pero que queda bien expresar como señal de voluntad política. La coincidencia política de una sintonía ideológica entre los gobiernos de cada época, ha derivado en algunas ocasiones en acercamientos, que generan expectativas falsas, y en otras en peleas de recreo en el patio escolar.
Latinoamérica no es un bloque sino una región geográfica y los sueños integracionistas de algunos líderes se dieron contra un muro. Veamos el collar de tratados de intención de una integración comercial que cuesta mucho.
- La Gran Colombia se fundó en 1819 y duró 10 años con un gobierno que abarcó un territorio amplio, pero las luchas internas disolvieron lo que pretendió ser una gran nación, y dio lugar a varios países: Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela y territorios que serían partes de Brasil, Perú, Nicaragua y Honduras.
- La Confederación Perú-Boliviana duró de 1836 a 1839 con tres estados: Nor-Peruano, Sud-Peruano y el Estado Boliviano, lo que se disolvió con sangre americana derramada.
- La República Federal de Centroamérica duró una década y media, pero en lugar de mantenerse unidos, dieron lugar a varios estados: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica (y aquel gran estado también comprendió parte de lo que fue México y Belice).
- En 1960, los 10 países sudamericanos y México crearon la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (Alalc) con un tratado en el que se comprometían a crear una zona de libre comercio en un plazo de 12 años
- En 1969, por el acuerdo de Cartagena se formó la Comunidad Andina de Naciones (CAN), en paralelo a la Aladi, con Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Chile, para lograr integración comercial
- En 1972 vencía el plazo de ALALC para lograr una zona de libre comercio, por lo que los países se reunieron en Caracas y ante la falta de avances, dispusieron una prórroga hasta 1980
- En 1975, por el Tratado de Panamá, 26 estados crearon el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA), cuya función es “concertar posiciones y estrategias comunes en materia económica” en foros internacionales, así como “impulsar la cooperación y la integración” en la región.
- En 1980 vencía el plazo de la Alalc y no había chance de libre comercio y los países transformaron esa organización en otra nueva, con sede en Montevideo: la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi).
- En 1991 se concretó algo firme en acuerdos comerciales, con la firma del Tratado de Asunción por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, el Mercado Común del Sur (Mercosur, 1991).
- En 2004, en La Habana, Cuba, fue creada el ALBA, Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) para la colaboración y complementación política, social y económica entre países de la región
- En 2008, en Brasilia se reunieron 12 presidentes de la región y crearon la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) para la integración regional e internacional.
- En 2010, en Playa del Carmen de México, 32 países crearon la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) como “mecanismo para promover la integración y desarrollo de los países latinoamericanos y caribeños”.
- En 2011, Chile, Colombia, México y Perú, fundaron la Alianza del Pacífico (AP) como una iniciativa de integración regional,
- En 2019, los presidentes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y el embajador de Guyana en Chile suscribieron la creación del Foro para el Progreso de América del Sur (Prosur).
AFP
El presidente de Argentina, Alberto Fernández, durante la cumbre del 30° aniversario del Mercosur
Organismos, instituciones, cargos, cumbres, declaraciones, bla, bla... El Mercosur sí fue concreto y avanzó rápido en sus primeros tiempos aunque se desvirtuó luego y se desnaturalizó después.
En 2006, el Uruguay tuvo la oportunidad de un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos pero el presidente Vázquez no tuvo apoyo político interno.
Ahora aparece una chance de acuerdo con China, y eso sí puede obtener consenso político de oficialismo y oposición. Hay que negociar rápido y bien.
Diplomático de elogiada carrera, “Pancho” Bustillo es visto con juicios críticos en el ámbito empresarial, e incluso en círculos políticos progobierno, por entender que aparece como resignado a que no haya caminos abiertos, por sentir que no da señales de jugarse todo a la apertura comercial. La votación sobre Medio Oriente, aunque no fuera decisión exclusiva de RREE y contara con aval presidencial, contribuyó a sumar malestar empresarial con el ministro.
Bustillo es uno de los embajadores con más experiencia, es un negociador hábil y es hombre de confianza del presidente. Sabe que el presidente, y el país, precisan sí o sí que se abra la puerta. Parafraseando la canción de Spinetta Jr. y Horvilleur, el coro canta: “¡es tuya, Pancho, reclamala, Pancho, es tuya!”. El Uruguay precisa que el canciller pida la pelota y no la suelte hasta convertir el gol, y gritarlo con emoción, porque tanto importa el gol como la forma de celebrarlo.