Boomerang es una de esas pocas bandas nacionales que quedan desde los lejanos comienzos del 2000 cuando el campo era fértil y los grupos brotaban como yuyos.
Formados en 2003, editaron su primer disco, Premiere, dos años después. En 2009 lanzaron Complicado, pero fue el año pasado cuando la banda dio un vuelco: dos de sus miembros, el guitarrista y cofundador, Martín Sanjinés, y el tecladista Álvaro Sánchez siguieron su camino, separado del de Boomerang.
Con nuevo guitarrista, Luis Angelero, y un disco en camino, la banda busca dejar atrás una etapa para comenzar una nueva. El vocalista y cantante Gonzalo Zipitría y el baterista Nicolás Rodríguez hablaron con El Observador sobre su sonido renovado y el show que estrenarán mañana en la Sala Zavala Muniz.
Este show marcará un regreso de la banda, ¿cómo será?
Gonzalo Zipitría: Se llama Zavala Muniz. Uno, Dos, Tres, Va, y el concepto fue dividirlo en tres bloques para hacer pasado, presente y futuro. Un primer momento tendrá nuestros mejores temas, los que pensamos que son los más representativos y nos gusta tocar. Un segundo bloque con invitados especiales, donde vamos a interpretar temas de ellos. Va a estar Fede Lima, que lo conocemos de la vuelta, y Pedro Dalton, de Buenos Muchachos, que es la banda que más nos gusta en este momento. Después de nueve años de laburo, ya casi diez, llegamos a la Zavala Muniz y quisimos darnos esos gustos.
Nicolás Rodríguez: también van a estar Gabriel Peluffo y Garo Arakelian...
GZ: ... que es amigo nuestro. Vamos a tocar un tema suyo que nos da mucho placer, desde una perspectiva de Boomerang.
NR: En el tercer bloque va a estar todo lo nuevo que estamos haciendo, con este formato nuevo que tenemos. Somos cuatro ahora, ya no cinco. Y vamos a hacer un adelanto del tercer disco.
¿Van a estar probando ese material nuevo?
GZ: Sí, y más que nada a la banda. Se fueron dos miembros y ahora estamos probando otras alternativas. Y nos encantaron. Entró Luis, que es una pata importante de la banda. Y con él descubrimos que podíamos componer desde otras perspectivas y otros lugares.
Con relación a la nueva integración, ¿cómo cambió la banda?
GZ: Cambió mucho justamente por eso. Teníamos una dinámica de composición y de ensayo que era totalmente distinta. Y también en cuanto a la experimentación. Al irse el teclado, que para nosotros era protagonista, todo eso lo suplimos con otros sonidos, otros ambientes y dejamos que las canciones respiren más. Estamos haciendo las cosas un poco más simples.
¿Es un poco más roquero?
GZ: Sí, más roquero pero más simple. Más despojado de toda carga, de arreglos.
NR: Eso no quita que en un futuro no tengamos otro tecladista. Lo que sí ahora encontramos una dinámica de laburo que está buena: estamos supliendo el teclado con efectos de viola, mucha voz y coros. Luis y yo estamos cantando.
GZ: Y la composición es distinta porque Luis empezó a colaborar. Y tiene un estilo totalmente diferente al nuestro, y es buenísimo. Apareció con 10 mil aparatejos y empezamos a tener otras alternativas de sonido. No necesitábamos tener el teclado de colchón, sino que ahora las canciones respiran mucho más. No dejan de ser algunas pop. Ahora estamos más primitivos haciendo música. Una canción puede sonar más a Black Sabbath pero más actual y otra puede sonar pop a morir.
¿Se adaptaron a esta nueva circunstancia también cambiando la forma de tocar?
GZ: Exacto. Y eso es lo que queremos mostrar en el tercer bloque. Porque va a haber un tecladista en el primer bloque, además de algunos invitados amigos nuestros como Martín Ariosa y Seba Cáceres, de Vieja Historia, complementando la primera parte que es como una etapa.
¿Este show es también el cierre de una etapa?
GZ: Exactamente.
¿Para cuándo se podría esperar el nuevo disco?
NR: Este show lo vamos a grabar para un CD y DVD para editar antes de fin de año.
GZ: Y ya tenemos tomada la decisión de que el año próximo salga el otro. Y, como decíamos antes, está bueno que una banda que ya está casi cumpliendo 10 años pueda darse un lujo de estos. No es de vanidoso ni nada. Es un momento que está bueno plasmarlo. Y es como decías, dejar atrás toda esa etapa y empezar de nuevo.
¿Luego de Complicado, que salió hace ya tres años, estaban necesitando salir de nuevo con un material nuevo?
GZ: Sí. Estamos en un momento recopado. Se sumó gente a la banda, y le hizo bien. Empezamos a disfrutar de volver a tocar después de mucho tiempo. Teníamos la necesidad sí o sí de hacer algo nuevo. Y se dio naturalmente. Estamos vivitos y coleando. Por eso también tenemos ganas de seguir haciendo cosas y de que pasen cosas. Boomerang en realidad nunca llegó a estallar, pero sobrevivió a toda una época de la que, quieras o no, no ha quedado ninguna banda.
Claro, vienen de la misma camada de Astroboy y del llamado brit pop nacional
GZ: Por eso mismo quisimos hacerlo. Queremos romper el estigma del brit pop. Nosotros no somos brit pop. La banda suena más yanqui ahora que nunca. Por ahí hacíamos una cosa que no tenía nada que ver. Ya pasaron casi 10 años y quieras o no uno evoluciona y no se puede hacer lo mismo que hacías antes. Si no cambiás te estás mintiendo.
¿Y así avejenta Boomerang?
GZ: Sí, prefiero decir que avejentamos antes que maduramos.
NR: Nunca terminás de madurar.