29 de julio de 2015 5:00 hs

Hace 32 años, Chris Lowney decidió dejar su vida como seminarista de la Compañía de Jesús y entró al mundo de Wall Street. Durante 17 años trabajó en la financiera JP Morgan y llegó a ocupar el cargo de director ejecutivo en cuatro países. En 2001 se retiró y comenzó una carrera como escritor, consultor y conferencista. En 2004 publicó su primer libro El liderazgo al estilo de los jesuitas. Al asumir el papa Francisco (proveniente de esa orden) le encargaron escribir sobre el pontífice. El resultado fue el libro Papa Francisco: lecciones de liderazgo, que fue el eje de la conferencia que Lowney brindó la semana pasada en la sede de Isede, en Montevideo.
Señaló tres puntos claves que los ejecutivos pueden aprender del estilo de Francisco: ser ejemplo; ensuciarse los zapatos, es decir, estar en contacto con la realidad; y tener un hábito de reflexión.

¿Qué aprendió en sus tiempos en JP Morgan y Wall Street?
Cuando me inicié, asumí que todo sería sobre números. Fue interesante ver que la mayoría de los problemas y los desafíos eran humanos. ¿Cómo motivar? ¿Cómo hacer que la gente trabaje en equipo? Otra cuestión fue el tema del riesgo. Mi formación me llevaba a ver el riesgo como algo malo: riesgo de equivocarse, de cometer pecado, de ir al infierno. Pero en los negocios se trata de tener el coraje de probar, y la voluntad de hacerlo.
Los outsiders asumían que –como yo tenía formación jesuita y el resto había ido a escuelas de negocios–, todos eran "tiburones" en Wall Street y yo debía ser el más ético. Sí era el más educado en materia moral, pero vi que había una diferencia grande entre saber y ser valiente en temas morales, es decir, hacer lo correcto. Trabajé con muchas personas a las que admiro por su valentía moral, al tiempo que, desafortunadamente, también hay personas que le han dado a la industria una reputación terrible.

¿Por qué cosas están preocupados los ejecutivos hoy?
En mis charlas hablo sobre aceptar la realidad de que el ambiente de negocios es incómodo: demasiados cambios, muy rápido, mucha complejidad, mucha información, mucha confusión. Hay que ser capaces de continuar operando y liderando en un entorno difícil. La gente se siente identificada cuando toco este fenómeno, en cualquier parte del mundo. Estamos siendo forzados a operar en ambientes que no son naturales.

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Entre otras cosas, usted aconseja tomar pausas para reenfocarse.
Una de las prácticas de los jesuitas es tomar unos pocos minutos dos veces por día, para examinarse, pensar por lo que uno está agradecido, sus propósitos, evaluar las últimas horas. Para los jesuitas es un proceso espiritual, pero cuando trabajé en negocios también lo vi como como una herramienta poderosa para los negocios o para la vida moderna, que es tan caótica.

Dijo que hay que dejar de "flotar en un río de estímulos externos".
Sí, muchas veces uno gasta su tiempo solo en lo siguiente que llega a su escritorio. Tal vez no es lo importante, pero es el e-mail que llega ahora. Un líder debería estar pensando en qué es lo más importante que la empresa debe estar haciendo en este momento, pero a menudo solo está reaccionando a los problemas que le traen. Es una práctica crucial hacer esta reflexión para reenfocarse. En negocios se ve como una pérdida de tiempo. Tenemos que cambiar esa cultura y darnos cuenta que estamos haciendo algo fundamental al parar y definir qué es lo importante.

¿Cómo hace un líder para ayudar a su equipo a manejar el estrés?
Lo mínimo que puede hacer para ayudar es conocer esta realidad. Ser un buen líder es decir: ok, estamos trabajando en un ambiente incierto y competitivo, qué es lo que podemos mejorar y que otras cosas simplemente tenemos que manejar. Muchas veces los líderes están temerosos de abrir este diálogo.

¿Por qué?
Porque no tienen suficiente confianza en la madurez de su propio equipo. Piensan que si hablan de cómo mejorar, harán sugerencias estúpidas para trabajar menos. Pienso que la gente no es así, sino que es muy responsable, entiende que hay que obtener resultados. La gente va a hacer sugerencias realistas, no estúpidas.
Se necesita que cada persona de la organización muestre liderazgo e iniciativa. Tenemos una enfermedad en materia de cultura empresarial que es asociar el liderazgo solo con los grandes jefes famosos. Siempre trato de corregir esta percepción equivocada. Hasta los juniors tienen oportunidad de mostrar liderazgo a su manera.

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