14 de marzo 2014 - 20:17hs

Serio como perro en bote, considerado entre sus colegas como uno de los analistas más solventes y midiendo cada palabra porque considera que el efecto de las apreciaciones de los expertos pueden tener a veces un efecto no deseado sobre los agentes económicos sean estos empresas o familias. Pablo Rosselli es de los economistas que no suele salir a la opinión pública con frases estridentes ni se enfrasca en polémicas con colegas o gobernantes de turno. Como socio en Uruguay de la consultora Deloitte , es consciente de que sus palabras pueden afectar las expectativas y por eso mide con precisión cirujana sus dichos sin dejar de expresar lo que piensa. En su confortable despacho de la calle Juncal charló con El Observador sobre la marcha de la economía global y local y advirtió que con los recientes anuncios oficiales para morigerar la inflación el gobierno “compra tiempo” pero que la solución de fondo requiere un “ajuste” en el conjunto de las políticas macroeconómicas.

¿Cómo observa la marcha de la economía mundial y regional y a qué entorno debería atenerse Uruguay en el corto y mediano plazo?
Desde la perspectiva de Uruguay el contexto se está volviendo más desafiante. Por un lado, tenemos un panorama en el cual en los próximos años vamos a ver un fortalecimiento del dólar en el mundo, lo que ya empezó el año pasado después que (Ben) Bernanke (el extitular de la Reserva Federal de Estados Unidos) anunciara en marzo que iba a comenzar un reducción en el ritmo de expansión de la cantidad de dinero, de los estímulos monetarios. Todavía hay una perspectiva en la cual las tasas de interés van a seguir siendo bajas por un par de años pero el solo anuncio de que los estímulos monetarios se irían reduciendo paulatinamente ha pautado un marco internacional nuevo en el cual los inversores miran con mucho más preocupación que en el pasado algunos de los desequilibrios que se estaban observando en las economías emergentes. Junto con ese cambio estamos viendo que hay cierta tendencia de fortalecimiento de las acciones en los países desarrollados y cierto debilitamiento de las acciones en los países emergentes. Cierta tendencia de fortalecimiento del dólar y de aumento del riesgo país en los países emergentes. Todo eso configura un escenario de paulatino cambio de portafolios con flujos de capitales saliendo de algunas economías emergentes. En ese escenario, los inversores muestran una creciente preocupación y le atribuyen una creciente importancia a los países con problemas en sus fundamentos macroeconómicos, es decir, países con elevada inflación, con déficit fiscal y de cuenta corriente elevados son los que lucen más vulnerables ante este nuevo entorno internacional. Junto con ese cambio del contexto internacional se aprecia cierta tendencia de debilitamiento en el precio de los commodities y, aunque los precios de los productos que Uruguay exporta siguen promedialmente en valores altos, ya han dejado de crecer hace varios años y muestran cierta tendencia a la baja con lo cual si uno mira el horizonte de mediano plazo es de más desafíos para los mercados emergentes en particular que van a ver una mayor escasez de financiamiento externo y los países que están gastando más de lo que producen con déficit fiscal y de cuenta corriente van a tener que ajustar sus niveles de gasto. Esa es una tendencia general de más desafíos para las economías emergentes de la cual Uruguay no se va a escapar aunque es cierto que los inversores van a distinguir entre los países mejores preparados. Es verdad que Uruguay está mejor preparado para ese nuevo entorno pero no deja de ser un escenario más desafiante. El otro punto relevante para Uruguay son nuestros dos grandes vecinos, empezando por Brasil que está dentro de los llamados 5 frágiles junto a India, Indonesia, Turquía y Sudáfrica porque luce a los ojos de los inversores como vulnerable ante el nuevo contexto internacional porque tiene una combinación de elevada inflación y altos déficit fiscal y de cuenta corriente. Esos países van a tener que procesar ajustes relativamente significativos.

¿Cómo impactará en los vecinos?
Cuando miramos a Brasil vemos que luce menos atractivo de los inversores porque está caro en dólares, crece muy paco hace dos o tres años y a mi juicio todo eso se va a terminar resolviendo mas temprano que tarde con una suba significativa del tipo de cambio. Entonces tenemos que pensar que en los próximos años Brasil, -nuestro principal socio comercial- va a ir procesando un abaratamiento significativo en dólares. El dólar va a subir en Brasil. Y luego tenemos la situación en Argentina que genera una enorme incertidumbre y el escenario más probable parece ser el de estanflación y donde el valor relevante del dólar para Uruguay también tenderá a crecer porque va a tener que abaratarse en dólares y para Uruguay eso supone otro impacto negativo bien significativo porque el esquema de desdoblamiento cambiario que tienen determina que el dólar paralelo o el blue siempre sea el más caro y ese es el valor relevante para los turistas que vienen a Uruguay y para los uruguayos que deciden gastar allá. No es casualidad que tengamos un superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos de apenas 1% del PBI y ese es el valor más bajo desde fines de los años 80. Argentina está retornando de alguna manera al escenario de estanflación con tipos de cambios múltiples, muchas distorsiones en la economía. El sector turístico uruguayo va a tener que convivir varios años con una demanda de argentinos pobre y el sector comercio también por la diferencia en los precios relativos que se traduce en mucho gasto de uruguayos allá, lo que afecta al comercio local.

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¿Cuál que son los principales problemas y desafíos que enfrenta la economía uruguaya en? Vamos a seguir creciendo este año y el próximo o nos encaminamos a un cambio del ciclo económico?
Todavía la economía uruguaya va a seguir creciendo entorno a 3% porque tiene algunas fortalezas muy importantes. Sigue siendo atractivo para la inversión extranjera directa, el gobierno ha conformado una posición muy sólida de reservas internacionales, el plazo de la deuda pública es muy elevado y no va a encontrar problemas de necesidades financieras en los próximos dos años. Hoy no tenemos los riesgos sobre el sistema financiero que se materializaron en el 2001-2002. Tenemos un stock de créditos bajo por lo cual no hay un riesgo de crisis de sobreendeudamiento, el stock de depósitos de no residentes es muy pequeño en el total y también tenemos una razonable felixibilidad cambiaria. Pero ahí empiezan los peros porque Uruguay llega a este entorno con una inflación extremadamente alta que está obligando al Banco Central a mantener una tónica contractiva en su política monetaria desde el 2012 y a nuestro juicio es la explicación de los problemas de competitividad. Uruguay tiene hoy una competitividad 20%- 25% más baja que la media histórica con Brasil y estamos caros frente a Estados Unidos, Europa y todos nuestros socios relevantes. La economía continúa creciendo pero cada vez más basado en la demanda interna porque los sectores exportadores están mostrando una clara desaceleración. Eso se traduce en otros desequilibrios, por ejemplo en un déficit importante de la cuenta corriente de la balanza de pagos que todavía es más o menos financiable con la inversión extranjera. Hay fortalezas que se han debilitado y aparecieron varias luces amarillas porque se está gastando más de lo que se produce. Por ahora, prevemos un aterrizaje suave pero en la medida que la competitividad se siga deteriorando los riesgos de una desaceleración más marcada crecen.

El gobierno de anunció medidas para contener la inflación para evitar los dos dígitos. ¿Cree que serán efectivas o persiste el riesgo de llegar al 10%?
Compra tiempo y lo tenía que hacer. Pero actúa sobre los síntomas y no sobre las causas. El problema de la inflación se debe a que tenemos un ritmo de crecimiento de los salarios muy fuerte, un aumento del gasto público muy fuerte y lo que hace falta es un rebalanceo, un ajuste de las políticas macroeconómicas, un freno en el gasto público. No se debería postergar el ajuste al nuevo gobierno que va a tener que bajar el gasto público y probablemente aumentar algunos impuestos.

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