16 de octubre 2014 - 20:33hs

Aunque señala que el Frente Amplio (FA) está preparado para gobernar sin mayorías parlamentarias, el candidato a la vicepresidencia por la coalición de izquierda, Raúl Sendic, cree que ese escenario es “poco probable”. Además, en entrevista con El Observador, afirmó que el FA no negociará su programa de gobierno con otros partidos antes de un eventual balotaje y dijo que desde su cargo buscará aumentar la eficiencia de la gestión estatal. A continuación un resumen del diálogo.

¿Qué cree que le aporta Raúl Sendic a la candidatura de Tabaré Vázquez?

Lo que creo que aporto es una suerte de empuje de renovación dentro de la fórmula y de proyección hacia adelante. La presencia mía en la fórmula creo que genera esa tranquilidad en los frenteamplistas de que hay una continuidad del proyecto y de que hay una combinación importante entre renovación y experiencia.

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¿Renovación solo generacional o también de otro tipo?

Nosotros hicimos una experiencia de gestión que puede aportar. Estuve al frente de la empresa más grande y compleja del país en los últimos nueve años. Una necesidad importante del país es que el gobierno sea más eficiente en los resultados de la gestión, y esos son aportes que pienso que la experiencia que hicimos puede brindar. No es solo un tema generacional.

En una entrevista con Búsqueda, Vázquez se desmarcó de las declaraciones del presidente José Mujica cuando refirió a la oposición como “alma podridas” y también reafirmó que habrá un solo equipo económico. ¿Comparte esas críticas?

Para empezar por el tema económico, es necesario que haya una sola conducción económica en un gobierno. Es como que se cae de maduro. Un aporte al país son las certezas que hemos dado desde el punto de vista de la gestión económica. Generar una bipolaridad es agregar un elemento de incertidumbre al santo botón. No me parece positivo y no fue efectivo en este gobierno. En relación a cómo se manejan los términos hacia los adversarios, prácticamente no he hablado en toda la campaña de nuestros adversarios. Alcanza con que hablemos de nuestras propuestas. Prefiero calificar sus propuestas. Yo he dicho que algunas de las propuestas que se han planteado son retrógradas y me refiero al significado del diccionario; que están representando hechos del pasado.

Por ejemplo, la propuesta que hizo Luis Lacalle de volver a establecer las razzias son experiencias que Uruguay ya vivió y no dieron resultado. Escuché el otro día que dijo que quería restablecer ese decreto (el de la detención en averiguaciones) y esa propuesta me parece retrograda, que no significa calificar a Luis Lacalle, o a Jorge Larrañaga o a Pedro Bordaberry.

Bonomi llevó adelante operativos de saturación en zonas rojas y hubo quienes los calificaron como razzias. ¿Qué opinión tiene sobre esa modalidad?

Esa experiencia se hizo, pero no eran razzias. Eran operaciones concentradas en un determinado lugar, que además después se dejaron de hacer. Creo que el camino es otro: es el de agregar nueva tecnología, más cabeza, que se formen investigadores, una policía más científica.

Sobre los discursos, la fórmula del FA en distintos actos aludió a la crisis de 2002, habló de la infantilización de la pobreza y criticó a los gobiernos blancos y colorados ¿Cree que eso otorga rédito electoral?

Me parece que tenemos que hacer una reseña del valor que tuvieron estos nueve años para el país. Lo menciono para decir: este era el punto de partida, y era muy complejo. No lo hago como un pase de factura, es un recordatorio de cómo estábamos cuando arrancamos y en nueve años se fue procesando un cambio tan importante en el país.

El candidato plantea una bifurcación de caminos para el 26 de octubre entre dos proyectos políticos antagónicos ¿Cómo se negocia en el Parlamento con esa visión?

Estamos siempre dispuestos a la búsqueda de esos acuerdos. Obviamente que hay dos concepciones distintas de país, pero estoy seguro que hay puntos en los que podemos tener diferencias pero creo que hay que conversarlas y dialogarlas.

Uruguay es de los pocos países de América donde tenemos esta costumbre de diálogo en el sistema político que tenemos que preservar.

¿Pero con la campaña no se va a los extremos?

No veo que el clima de campaña haya sido cargado. En una reunión el otro día entre los dos candidatos uno le reprochó al otro que le había dicho “pompita de jabón”. Hay que mirar las cosas que pasan en América Latina. Acá la campaña recorre los terminos de civilización que tenemos los uruguayos.

¿Si bien su objetivo político es otropensó en cómo sería un gobierno sin mayorías?

Todos los escenarios se pueden dar. Estamos preparados para poder gobernar en un sistema de diálogo con la oposición y de acuerdo con la oposición en caso de que no tengamos la mayoría parlamentaria. Pero yo lo veo como un escenario poco probable. De todas maneras, con o sin mayorías, el diálogo tiene que ser permanente en el Parlamento.

Lo escuché a Luis Lacalle hablar de una ley de urgencia que piensa mandar al Parlamento y la experiencia de las leyes de urgencia no fueron muy buenas en Uruguay. Una ley de urgencia es un mecanismo que obliga al Parlamento a un corto plazo y no es una buena señal desde el punto de vista parlamentario. No es una buena heramienta. Lo que se necesita es diálogo y darle al Parlamento los acuerdos más amplios posibles.

Si tuviera enfrente a un votante colorado, ¿qué le diría?

Le diría que el único programa que podemos conocer de un próximo gobierno es el programa del FA. Cualquier otra posibilidad va a requerir una negociación programática. Lo que decimos a todos los uruguayos es que el único que hoy garantiza ese nivel de seguridad y certeza es el programa del FA; por eso, nos parece importante que tengamos el más amplio respaldo para poder llevarlo adelante.

¿Entonces el FA no negocia programa después de la primera vuelta?

No. No se negocia.

Una de las leyes que va a tener que implementar un eventual gobierno del FA será la regulación del cannabis ¿Se siente cómodo con esa ley cuando en un principio la rechazaba?

He tenido algunas dudas sobre este proyecto, sobre todo en la mentalidad de los jóvenes y de los adolescentes cuando se empieza como a correr la barrera de lo prohibido. Ahora el proyecto ya está firme, hay que trabajar en la reglamentación, hacer la experiencia e ir evaluando para saber si el camino es el correcto.

¿Si el gobierno hace una valoración negativa qué pasa?

Hay que echarla para atrás. Seguro.

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