Lo primero que surge preguntarle al economista Gabriel Oddone cuando se le ven las manos cuarteadas –como si hubiera estado trabajando en el campo– es si alguna vez se subió a un arado, ya que el presidente José Mujica descalificó recientemente sus pronósticos macroeconómicos señalando que “nunca” lo había hecho. Pero este profesional que impulsa junto junto a otros integrantes de la Juventud Socialista la denominada Nueva Agenda Progresista (NAP), y es socio del poderoso estudio CPA Ferrere, rehúsa entrar en polémicas con el mandatario y cuenta que las marcas son fruto de una quemadura que sufrió asando salmón en algo parecido, un disco arado. Cree que la izquierda en el gobierno, producto de una conducción económica “razonable ha alcanzado “logros importantes” en materia de crecimiento, inversión y empleo. Pero dice que una eventual nueva administración frentista debería poner el acento en mejorar la distribución del ingreso y decididamente afrontar dos aspectos en los que, considera, “no ha hecho nada”, como la educación y la inserción internacional. Respecto a esto último, Oddone reflexiona que el país debe “jugar fuerte” y negociar acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y “todos” los países que sea posible, aplicando la política de “hecho consumado” aún a riesgo de recibir sanciones del bloque regional, como se hizo con la instalación de la planta de celulosa de Botnia en Fray Bentos en 2005 pese a que se sabía que se estaba violando el tratado del Río Uruguay con Argentina. Advierte que no haber puesto la estabilidad fiscal en el centro de las políticas macroeconómicas provocará que el aterrizaje de la economía sea menos suave del que podría haber sido. A continuación una síntesis del diálogo que Oddone mantuvo con El Observador en su oficina del tercer piso del nuevo Edificio Ferrere en Ciudad Vieja.
¿Cómo observa el contexto económico mundial y regional y qué debe esperar Uruguay en el corto y mediano plazo?
El contexto internacional se está volviendo menos amistoso para Uruguay aunque parezca mentira por las buenas noticias que provienen del mundo industrializado. En Estados Unidos la economía tiende a consolidarse o a mostrar que la posibilidad de reversión son muy bajas y ayer (por el jueves) tuvimos las declaraciones de Ben Bernanke (titular de la Reserva Federal) anunciando un posible anticipo del final de la política de estímulos monetarios, lo que supondría una anticipación del proceso de aumento de las tasas de interés. Eso supone a mediano plazo un dólar más alto y tasas de interés más altas, lo que para un país como Uruguay implica que los precios de exportación ya no van a ser tan altos por el efecto carry trade. Hay buenas razones para pensar que el flujo de capitales hacia la región ya no va a ser tan positivo y el acceso a financiamiento muy barato tampoco va a estar, y eso pinta un escenario más reestrictivo. Al mismo tiempo, persiste el riesgo en Europa de permanecer en un estado de casi depresión. El otro tema es la región. Tanto Brasil como Argentina atraviesan situaciones dificultosas: Brasil, nuestro principal socio comercial, creciendo de manera decepcionante y con inflación alta, se enlentece, se protege y se abarata en dólares. Argentina, con los desórdenes macroeconómicos que caracterizan a las administraciones Kirchner está convergiendo rápidamente a la estanflación y con cada vez más controles cambiarios pero sin riesgo de desórdenes graves mientras el precio de la soja se mantenga entorno a US$ 400 US$ 450. Todo eso es un escenario para Uruguay de cambio externo, que lo va a inducir a un cambio de ciclo tras el crecimiento de 6% que vivimos desde 2003, con el período de expansión más largo de la historia
¿La economía uruguaya se encamina a un aterrizaje lento y suave o forzoso y violento?
Vamos a ir un crecimiento mucho más bajo, cercano al histórico de 3% con riesgos que hacen de que hacia 2014-2015 converja más al 2% si Brasil se desacelera más y Argentina se desordena más. Pero Uruguay no va crecer menos de 2%. Es un aterrizaje lento. No estamos anticipando en ningún caso riesgo de crisis, pero la política macroeconómica debería haber estado gestionando de una manera más proactiva este cambio de ciclo porque teníamos señales muy evidentes de que teníamos un esquema de precios muy tensionado, con una demanda interna muy fuerte que sabemos que en Uruguay tiene un vuelo muy corto. Veíamos por lo menos desde hace un año y medio que las condiciones externas iban a cambiar y por lo tanto la política macroeconómica debió centrarse en cómo gestionar esta transición con una política fiscal mas prudente, habiendo conservado los superávits fiscal que Uruguay tenía hace tan solo 16 o 17 meses. No creo que en sí mismo haber deriorado la situación fiscal haya sido una fuente de inestabilidad sino que el sector público transmitió la idea de que no estaba alineado a los cambios de escenario que se venían. No digo que la política fiscal sea la única responsable de la inflación pero demostró que no estaba lo suficientemente vigilante de los cambios que se venían. No se puso acento en la estabilidad. No haber puesto la política fiscal en el centro de las políticas macroeconómicas y haber sido procíclicos es lo que va a hacer que el aterrizaje sea menos suave de lo que debió haber sido. Hubiera sido necesaria una política fiscal más prudente y una moderación más anticipada de los salarios de la que va a terminar ocurriendo el año que viene cuando el desempleo empiece a subir.
¿Qué balance hace la política económica de ocho años de gobierno de izquierda?
La política económica razonable ha tenido logros importantes en materia de crecimiento, inversión y desempleo y ahora se deben fijar nuevas prioridades como mejorar la distribución del ingreso, porque hay riesgos de que la clase media comience a reducirse según mostró un reciente informe del Banco Mundial. En infraestructura se avanzó muy poco y se perdió tiempo con las PPP ya que no hay espacio fiscal. En educación no se ha hecho nada por mejorar el capital humano pensando en los próximos 10 o 15 años. En materia de inserción internacional tampoco se ha hecho nada. Se debe buscar una salida unilateral al Mercosur quedando como observador o miembro asociado como Chile, o asumir riesgos. El Mercosur ya no es una herramienta de inserción internacional porque Brasil y Argentina nos arrastran a la parálisis. Se debe “jugar fuerte” y negociar acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y todos los países que sea posible, aplicando la política de ‘hecho consumado’ como se hizo con la instalación de la planta de celulosa de Botnia, pese a que se sabía que se estaba violando el tratado del Río Uruguay con Argentina. A riesgo de sufrir sanciones como ocurrió en La Haya.
¿Qué impacto cree que tendrá en la inflación y el tipo de cambio el nuevo régimen monetario anunciado por el gobierno?
Por la suba del dólar la inflación va a subir peligrosamente a cerca de dos dígitos, este año a 8,3% estimamos.El cambio demuestra que el gobierno no ha exhibido un compromiso creíble con una inflación de 5% y de hecho terminó expandiendo el rango meta aceptando que el centro es 5%. El Banco Central y las autoridades económicas nunca creyeron en una inflación de 5%, sino de 8 o 9%. El haber manejado la política macroeconómica sin poner en el centro la estabilidad fiscal tendrá un costo, no de crisis, pero si de crecer menos. El ministro de Economía dice: ‘hemos armado un seguro de reservas para momentos difíciles’, y lo acepto. Lo que yo digo es: vas a terminar haciendo un uso de ese seguro mayor al que hubiera sido deseable.