8 de julio 2011 - 17:45hs

El cantautor español Víctor Manuel, considerado junto a su esposa Ana Belén como uno de los artistas más representativos del período histórico en el que España dejó atrás el régimen dictatorial de Francisco Franco, vuelve a Montevideo para presentar el espectáculo Vivir para cantarlo.

Desde su casa en Madrid, el creador de Quiero abrazarte tanto, Soy un corazón tendido al sol, Para la ternura siempre hay tiempo y A dónde irán los besos, entre otros trabajos discográficos, habló con El Observador del concierto que ofrecerá el próximo viernes 22 en el Cine Teatro Plaza, donde desnudará el origen de muchas de las canciones que, a lo largo de más de 40 años de trayectoria, lo convirtieron en uno de los compositores más aplaudidos en España y Latinoamérica.

Sin estar ajeno a lo que pasa a su alrededor, Víctor Manuel también habló de la situación política que está viviendo su país, donde el movimiento de los “indignados” no necesita, a su juicio, que los artistas los apoyen con una canción.

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Si mal no recuerdo la última vez que estuvo en Uruguay fue durante la Cumbre Iberoamericana de 2006, cuando estaba de gira con Una canción me trajo aquí, que hizo junto a Ana Belén. ¿Qué recuerda de esa visita y qué espera que pase con Vivir para cantarlo?
Bueno, siempre digo que ir a Montevideo es, para mí, una delicia. Y el recuerdo que tengo más presente, aunque parezca extraño, es el de una ciudad en la que todo el tiempo parece que está por llover…

Una ciudad gris…
No, no, no. Lo que sucede es que aquel concierto estuvo a punto de cancelarse, porque las nubes negras y la tormenta parecían que no iban a tener clemencia. Por suerte, al momento del concierto, el cielo se abrió por completo y pudimos actuar. Luego, lo que quiero que pase con Vivir para cantarlo es obvio: quiero que la gente lo disfrute al menos la mitad de lo que lo disfruto yo o sé que voy a disfrutarlo, porque tengo muchas ganas de cantar en Uruguay como lo estoy haciendo ahora, solo. Nunca lo he hecho. Siempre fue con Ana o con ella y Joan Manuel Serrat y Miguel Ríos. Es más, llevaba al menos 10 años sin cantar solo, siempre cantaba junto a Ana.

¿Y cómo se siente al estar otra vez solo en el escenario? ¿Siente orfandad o más bien todo lo contrario, se siente más libre?
Bueno, es mucho más complicado trabajar solo que acompañado. Cuando no estás con alguien a tu lado sientes que te sobra aire por todos los rincones del escenario y tardas muchas noches, muchas actuaciones, en hacerte de todo el terreno. Pero como ya te lo he dicho, lo disfruto y mucho. Es más, nunca he tenido tanto éxito en mi vida como con este espectáculo. Y no hablo de éxito masivo o de llenar teatros sino de la cercanía que se produce con la gente.

¿Cómo fue el proceso de trabajo de Vivir para cantarlo, cómo fue seleccionado sus canciones, de qué se trata básicamente el show?
Básicamente se trata de un espectáculo de palabra y música, con luces un tanto teatrales y el acompañamiento de piano y guitarra acústicos. El proceso, o al menos lo que me motivó a hacer este espectáculo, fue buscar una fórmula nueva para estar en contacto con el público. Primero, cantando solo, y luego, buscando canciones que me explicaran a mí mismo. Así que me senté a hacer un guión y escribí, escribí, escribí mucho. Busqué canciones desde 1967 a hoy que pudieran ser capaces de contar mi biografía sobre el escenario. En Vivir para cantarlo cuento cómo he ido escribiendo las canciones que canto y por qué las escribo, porque a veces surgen espontáneamente pero otras veces no, otras veces son situaciones que me conmueven y necesito contarlas. Para mí el escenario es como el diván del psicoanalista…

¿En qué sentido?
En mi vida normal soy muy poco hablador, muy reservado, poco comunicativo en definitiva. Sin embargo, cuando salgo al escenario me transformo y soy un torrencial de palabras, me desnudo, cuento mi vida.

Y en esto de contar su biografía sobre el escenario, ¿qué fue descubriendo de sí mismo que no conocía o que creía olvidado?
Bueno, no sé, es muy interesante… Creo que lo más importante que he descubierto es la cercanía con la gente, porque percibo que sienten que estoy hablando de ellos y, la verdad, no es así, hablo de mí. Lo que ocurre es que mi vida es común a la de la gente, siento las mismas cosas por el amor, la amistad, la resistencia…

A propósito de resistencia, ¿cómo vive la crisis por la que está pasando España?
Realmente la situación es complicadísima. Hay toda una generación condenada, a pesar de su extraordinaria preparación, a no poder acceder a un empleo, a no poder vivir, a no poder trabajar. El empobrecimiento de las clases medias es brutal. Lo que pasa es que Europa es un continente envejecido que creyó que ya se había acomodado. Lo cierto es que esto era claro que iba a explotar. Es más, hace tiempo que muchos nos preguntábamos por qué no explotaba algo como lo que hicieron “los indignados”.

¿Y en esa pregunta cabía la idea de que los artistas también salieran a la calle a dar su opinión y apoyar a este movimiento?
Yo por supuesto doy mi opinión, pero este movimiento tiene la suficiente autonomía de líderes sociales a los que se les nota, claramente, que quieren ir por su lado, que no quieren intromisiones de ningún tipo. A mí no me parece justo escribir canciones de esto que está pasando, me parece oportunista y no es leal escribir algo que percibes pero no padeces. Son ellos los que tienen la voz y son ellos los que tienen que gritar y obligar a la clase política a que reconduzcan esta situación gravísima.

¿Qué salida observa a todo esto?
No lo sé, pero ojalá no termine aquí, ojalá que la clase política se anime a mirarlos a los ojos.

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