En el complejo rubro de la producción de espectáculos coexisten varios perfiles de productores, y no todos persiguen obtener siempre el mejor resultado económico. Danilo Astori es uno de los productores más relevantes del Uruguay, aunque como empresario eligió guiarse por su sentido común, sus gustos y su pasión por la música, antes que por los números.
Actualmente, es director de La Trastienda Club Montevideo (franquicia de La Trastienda Club Argentina), representante en Uruguay de la productora Pop Art Music y dueño fundador de su propia productora, Gaucho.
Con Jaime aprendí muchísimo de lo que soy hoy; es la persona que más debe saber de la industria de la música en Uruguay. Súper profesional, me enseñó de todo, a veces indirectamente. Más allá de su amistad, su sola presencia en mi vida ha sido determinante. Puro agradecimiento de encontrarme con alguien así en la vida.
¿Cómo es la modalidad de franquicia de La Trastienda?
Es una franchising de La Trastienda Buenos Aires, somos socios. Ellos tienen un pequeño porcentaje de nuestros shows y compartimos cosas. Por otro lado soy director de una productora que se llama Gaucho, que en realidad es todo, porque lo que hago por dentro y fuera de La Trastienda es Gaucho y/o Pop Art.
¿Cuál es su rol en Pop Art?
Vengo a ser una suerte de oficina uruguaya de Pop Art. En algunos conciertos somos asociados, por ejemplo Franz Ferdinand. Es una gran productora argentina, enorme. Ha hecho los conciertos más grandes de la historia de Argentina, hizo Madonna, la gira de Soda, Roger Waters.
¿Cómo se compone el equipo?
Ahora contamos con equipo de producción que puede producir a cualquier artista. Es un equipo grande. Tengo en la oficina cuatro personas fijas además de mí, que trabajamos en producción. Después hay una suerte de equipo asociado, con mi compañero de ruta y de la vida Claudio Picerno, quien lleva a cabo toda la parte de producción de campo; la parte técnica, la logística, que todo funcione bien.
Entre todas las personas que se encargan desde las redes sociales hasta los mozos y los barman, deben alrededor de 30, 40 personas. Depende de la grandilocuencia del show.
¿Cómo funciona el engranaje de producción al traer a un nuevo artista?
Todo empieza cuando llega la información de que va a tocar tal artista. Primero necesitás el dinero para señar el show y confirmar al artista. Hay una parte de medios; de prensa, se piensa dónde pautar; spots para tv, radio, afiches. Paralelo a eso hay gente que se encarga de la parte logística, los traslados del artista, aviones, traslados locales, qué modelo de camioneta, vidrios polarizados, reserva de habitaciones. ¿Qué come?, ¿cuántos son?; un montón de detalles que hoy Uruguay lleva a cabo perfectamente.
¿Cuáles son los criterios para traer a un artista?
Lo sigo viendo desde un punto de vista muy lírico. No soy el típico productor que está solo para hacer negocios. Por supuesto que me interesa el negocio, pero además trato de transitar un camino en el cual yo me sienta feliz. Nunca voy a traer a Pimpinela, por más que sea un negocio millonario.
¿Qué hace que un artista quiera volver a trabajar con usted?
Hay un interés por mi parte de interactuar con los artistas y con su banda. El tiempo me ha dado la razón. Creo que es muy importante tomarme el tiempo –o que mi equipo se lo tome–, para estar con los artistas, cuidarlos, acompañarlos, que se sientan bien en su paso por Uruguay; es un plus que tenemos. Ya hemos tenido recompensas artísticas por eso.
Por ejemplo que vuelva a tocar Franz Ferdinand o que Queens of the stone age vuelva a tocar, y en la Trastienda, son goles que pasan porque los convencí yo. No es fácil hacerles entender lo bueno que es que toquen para los fans en un lugar pequeño con entrada cara y agotada, en vez de un show de arena para no menos de 5.000 personas. Ahí se ven los frutos, todo ese trabajo que desarrollamos.
¿Qué artista le gustaría traer?
Tengo a varios. Arctic Monkeys me hubiese gustado, pero no lo ganó Pop Art en Argentina y lo perdimos.
¿Qué cambió en estos años?
Primero cambió la cantidad de shows que hacemos, que por momentos es abrumadora. A veces tenemos que decir que no a pedidos de artistas porque no podemos económicamente o porque Montevideo sigue siendo una ciudad pequeña y hay que tener mucho cuidado con el flujo de shows internacionales.
¿Tiene alguna predicción sobre como seguirá la industria de la música?
Internet está creciendo a pasos agigantados. Tal vez esté viniendo algo que yo desconozco. Algunas personas tienen ideas muy inteligentes para combatirlo, como Radiohead que se mandó aquella gloriosa: “doname lo que puedas”, y vendieron un montón, fue una brillante idea de negocio; concepto, todo.
Ahora las disqueras hacen contratos que se llaman 360º que le ofrecen todo al artista.
¿Cómo evalúa la carga impositiva que tiene el sector?
No es un gran momento desde hace años con la Intendencia de Montevideo. Hay un impuesto (que yo creo que es absurdo), a partir del cual la Intendencia se lleva el 10% bruto de todos los conciertos y no provee absolutamente nada. Hace algunos años atrás había algunas políticas que nos podían exonerar de algún impuesto, pero fueron cortadas absolutamente de raíz. Esto es a los productores 100% independientes como yo. Hay algunas opciones que el gobierno ha desarrollado para exonerar el caché de artistas si se presenta el proyecto y una comisión lo aprueba si considera que es importante para la ciudad, es un paso muy importante.
Creo que estamos muy mal, si te pones a hacer cuentas, el productor está perdiendo casi el 23% de la ganancia, lo cual es un disparate. Hay colegas del exterior que me dicen: “pero ¿cómo podés trabajar?”, yo no sé cómo puedo trabajar. Realmente está muy cuesta arriba.
Está este impuesto al artista extranjero (que considero nefasto), que se llama FONAM, AGADU tampoco ha tenido políticas amables con los productores, así que vamos contra todo eso. El productor de shows internacionales está en el medio de una tormenta difícil de pilotear (hablando de temas impositivos).
¿Qué le diría a un emprendedor?
Que no es fácil. Pero si le gusta que le dé para adelante. Te va a doler; no va a ser fácil, pero si tenes ese “fueguito sagrado”, no lo dudes.
Fue quien produjo todos los shows de Cerati en Uruguay, ¿cómo lo afectó su muerte?
Gustavo era un amigo. Fui cambiando: al principio me puso muy triste pero después sentí alivio, porque era una situación insostenible, se hizo muy larga. No digo que ahora sea motivo de festejo, pero va estar mucho mejor de lo que estaba; estaba encadenado.