¿Cómo estás? Por aquí un poco nostálgico, pero solo un poquito. Se terminó la campaña electoral y se termina esta newsletter Decisión 2019, que me permitió tener un contacto semanal contigo como suscriptor Member.
Sin embargo, no pienses que voy a abandonarte por completo. El año próximo volveré con otra newsletter semanal de política. Por eso al final vas a encontrar una pequeña encuesta para que evalúes este producto y me sugieras mejoras.
Como despedida, el foco del análisis está puesto también en el final de la campaña e incluye un pedido a los políticos de todos los partidos
Ya nos cansamos de las chicanas
Lunes posbalotaje. Entrevista central de Séptimo día en canal 12 al futuro ministro de Defensa, Javier García. Ya había nuevo presidente electo –aunque no reconocido aún por su rival– y ¡al fin! la campaña electoral había terminado.
Al ver la entrevista no pude estar más de acuerdo con este comentario de la periodista Elisa Lieber en Twitter
Pocas horas antes la senadora electa Carolina Cosse había publicado este tuit, que me había generado la misma sensación.
Ok, démosles un beneficio a Cosse y a García. Las urnas habían cerrado 24 horas antes y a veces es difícil cambiar el chip. Luego de muchos meses de confrontación, de un día para el otro no podemos pedirles que cambien inmediatamente de tono.
Pasaron dos semanas y nada cambió. O peor, se profundizó. Frenteamplistas tratando al presidente electo y a los integrantes de la coalición de hipócritas, ignorantes o de tener mala fe. Blancos y colorados diciendo que el FA les deja un caos y acusándolos con el dedo.
Pareciera que siguen buscando votos y descalificando a su rival con esa intención.
Con esa actitud no están sintonizando con la ciudadanía. Y tampoco están aportando al discurso que dicen tener: el de unir las dos mitades y lograr acuerdos para mejorar al país.
Este jueves fue el segundo desayuno anual de Ceres y allí su director ejecutivo, Guillermo Tolosa, destacó las dificultades que tendrá el nuevo gobierno para realizar los cambios que deben hacerse, sobre todo en materia fiscal. Pero antes de entrar a hablar sobre Uruguay, al referirse al contexto político regional, señaló:
“Estamos en un mundo de creciente descontento. Un mundo que está hasta furioso. El factor común es la percepción de una clase política cada vez más distante, cada vez más encerrada en sí misma y cada vez más irresoluta”.
Los políticos uruguayos no parecen estar viendo esa realidad regional al seguir jugando a la política electoral. Un ejemplo claro de esto se puede ver en la transición y en especial en el tema tarifas.
Los primeros gestos de la transición parecían buenos. Tabaré Vázquez y Luis Lacalle Pou lucieron sonrientes en la Torre Ejecutiva este lunes. Tuvieron una "reunión sanadora”, al decir del presidente electo.
Pero rápidamente todo se complicó. Y allí empezaron las chicanas de unos y las volteretas de otros.
Los episodios de esta semana son paradigmáticos de lo que los políticos hacen por inercia en las campañas electorales y que no contribuyen a la calidad democrática.
Veámoslo primero desde el lado de la coalición que hasta el 1° de marzo está en la oposición. Empecemos por el episodio de las tarifas públicas: Lacalle quedó muy embretado por una jugada típica de oposición que hizo sin haberse puesto aún el traje de presidente.
Durante la segunda administración de Vázquez, el nuevo presidente había sido duro con el manejo de las tarifas públicas. ¿Cuál fue el disparador? A finales de 2015 el Poder Ejecutivo había anunciado aumentos de tarifa para 2016 que en varios casos superaban la inflación. Usó las tarifas como parte de las herramientas para implementar su ajuste fiscal, al que llamó “consolidación”.
Al año siguiente, para enero de 2017, la modificación de las tarifas fue acompañando la inflación anual de 8,1% y en algunos casos por debajo. En el caso de UTE el aumento fue de 7,5%; Ancap y Antel, 8%; y OSE, 8,2%. En esa oportunidad apareció la frase de Lacalle que hoy lo condena:
“Es un tarifazo para tapar el agujero que generó el gobierno del Frente Amplio".
En ese año, cuando él los criticó de esa manera, no habían hecho nada diferente a lo que ahora está pidiendo que se haga: ajustar en función de la inflación. Es decir, mantener el precio en términos reales. En los años siguientes, al decir de Vázquez, hubo también “rebajas indirectas”. Por ejemplo el año pasado –cuando la inflación tuvo un cierre de 6,5%–, Antel y OSE ajustaron ese porcentaje, pero UTE lo hizo por debajo –3,2%–. Ancap aplicó uno diferencial de 9,8% para la nafta y 4,8% para el gasoil. En 2019 los precios de UTE, OSE y Antel crecieron, pero por debajo del IPC de 7,96%.
¿Qué mensaje pasan los políticos con actitudes como esta? Que cuando están en la oposición tienen criterios que cambian cuando llegan al gobierno. No le hace bien al sistema.
Otro ejemplo en ese sentido es el de UPM. En febrero pasado, Lacalle fue muy crítico del gobierno por cómo había negociado con la empresa finlandesa y aseguró que en caso de llegar al gobierno renegociaría varios elementos. A lo largo de la campaña fue moderando ese discurso y esta semana se reunió con una delegación de la empresa a la que le manifestó que le ofrecerá seguridad jurídica.
Las minas antipersonas que el gobierno parece dejar a propósito
Estos movimientos típicos de política electoral también podemos verlos desde el otro lado, con cómo está actuando el gobierno en funciones.
En este caso, si se toman decisiones con lógica de costos electorales es aun peor. En primer lugar, porque se puede ser irresponsable con asuntos que tienen efectos reales. Y, en segundo lugar, porque parecería que se quiere debilitar ante la opinión pública a un gobierno que acaba de ser electo. O al menos dejarle minas prontas para que exploten próximamente.
Eso es sumamente grave y es el trasfondo de la pelea infantil de estos días.
Si volvemos al caso de las tarifas públicas, vemos ambos aspectos. Es irresponsable desde el punto de vista fiscal no ajustar las tarifas con el déficit con el que la izquierda deja el gobierno.
Astori, que en las últimas semanas ha hecho declaraciones virulentas, había prometido en 2015 llegar al 2019 con un déficit de 2,5 puntos del PIB. La izquierda se va del gobierno –con su conducción económica– casi con el doble de déficit prometido, como le recordó en el diputado del Partido Independiente Daniel Radío:
Por eso, no es responsable desde el punto de vista fiscal la decisión que toma el gobierno en retirada sobre las tarifas. Pero más peligroso me pareció lo que hay detrás del razonamiento del director de la OPP, Álvaro García, cuando negó esta semana que el no ajuste de tarifas en enero tiene un costo fiscal de US$ 400 millones, tal como calculó el equipo de Lacalle:
“A nosotros nos da ese número si hubiera ajuste completo de todas las tarifas del sector público, por la inflación completa, y por un año. Si nosotros consideramos que hay un cambio de gobierno el 1º de marzo, y el gobierno electo obviamente va a tener toda la libertad que le atribuye la Constitución y las leyes para tomar las decisiones que tiene que tomar, si entiende que tendría que haber un ajuste de tarifas, se podría realizar. Por lo tanto la diferencia de la que estamos hablando es de dos meses”.
Traducido, ¿qué es lo que está diciendo? Si Lacalle quiere, lo puede ajustar el 1° de marzo y el costo fiscal de esta decisión no es tan grave porque son solamente dos meses. Pero el costo político que lo asuma Lacalle, no la izquierda que deja ese déficit tan alto.
Si luego el gobierno electo ajusta las tarifas, como evidentemente deberá hacer, podría ser la primera medida antipática por la que tenga que enfrentar protestas. En adelante, cómo continúe el clima político en Uruguay será responsabilidad de todos.
En definitiva, los políticos siguen tomando decisiones en función de una campaña electoral que ya terminó, pero nada bueno puede salir si de un lado y del otro estarán cinco años con esa lógica.
La alta exposición de Lacalle
Armando Sartorotti Un elemento que puede ser perjudicial para el gobierno entrante es que el presidente electo mantenga este alto nivel de exposición.
En ese aspecto, Lacalle todavía no se puso el traje de presidente: sigue actuando como parlamentario. En las últimas dos semanas no solo dio muchas notas periodísticas sino que también participó de varias actividades públicas en las que habló. Y cada vez que lo hizo subió el tono de esa confrontación con la izquierda.
En su entorno ya son conscientes de que eso es un problema y es probable que Lacalle empiece a desaparecer del foco.
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Esta es la última entrega de Decisión 2019. Por eso quiero pedirte que evalúes esta newsletter que empezó en abril y que te acompañó durante toda la campaña electoral –internas, primera vuelta y balotaje–. Realizamos siempre un envío semanal los viernes y en varias oportunidades enviamos ediciones especiales –debates, días de elecciones o en las semanas preelectorales–. Ahora pasamos raya para evaluar estos envíos, pero sobre todo para mejorar. Para eso te pedimos que completes esta breve encuesta.
Mi nombre es Gonzalo Ferreira y soy editor jefe de El Observador.
Muchas gracias por todo.