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¿Qué ómnibus tomo?

Hay carteles en las paradas con información de hace 20 años

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22 de diciembre de 2012 a las 20:16

Para dar la noción de viejo, el sociólogo Pablo De la Rosa, experto en movilidad urbana, eligió la palabra “arqueología”. Hablaba de la cartelería de las paradas de ómnibus de la calle Canelones. Se trata de algunos (en muchas paradas solo quedó la columna) pequeños carteles blancos, casi todos oxidados, retorcidos y grafitteados, sobrevivientes tras dos décadas y vintenes en tiempos en los que se habla del transporte del Montevideo del siglo XXI.

En Canelones y Yaro, por ejemplo, se puede leer una reliquia del transporte público de Montevideo: el 82. Ese 82 es el actual 582 de Comesa que por ahí pasa en dirección a Peñarol. La diferencia es de un dígito pero refiere a una línea que dejó de circular el 30 de octubre de 1992 tras la desaparición de Cotsur (Cooperativa Obrera de Transportes del Sur).
Más adelante, en la intersección con Paraguay, un despistado, o un turista, puede quedarse esperando el 300 hasta más allá de la nueva fecha para el fin del mundo. A principios de 1990 iba por Canelones hacia Ciudadela, pero poco después cortó su recorrido hasta cementerio Central y tomó a Gonzalo Ramírez como vía de ida y vuelta.

De todos modos, estas dos líneas siguen existiendo, una con otro número, la otra con otro camino. Pero esa no es la historia de la línea 134 de Cutcsa. “Esa línea no existe más”, contestó una empleada del centro de atención al cliente de la empresa. “Pero, ¿hace cuánto que desapareció? Porque sigue habiendo carteles por avenida Brasil”, se le informó a la telefonista. “¡Uh! Eso es viejo-viejo”, respondió. “Viejo-viejo” implica al menos 16 años.

En ambas aceras de avenida Brasil se informa que pasa el 134 que une Pocitos y Las Flores (pasando Paso de la Arena) en los carteles celestes que ofrecían un somero detalle del recorrido, las posibles combinaciones y la hora de la primera salida y de la última. En este caso, el 134 arrancaba a las 5.43 y tenía su última salida a las 23.53.

Este tipo de señales fueron instaladas en 1996 y todavía persisten en muchas calles de Montevideo, por lo que contienen información desactualizada, o en su defecto, una línea tachonada sin que el usuario pueda interpretar si fue un acto de vandalismo o una corrección municipal.

La línea 134 que, según los carteles, se puede esperar en avenida Brasil y Santiago Vázquez (ver fotografía) fue cancelada en los años de 1990 porque no era rentable. Los usuarios preferían otras que cumplían (y lo siguen haciendo) un recorrido similar, por ejemplo, la 121, hasta Colonia. Lo curioso es que en las mismas paradas de ese tramo donde figura el 134, fue añadido un indicador bastante más nuevo para el 71 de Raincoop que une Pocitos y Mendoza, pero no se descolgó la pieza de arqueología del transporte público.

Montevideo está repleto de casos similares, aunque lo normal es que no haya información de ningún tipo en las paradas.

En Ciudad Vieja, barrio con alta presencia de turistas, todavía están los carteles rojos, verdes y azules, en imitación al sistema de los subtes, que explicaban el sistema de transbordos instaurado en 2005 y que tuvo poca vida útil.

Las líneas que circulaban por 18 de Julio figuraban en el cartel azul, las de avenida Uruguay y calle Mercedes en el rojo y las que seguían hacia las calles al sur de 18 de Julio en el verde. Todavía se lee, por ejemplo, que entra a Ciudad Vieja el 117, cuando ahora solo llega a Plaza Independencia.

“Es información para una aldea”, criticó De la Rosa. Y agregó: “Yo tengo que saber el número, el recorrido, y el horario, y si existe. Son cuatro preguntas que tengo que resolver”.

A principios de mayo, la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) anunció que en 120 días comenzaría la colocación de los nuevos refugios peatonales, luego que consiguió adjudicar, después de cinco años, la licitación para las nuevas paradas.

Con esa promesa, en agosto debió estar lista la primera tanda de unos 740 módulos de hierro y hormigón, cuyo diseño incluye información de horarios y recorridos de los ómnibus que pasan por su frente. Recién el miércoles 19 de diciembre se informó que por la tarde se iba a inaugurar el primero, ubicado en San Martín y bulevar Artigas, pero la comuna canceló el acto y no reprogramó la cita.

Esta licitación, cuyo valor ascendió a US$ 4,8 millones, sumada a otra por US$ 77 millones por 1.000 módulos básicos −originalmente para ser instalados a partir de enero de 2013−, prevé dotar de refugios a casi el 80% de los 1.052.000 usuarios del sistema de transporte público.

Ninguno de estos refugios prevé la colocación de carteles electrónicos por lo que los horarios serán solo los teóricos (la información en las aplicaciones “A qué hora pasa y Cómo Ir” en el sitio web de la IMM no presentan datos en tiempo real) y los recorridos que estén vigentes a la hora de imprimir el cartel, por lo que quedarán obsoletos igual que el blanco de chapa oxidada donde todavía hoy dice que pasa el 300 de Ucot por Canelones, a pesar de que desde hace 20 años circula por Gonzalo Ramírez.

No obstante, las autoridades municipales han manifestado que contar con tableros electrónicos, como los que ya hay instalados en la Terminal Multimodal Colón, es una aspiración para el futuro.

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