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8 de mayo de 2011 22:46 hs

Juan Ramón parece la reina del carnaval. Tira besos a la tribuna, levanta los brazos y señala al público enardecido antes de bajar las escaleras del túnel y después de abrazarse eufóricamente con su colaborador Darwin Rodríguez apenas el árbitro Martín Vázquez pitó el final del clásico que Nacional ganó 1-0. Su primer clásico ganado como entrenador. Afuera del estadio lo esperan decenas de personas para saludarlo y retratarse con él. Él, un adulón de aquellos, no deja pasar la oportunidad de responder a los mimos: “Yo pienso más en ustedes que en los contras. Que sufran los contras”, le dice a la gente y especialmente a los que desayunaron con vinagre y le recuerdan las críticas de algunos periodistas en vez de celebrar el triunfo y alabar el golazo del Morro.

Hinchas de Sarandí del Yi y de Rivera se acercaron hasta las vallas de protección para saludarlo. “Dejá pasar a los que son del interior” le dice Carrasco a los guardias de seguridad. Sabe que hicieron un gran esfuerzo para llegar al Centenario. “Que haces princesa”, mimosea a una niña que quiere sacarse una foto con él ante la insistencia de su madre. Es el JR de la gente, el que aumentó su crédito después de la victoria que lo dejó encaminado hacia la definición del campeonato. Siente el calor humano cuando el frío arrecia.

“Que hablen los muchachos”

Apenas terminó el partido Carrasco brindó declaraciones al canal que compró los derechos del fútbol uruguayo y a nadie más. Luego de recibir el saludo del presidente Ricardo Alarcón en el corredor del vestuario mientras charlaba con amigos, salió del Centenario por una puerta opuesta adonde los periodistas lo esperaban. Hubo que correr por la platea América, subir al palco, salir por la puerta principal y llegar hasta la puerta donde el técnico apareció con toda su galanura para alcanzarlo y tratar de sacarle una declaración.

El Observador, con la lengua de afuera, le pidió una opinión del clásico cuando se iba, escoltado, hacia la camioneta que lo sacó del barullo. “Que hablen los muchachos, que disfruten ellos”, expresó el entrenador. El periodista Marcelo Scaglia de canal 10 alcanzó a preguntarle qué gritó cuando el gol de su equipo: “Vamo’ arriba” expresó JR ya encima de la camioneta. “A disfrutar, a disfrutar” dijo mientras se perdía en la tardecita.

Fue el gran ganador del domingo, sin dudas. Era su clásico. El triunfo lo dejó en la cima de la montaña. Si Nacional no lograba los tres puntos, las críticas buscarían los defectos quizá en el debut de Rolín en un partido de tal trascendencia o en la suplencia del Morro García. Los partidos frente a Peñarol son siempre claves y el de este domingo era doblemente importante. Estaba en juego el título. Si bien aún nada está resuelto, el tricolor sacó ventaja en la tabla Anual, la que puede ser fundamental a la hora de la definición del Uruguayo.

“Que haya justicia”

Vestido para la ocasión de traje oscuro y bufanda a rayas, el técnico observó casi todo el encuentro parado junto a la raya de banda. Levantó sus brazos por un supuesto penal contra Porta a los 17 minutos. A los 20, tras una posición adelantada a Porta sancionada por el línea Igor Moreira, Carrasco llamó a Fernando Falce (cuarto árbitro) y le protestó. Después se molestó por un mal pase de Fornaroli.

Siguió con atención la protesta de Diego Aguirre que terminó con la expulsión al entrenador aurinegro. Y festejó el final con sus colaboradores y con los hinchas de la platea América.

Antes del partido Carrasco había compartido una charla en la televisión con Aguirre. “Que haya justicia y que gane que el que genere más ocasiones de gol” dijo el DT de Nacional. Cuando le consultaron si iba a presentar alguna sorpresa en el equipo, expresó: “Sorpresa es si pongo a un jugador que no sea de Nacional”. Y a la pregunta sobre la presencia de Urretaviscaya enfrente, respondió: “Ojalá que pongan 11 Urretaviscaya”.

Un Carrasco auténtico. El que preparó durante dos semanas el clásico sin ocultar la alineación. El que se animó a incluir al juvenil Alexis Rolín en el lateral izquierdo cuando no había jugado un solo minuto oficialmente. El que dejó en el banco al goleador Santiago García y prefirió empezar con Bruno Fornaroli. Esta vez le salió bien. Ganó Nacional y ganó él. Un triunfo para reforzar el romance con la hinchada.

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