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¿Qué versión del Herrerismo encarnará Lacalle Pou?

El sector tradicional busca renovarse para volver a ser protagonista 

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08 de diciembre de 2019 a las 05:01

Jaime Trobo estaba en Madrid, pero no quería perderse ni un detalle de lo que estaba sucediendo en Montevideo. En una chacra ubicada a las afueras de la capital uruguaya, los herreristas preparaban la declaración final de su último congreso previo a las elecciones con las que, a resultados vistos, los blancos volverían al gobierno. Trobo, quién estaba en Europa por un tratamiento para enfrentar a una enfermedad porfiada, estuvo en permanente contacto con sus correligionarios. Ese experimentado legislador estaba preocupado por mantener viva la llama del Herrerismo. Quería estar seguro que habría una nueva generación de jóvenes para acompañar a Luis Lacalle Pou con acción y pensamiento.

 El Herrerismo ha sido protagonista de las tres últimas grandes victorias del Partido Nacional: en 1958 con el caudillo Luis Alberto de Herrera, en 1989 con Luis Alberto Lacalle Herrera y en 2019 con Luis Lacalle Pou. Jaime Trobo no pudo ver este último triunfo electoral, pues murió en junio de este año, pero se encargó de explicarle a los dirigentes más jóvenes la importancia de que los viejos valores de Herrera mantengan su vigencia.

 Lacalle Pou nació en una de las familias políticas más importantes del país. El lunes pasado, luego de comenzar formalmente la transición, el presidente electo fue recibido por el Directorio del Partido Nacional y allí lo esperaba un retrato de Herrera, su bisabuelo, para hacer caer sobre sus hombros todo el peso de la tradición. Durante la campaña electoral, el ahora presidente electo jamás renegó del Herrerismo, aunque su estrategia fue captar a votantes de otras orientaciones políticas. El nombre de su sector –Todos– así lo refleja. Si pretendía ganar las elecciones, Lacalle Pou debía asomar como una figura capaz de unir a la oposición en busca de disputar las elecciones con el Frente Amplio.

Esa estrategia empezó varios años antes, cuando fundó su propio sector, Aire Fresco. Desde esa tribuna, también quiso ponerle una impronta propia a su carrera, pero sin perder lo que lleva en la sangre. Aunque no reniega de sus raíces, Lacalle Pou recorrió su camino con cierta distancia del herrerismo más ortodoxo. En sus discursos ha asomado como un político ante todo pragmático.

 La noche del balotaje, Lacalle Pou hizo un guiño a la tradición herrerista con un mensaje dirigido a su padre. “Las nubes pasan, el azul queda”, dijo en referencia a aquella histórica frase que Luis Alberto de Herrera publicó en diciembre de 1912 en el diario La Democracia. El presidente electo también apelará a la mística herrerista a través de la vieja cachila que perteneció a su bisabuelo y ahora lo trasladará el día de su asunción.

 ¿Qué tipo de Herrerismo llevará adelante Lacalle Pou durante su mandato? Algunas declaraciones públicas del presidente electo y la reciente publicación de un libro –Sin complejos. Pensamientos de un Herrerista del siglo XXI, del abogado Tomás Teijeiro– dejan algunas pistas al respecto.

 La política internacional era una de las obsesiones de Herrera. Quienes conocen bien a Lacalle Pou advierten que en ese ámbito volverán a flamear los viejos conceptos sobre el rol que Uruguay debe cumplir en la región. “Lacalle Pou tiene muy claro que debemos tener una buena relación con Argentina y con Brasil, pero no con los gobiernos de turno. Las relaciones no pueden ser ideológicas. Deben ser pragmáticas”, dijo Gustavo Penadés a El Observador.

 Lacalle Pou lidera lo que él llama una coalición multicolor en la que participan agrupaciones con perfiles políticos bien diferentes. Allí convive Pablo Mieres (Partido Independiente), Ernesto Talvi (Partido Colorado), Edgardo Novick (Partido de la Gente) y hasta el excomandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos (Cabildo Abierto). Esos puentes tendidos con otros sectores se asemejan a los pasos que dio su bisabuelo, cuando logró un acuerdo con el ruralista Benito Nardone que lo ayudó a ganar las elecciones en 1958.

 Teijeiro, el autor del libro Sin Complejos... –cuyo prólogo lo escribió Luis Alberto Lacalle Herrera– es un abogado laboralista que conoce a Lacalle Pou desde los tiempos de estudiante en la Universidad Católica. Forma parte de la nueva generación de herreristas a los cuales Trobo les reclamaba protagonismo en honor a los valores de siempre: el nacionalismo, el cuidado de la soberanía, la cercanía con la gente y el respeto a la institucionalidad, además del sentido de lo posible, tan importante para Herrera. Sobre este punto escribió Lacalle Herrera en su prólogo: “Lo posible y lo justo como máxima expresión del quehacer ciudadano. Sobre todo lo posible, siendo lo demás engaño, voluntarismo vano, e irrealidad”, redactó el expresidente.

 Teijeiro es un herrerista ortodoxo, que se ha especializado en las relaciones laborales. Ha cultivado un buen diálogo con el sindicalismo en consonancia con la tradición histórica de esa corriente de pensamiento. Incluso ha cuestionado algunas decisiones de las cámaras empresariales, como recurrir a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para dirimir las diferencias entre las partes. Parecería que a un herrerista fiel a la vieja escuela le rechina que los actores nacionales acudan a un organismo internacional para solucionar problemas de entrecasa.

Hay otros herreristas jóvenes que hacen oír su voz. Uno de ellos es Juan Martín Rodríguez, diputado electo por la Lista 71 de Montevideo. “El gobierno de Luis Lacalle Pou, que representará una síntesis de la visión de múltiples y diversos sectores políticos, tendrá en el Herrerismo el sustento de su gestión, apelando a resolver los problemas cotidianos de la gente con un sentido pragmático, sin atarnos a recetas o ideologías importadas, sino construyendo a partir de la experiencia y la seguridad para gobernar”, dijo a El Observador.

Otra de las figuras que asoma es Andrés Abt, el alcalde del Municipio CH de Montevideo.

“La nueva generación de herreristas tiene la capacidad y el empuje necesario para apoyar al presidente en los desafíos se venderán, que serán muchos”, dijo a El Observador.

Además de la base ideológica del presidente electo, ¿qué peso tendrá el Herrerismo de la Lista 71 en el gobierno de Lacalle Pou? Por lo pronto, un histórico de ese sector parece destinado a acompañar al presidente en el gabinete. Se trata del senador Luis Alberto Heber, quien suena con fuerza como ministro de Transporte y Obras Públicas.

Los libros de historia serán los encargados de analizar qué tan herrerista fue la gestión del primer miembro de la estirpe que asume el poder en el siglo XXI. Los dirigentes de la nueva guardia están decididos a dar la batalla en busca de lograr que el gobierno que asume el 1° de marzo mantenga la esencia herrerista, con la impronta de Lacalle Pou.

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