16 de noviembre 2012 - 21:34hs

Este viernes se ha conocido la muerte de uno de los menores que hace, aproximadamente un año, se vieron involucrados en la muerte –a palazos- de un animal en la ciudad de Nueva Palmira.

Al simplemente mencionar el hecho, la gran mayoría de las personas que leen estas líneas lo recordarán automáticamente: un grupo de adolescentes llevan a la perra a una casilla abandonada, la meten en una bolsa, comienzan a golpearla y todo eso lo registran en video.

Una escena salvaje y a la vez snob, ya que no fueron capaces de reflexionar sobre la naturaleza de sus actos pero sin embargo tuvieron tiempo para pensar en grabarlo todo. Cada vez que esas imágenes llegan al recuerdo indignan y causan pavor.

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Este viernes, cuando se supo que unos de los chicos involucrados en el hecho había fallecido debido a un problema cardíaco –había recibido un trasplante de corazón a los 11 años- en las redes sociales comenzaron a aparecer comentarios que se regodeaban con la muerte del joven.

Tal fue el tenor de algunos comentarios que fueron publicados, que El Observador decidió borrar la noticia de la página de Facebook. Aún así los disparates no se acallaron. Para algunos el hecho de que los jóvenes pagaran su irracional acto de violencia con una internación en el INAU y el desprecio público, no fueron suficiente.

Está claro que matar un animal a garrotazos no puede inspirar otra cosa que horror e indignación, pero de ahí a mostrar alegría por la muerte de un joven –un adolescente, para ser más preciso-, es una actitud tan execrable como el acto que se busca condenar.

De este modo si cada uno no pone un poco de filtro a sus arrebatos de venganza en la red de redes, la libertad de opinar se convertirá en un instrumento para el linchamiento público.

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