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27 de octubre 2020 - 5:04hs

El nombre de Enrique Iglesias suele asociarse a una trayectoria política de alto perfil, a la promoción del libre comercio, al multilateralismo y a los préstamos al desarrollo económico-social. Sin embargo hay otras aristas de su desempeño que también son interesantes, aunque no tan conocidas. Iglesias es el creador de la Fundación Astur en Uruguay, una organización no gubernamental sin fines de lucro dedicada a la tercera edad, que maneja proyectos dirigidos a esta población, financiados por organizaciones internacionales como el BID.

Actualmente, el tema de la tercera edad cobra especial importancia en el país, en el contexto de una reforma de la seguridad social. Dicha iniciativa lleva a revisar el tema del envejecimiento, a cómo se aborda y qué se podría hacer para mejorar.

Bien se dice que la grandeza de las sociedades se mide en gran parte por cómo se trata a sus mayores. En tal sentido, Iglesias reivindica el aporte que pueden ofrecer las personas mayores, dice que se pueden hacer recambios generacionales sin necesariamente desplazar a nadie, y destaca la importancia de la humanización en el trato con los adultos mayores vulnerables. 

“Estos son temas que, como se imaginarán, los vivo personalmente”, dijo a sus 90 años de edad. A continuación un resumen de la entrevista que este economista, político y escritor uruguayo de ascendencia española mantuvo con El Observador desde España.

¿Piensa que las personas mayores son adecuadamente valoradas en Uruguay? 

Depende de qué sectores se mire. En términos generales, la política tiene una dinámica propia y es natural que los liderazgos se vayan alternando, que la gente joven tenga la oportunidad que tuvimos los hoy mayores, en el pasado. En política, se pueden abrir estos campos y se están abriendo. Pienso que en el Uruguay es muy claro que ha llegado una corriente fresca nueva al gobierno. Donde yo veo la capacidad de renovación, y eso es bueno, es justamente en el sector político. Algo que se está viendo también aquí en España, lo mismo que en Francia. 

Eso forma parte de la circulación, que es tan importante, pero no siempre se ha dado así en otros sectores. Lo que yo sí creo es que el hecho de que haya rotación de las cúpulas del liderazgo político no debiera ser a expensas de arrinconar el pasado, sino de usarlo, acompañarlo con las experiencias pasadas.

Yo creo en la renovación de la juventud; es necesaria y la pedimos cuando éramos jóvenes, pero me parece que siempre hay un lugar para la reflexión, para la madurez, eso ayuda bastante. Lo que importa es que la renovación no signifique arrinconar o perder esa experiencia de las personas mayores. También tengo la impresión que hay sectores donde todavía van quedando puertas cerradas o entreabiertas para la acción de los mayores. 

Lo que importa es que la renovación no signifique arrinconar o perder esa experiencia de las personas mayores.

 

Su planteo parece estar alineado con la propuesta de la reforma de la seguridad social de extender la edad de jubilación, ¿es así?

No soy especialista en el tema y por supuesto me cuido mucho de opinar. Creo que en el fondo es importante pensar un poco en el mundo que vendrá. Que se haya terminado el bono demográfico, abre necesariamente la puerta para que aprovechemos el stock acumulado de experiencias vividas en beneficio del aumento de la productividad y la eficiencia. Por eso, a mi modo de ver, el nuevo sistema de seguridad social debería insistir en la posibilidad de que las personas mayores puedan cumplir tareas y llevar adelante su contribución en el proceso productivo y el cambio social.

Me parece que en la próxima discusión de este problema se abra un espacio para aprovechar la energía de los mayores. Esto es más importante que nunca, especialmente por el hecho de que el gran balance que veíamos anteriormente, se ha volcado en favor de una nueva relación. Pienso que la creación de una comisión interpartidaria para abordar el tema de la reforma de la seguridad social ha sido una buena decisión, y el haber puesto en su presidencia a (Rodolfo) Saldain es una excelente contribución a la calidad de los debates.

La creación de una comisión interpartidaria para abordar el tema de la reforma de la seguridad social ha sido una buena decisión. 

Ese aprovechar la energía o experiencia de los mayores, es visto por muchas personas como una forma de explotación; muchos no quieren seguir trabajando, sobre todo si son obreros o realizan tareas pesadas difíciles de sobrellevar con edad avanzada…

Quiero ser muy claro. Lo que estoy diciendo es que la puerta esté abierta. Conozco mucha gente que en este momento quisiera aportar al proceso productivo. Tiene que ser voluntario, si no, que gocen de su jubilación. Hay que buscar un sistema que contemple que la gente que quiera aportar pueda hacerlo, lo cual ya está en la ley. Hay posibilidades de hacerlo. Creo que no se debe obstaculizar, sino estimularlo. Pero evidentemente el que quiera seguir gozando su vida a su manera, pues que lo haga y quien quiera seguir aportando, que lo pueda hacer.

Yo he visto mucho a gente mayor que se incorpora a los equipos de trabajo en EEUU, que hace consultorías. Esto importa mucho, sobre todo pensando que en este siglo vamos a llegar a los cien años de esperanza de vida. Entonces, pensar que se puede estar desde los 65 hasta los cien años sin la posibilidad de contribuir al sistema productivo, obliga a dejar las puertas abiertas para los que quieran aportar.

¿Existen políticas públicas o iniciativas que le llamen la atención en Europa que se podrían aplicar acá?

Lo que más me impresiona de España es el Grupo de Toledo, que es un grupo de personas que pertenecen al Poder Legislativo que acompañan permanentemente el acontecer del problema demográfico y del empleo, como una forma de seguir de cerca el cambio estructural que va a tener el sistema previsional. Ojalá que de este grupo se cree una comisión más permanente dentro del propio Parlamento para acompañar y obtener información de cómo se produce el impacto, por ejemplo, en el cambio de la estructura del trabajo.

Lo que más me impresiona de España es el Grupo de Toledo, es el grupo de personas que pertenecen al Poder Legislativo que acompañan permanentemente el acontecer del problema demográfico y del empleo 

Recuerdo que, cuando estaba en el BID en 1995, invitamos a un grupo de parlamentarios a que vinieran a Washington y ahí discutieron la idea del doble acceso a la contribución: voluntaria y solidaria. Ahora estamos, 25 años después, revisando esos temas. Debemos tener continuidad con los procesos de cambio y sería importantísimo incorporarlos a las prácticas del país.

¿Cuáles son los principales focos que deberían tener las políticas públicas vinculadas a la tercera edad? 

Hay un tema central que yo destaco siempre en Astur y es la humanización del trato y la consideración de la persona mayor, que es un tema que se ha aflojado en algunos países. Es importante mantener eso a la vista, que el mayor es necesario, que hay que respetarlo y darle oportunidades para asegurarle una vida digna en la sociedad, no arrinconarlo. Hay que mantenerlo activo, que pueda seguir participando en el cambio económico y social de la sociedad. Yo me siento muy impactado por esa realidad y creo en el tema de mantener la humanización, comenzando por evitar la infantilización del trato al mayor, que muchas veces ocurre en nuestra sociedad; eso es dañino y debe cambiar.

Usted dijo que Uruguay ha sido “un país modelo en la implementación de políticas de envejecimiento digno”, sin embargo, muchas personas mayores se quejan de que no les alcanza la jubilación. ¿Cómo se entiende?

Bueno, sí. En España, que tiene un ingreso tres o cuatro veces el de Uruguay, he asistido a manifestaciones de mayores que dicen exactamente lo que usted acaba de decir. Los problemas de insatisfacción con respecto a las remuneraciones están en Uruguay, están en España y en otros países de Europa. Todo es relativo en el mundo. No digo que Uruguay sea el modelo final, solamente que en términos relativos, comparo con otras realidades de América Latina y puedo asegurar que en el país en estos últimos 30 años se han hecho cosas importantes en beneficio de los mayores, se ha hecho un esfuerzo para avanzar en este campo. 

Este año la Fundación Astur cumple una década de creada, ¿qué reflexión le merece?

Hace unos años, entrando ya en la recta final de la vida, me propuse crear una fundación dedicada a contribuir a los debates nacionales sobre economía y sociedad, y en forma especial, concentrarnos en los temas de los mayores en nuestro país, para acompañar el envejecimiento activo, hacer frente a los problemas de la soledad y al aislamiento de los mayores, humanizar el trato al mayor. Antes que nada, soy uruguayo aunque nací en España, y con Astur siento el deseo de hacer una mínima contribución de reconocimiento al país, es algo muy personal. Yo no me hice uruguayo, me hicieron uruguayo, el barrio, la escuela… tengo una especial deuda y mi familia también. Si alguna pequeña cosa podemos aportar, la hacemos, esa es la idea.

Elegí este sector de los adultos mayores porque la infancia es un sector muy apoyado por la sociedad y legítimamente, y la juventud también forma parte de un paquete de preocupación social permanente. En cambio, la tercera edad -lo digo desde la profunda tercera edad-, creo que es importante apoyarla también. No solamente asegurando el bienestar, sino también el bienestar espiritual, la participación activa en la sociedad y en la vida política y económica. 

Las personas mayores son las más vulnerables ante el covid-19, ¿cómo ve esta realidad?

Estamos muy orgullosos de la forma en que Uruguay ha manejado esa política de administración de este tema, apelando a la responsabilidad ciudadana. De esta crisis vamos a salir, pero la sociedad va a tener muchos cambios importantes en la estructura del trabajo y la forma en cómo esa estructura va a incidir en la educación y en la organización social. Estamos en un cambio de época y el coronavirus va a sacudir el tipo de vida que hemos tenido. Creo que el trabajar con la sociedad, explicando, viendo el apoyo y haciéndole partícipe de las soluciones es muy útil en este momento. En ese sentido, el gobierno ha actuado en la buena dirección y eso es loable. 

Webinar

Fundación Astur realizará el webinar “Desafíos de las sociedades longevas”, con la participación del economista Enrique Iglesias, Rodolfo Saldaín (abogado y presidente de la comisión de expertos de la reforma de la seguridad social) y María Blasco (bióloga molecular especializada en telómeros y envejecimiento), ese miércoles 28 de octubre a las 13 horas de Uruguay. 

Sobre su trayectoria

Enrique Iglesias es doctor en economía, político y escritor uruguayo, de origen español. Fue secretario técnico de la Comisión de Inversiones y Desarrollo Económico (1960-67), presidente del Banco Central del Uruguay (1967-68), secretario ejecutivo de la Cepal (1972-1985), ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay (1985-1988), presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (1988-2005) y secretario general de la Secretaría General de Iberoamericana (2005-2014). Ha recibido diversas distinciones, entre ellas, el Premio Príncipe de Asturias, el Premio Alas, y Doctor Honoris Causa por la Universidad Europea de Madrid, entre otros reconocimientos.
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